Desde Estambul (AFP)

Turquía sueña con un improbable gasoducto con Israel

Turquía sueña con un gasoducto que lo conecte a Israel para exportar gas israelí a Europa, y espera reactivar el proyecto tras la guerra entre Ucrania y Rusia que ha golpeado el suministro energético.

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El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan (izq.), le da la bienvenida a su homólogo de Israel, Isaac Herzog, durante una ceremonia oficial en Ankara el 9 de marzo de 2022 - AFP/AFP/Archivos
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Turquía sueña con un gasoducto que lo conecte a Israel para exportar gas israelí a Europa, y espera reactivar el proyecto tras la guerra entre Ucrania y Rusia que ha golpeado el suministro energético.

Pero este proyecto, logísticamente complejo y costoso, parece difícil de realizar a los ojos de muchos expertos.

La visita del presidente israelí, Isaac Herzog, en marzo a Ankara y Estambul para reunirse con su par Recep Tayyip Erdogan, abrió según los dos líderes una nueva era en sus relaciones tras una década de tensiones.

El gobernante turco dijo estar "listo para cooperar con Israel en materia de energía y de seguridad energética", con la idea de transportar el gas israelí a Europa por Turquía, ahora que la guerra en Ucrania amenaza a Europa con escasez.

"Turquía tiene la experiencia y la capacidad de poner estos proyectos en marcha", agregó.

El ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, visitará Israel el miércoles y deberá ir acompañado del ministro de Energía, Fatih Donmez, pero las autoridades turcas no han confirmado a este último.

Pero en esta etapa, el entusiasmo turco no es compartido por el lado israelí.

"El sentimiento que prevalece es que, en materia de energía, los países deben tener confianza mutua. Eso no es lo que caracteriza la dinámica entre los dos países", indicó Gabi Mitchell, agregado del Instituto Mitvim, especializado en la política regional de Israel.

"Para algunos, Erdogan no es un socio confiable", agregó.

En 2009 se retiró de una mesa redonda en Davos tras un tenso intercambio con el entonces presidente israelí, Shimon Peres, sobre los palestinos.

Luego, en 2010, 10 civiles murieron por una incursión israelí a un barco turco que intentaba llevar ayuda a la Franja de Gaza, bajo bloqueo israelí.

- "Complicada y cara" -

Pero Erdogan ha acallado recientemente sus críticas y solo ha expresado "tristeza" por los enfrentamientos en la Explanada de las Mezquitas en abril.

En 2016 los dos países acordaron estudiar la viabilidad de un gasoducto submarinos hacia Turquía y Europa, pero el proyecto no ha avanzado.

"Yo nunca he pensado que el proyecto sea viable", afirmó Aaron Stein, director del programa de Oriente Medio del Foreign Policy Research Institute de Washington.

"La idea surge cada vez que hay un acercamiento entre los dos países, pero la logística para pasar del sueño a la realidad es complicada y cara", agregó.

Un gasoducto submarino de Israel a Turquía costaría 1.500 millones de dólares, según algunos estudios.

La opción turca apareció luego de que Estados Unidos abandonó el proyecto de gasoducto EastMed en el Mediterráneo oriental para trasladar gas israelí a Europa vía Chipre y Grecia, excluyendo a Turquía.

Pese a las dificultades, Ankara calcula que su nuevo plan de gasoducto es más viable.

"Es difícil pero razonable y, sobre todo, viable en comparación con EastMed", dijo una autoridad turca que pidió anonimato.

- Nuevos contratos -

Turquía depende de Rusia para su suministro de energía energético y busca diversificar sus fuentes.

"Un gasoducto que pasa por el sur de Turquía es lógico", sostuvo Necdet Pamir, experto en energía de la Universidad internacional de Chipre.

Turquía consumió 48.000 millones de m3 de gas en 2020 y 60.000 millones en 2021, y deberá alcanzar de 62.000 a 63.000 millones este año, agregó.

El año pasado, 45% del gas consumido en Turquía provenía de Rusia y el resto de Irán y Azerbaiyán.

"Necesitamos fuentes alternativas de suministro", insistió Pamir.

Sin embargo, el proyecto de gasoducto con Israel atravesaría el Mediterráneo oriental, donde Turquía, Chipre y Grecia, miembros de la Unión Europea (UE), suelen estar en desacuerdo.

Por ello, "el proyecto no interesa a Israel porque podría perjudicar sus relaciones" con esos países de la UE, según Gabi Mitchell.

En este momento, las terminales de gas en tierra parecen más realistas, "financieramente tienen más sentido", señaló Stein. "Y políticamente es más fácil".




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