Desde Madrid (AFP)

Justicia española ordena indemnización definitiva de más de EUR 1.500 M por marea negra de 2002

La justicia española dictó en un fallo definitivo conocido este jueves el pago de indemnizaciones por más de 1.500 millones de euros, por la marea negra causada en 2002 por el petrolero "Prestige" frente a las costas de Galicia, la mayor catástrofe medioambientel en la historia del país.

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Manifestantes participan en una protesta organizada por la plataforma Nunca Máis contra el veredicto del juicio del Prestige, en Vigo, el 1 de diciembre de 2013 - AFP/AFP/Archivos
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La justicia española dictó en un fallo definitivo conocido este jueves el pago de indemnizaciones por más de 1.500 millones de euros, por la marea negra causada en 2002 por el petrolero "Prestige" frente a las costas de Galicia, la mayor catástrofe medioambientel en la historia del país.

En su sentencia definitiva, fechada el miércoles y conocida este jueves, el Tribunal Supremo confirma la responsabilidad civil directa del capitán del buque, el griego Apostolos Mangouras, la aseguradora The London Owners Mutual Insurance Association y subsidiariamente la propietaria del barco, Mare Shipping, por los daños del vertido ocurrido en noviembre de 2002.

En lo que fue el peor desastre ecológico en España, el "Prestige" derramó 63.000 toneladas de fuel, que devastaron el medio ambiente, la actividad pesquera y la fauna silvestre y se propagaron hasta costas portuguesas y francesas.

La decisión "fija indemnizaciones por importe superior a los 1.500 millones de euros, que deben repartirse entre el Estado español --como principal perjudicado--, el francés, la Xunta de Galicia [gobierno regional] y otros 269 afectados por el vertido que son particulares, empresas, mancomunidades, ayuntamientos y sociedades", indicó el alto tribunal en un comunicado.

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El fuel esparcido durante semanas contaminó unos 2.980 kilómetros de costa. Más de 300.000 voluntarios venidos de España y de toda Europa participaron durante meses en la limpieza de playas y acantilados (AFP/AFP/Archivos)

Concretamente, el Estado español deberá recibir más de 1.500 millones, y el francés más de 60 millones. A esta última cantidad se añaden las indemnizaciones a numerosos ayuntamientos de la costa atlántica de Francia, desde el País Vasco hasta Bretaña.

El Supremo, con sede en Madrid, dictó su sentencia tras examinar los recursos presentados por las partes contra la decisión de un tribunal de La Coruña (Galicia), que el 15 de noviembre de 2017 fijó el monto de las indemnizaciones.

La sentencia conocida este jueves modifica algunos aspectos, añadiendo por ejemplo a las indemnizaciones que deben recibir el Estado español y el francés las cantidades correspondientes al IVA de las tareas de reparación.

Igualmente limita el ámbito de responsabilidad del Fondo Internacional de Indemnización de Daños debidos a Contaminación por Hidrocarburos (FIDAC), que deberá cargar con los daños patrimoniales pero no medioambientales y morales.

- Una tragedia colosal -

Según una fuente del Supremo, si los responsables civiles no pagaran las indemnizaciones, se podría abrir un procedimiento de reclamación, que llevaría a la aseguradora londinense ante la justicia del Reino Unido.

En una decisión anterior, en enero de 2016, el Supremo español había condenado a dos años de cárcel al capitán Apostolos Mangouras, ya octogenario, "como autor responsable de un delito imprudente contra el medio ambiente en la modalidad agravada de daños catastróficos".

Mangouras estaba entonces bajo tratamiento médico tras una operación del corazón, y dirigía a una tripulación joven y sin experiencia.

El capitán zarpó con "un barco envejecido y con deficiencias operativas que conocía perfectamente", y una sobrecarga de 2.000 toneladas de fuel, en "una situación en la que no podía garantizar la seguridad del barco ante un fuerte contratiempo", indicó aquel fallo.

El "Prestige", un petrolero liberiano con pabellón de Bahamas, se averió durante un temporal y quedó a la deriva, hundiéndose finalmente el 19 de noviembre de 2002 en el océano Atlántico, frente a las costas de Galicia.

Su fuel esparcido durante semanas contaminó unos 2.980 kilómetros de costa. Más de 300.000 voluntarios venidos de España y de toda Europa participaron durante meses en la limpieza de playas y acantilados, afanándose por arrancar el pegajoso fuel conocido popularmente en Galicia como "chapapote".



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