Desde New Bern (Etats-Unis) (AFP)

Una ciudad alcanzada por Florence ya sale de la tormenta

Aún bajo lluvia y sin electricidad, los residentes de New Bern, en Carolina del Norte, comienzan la reconstrucción tras la devastadora inundación causada por el huracán Florence.

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Miembros de la Guardia Nacional patrullan las calles de New Bern, en el Carolina del Norte, tras el paso del huracán Florence, el 15 de septiembre de 2018 - AFP/AFP
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Aún bajo lluvia y sin electricidad, los residentes de New Bern, en Carolina del Norte, comienzan la reconstrucción tras la devastadora inundación causada por el huracán Florence.

En la confluencia de los ríos Neuse y Trent, donde muchos cientos de personas fueron rescatadas, guardias nacionales uniformados patrullan la zona para hacer llegar asistencia.

"¿Necesitan algo?", pregunta uno. "Electricidad", responde una cansada joven.

Clint Hawkins y Jenny Baras aceptan comida y agua. Nunca imaginaron vivir tamaña "pesadilla" cuando se fueron a vivir a Carolina del Norte desde Nueva York.

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Estado en el que quedó los aledaños de una casa en New Bern, Carolina del Norte, tras el paso del huracán Florence, el 15 de septiembre de 2018 (AFP/AFP)

"Es nuestro primer huracán. El viento fue bastante fuerte, algunas ramas cayeron. Pero estamos muy afectados por la inundación. El agua empezó a subir aún antes de que llegara el huracán", rememora Baras.

Toma su teléfono y enseña fotos tomadas el día antes: "¿Ve ese auto rojo ahí. Estuvo totalmente cubierto de agua", recuerda.

Restos de cosas están esparcidas en el jardín de su modesta casa de ladrillos. Vecinos dejaron colchones y sofás mojados en la acera, pero la joven pareja tuvo tiempo de subir a la planta alta antes de que el agua llegase.

"Ahora esperamos que vuelva la electricidad para hacer una profunda limpieza", explica Hawkins.

"Realmente no podemos quedarnos ahora aquí. El olor es horrible", agrega.

- Secar y limpiar -



A cubierto de la lluvia en la galería de su imponente casa familiar, Laurie Eudy, de la cuarta generación de la familia que vive allí, hace tiempo para actualizar su diario personal.

"Hay mucho que escribir", asegura.

Un apunte escrito prolijamente a mano dice: "¡Esto fue una aventura!"

Ella escuchó un "fuerte golpe" en medio de la noche cuando el agua del río Neuse invadió su calle: "Primero pensé que era un árbol pero cuando abrí la puerta y vi un bote golpeando en el frente de la casa".

Su marido y su cuñado se colocaron chalecos salvavidas y se metieron en el agua para retirar el bote.

La casa está elevada y se salvó bastante, pero Eudy teme quedarse sin electricidad "por dos semanas al menos".

A una pocas cuadras, en el mismo barrio adinerado que da hacia el río, una enorme paleta de metal movida por un generador gira en la colonial residencia de los padres de Bill Wards.

"Fue construida en 1772", dice con orgullo. "Y hasta donde sabemos jamás hubo una inundación aquí", recuerda.

La tormenta del huracán Florence se retiró casi tan rápido como llegó y pese a que la lluvia no cesaba la noche del sábado, este abogado cree que lo peor ya pasó.

"Ahora estamos en la etapa de secar y limpiar", dice.

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