Once veces más riesgo de desarrollar tuberculosis tienen choferes y cobradores de combis

La investigación "Transporte Público y Tuberculosis Pulmonar", realizada por la PhD en Salud Pública, Olivia Horna Campos, señaló que los choferes y cobradores del tranasporte público, especialmente de las combis, tienen 11 veces más riesgo de desarrollar la tuberculosis que el resto de la población. Asimismo recomienda que los choferes y cobradores pasen por un control médico, por lo menos una vez al año, para identificar a los enfermos en la etapa temprana de la enfermedad.

25 de abril de 2013 » Archivo

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nota de prensa

Un estudio hecho en Lima reveló que los choferes y cobradores, especialmente de combis, tienen 11 veces más riesgo de desarrollar tuberculosis que el resto de la población, debido a la escasa ventilación y al reducido tamaño de los vehículos en que laboran.

La investigación, denominada "Transporte público y tuberculosis pulmonar", se realizó en tres etapas, desde el 2004 hasta el 2008, e incluyó entrevistas a pacientes de los establecimientos de salud de la Microrred Santa Clara, ubicada en Ate, y a conductores y cobradores de empresas de transporte.
 
La responsable del estudio, Olivia Horna Campos, explicó a la Agencia Andina que de los 142 usuarios que entrevistaron en la primera etapa fueron seleccionados los que presentaron tos y expectoración. “Todos habían acudido a los centros y puestos para consultar por síntomas diferentes a los de tuberculosis (TB)”, comentó.
 
La PhD en Salud Pública contó que a este grupo se le tomó una prueba de esputo. Con ese examen se identificó que un 12 por ciento tenía tuberculosis y que la mayoría usaba el transporte público todos los días, con más de una hora de trayecto en promedio.
 
“Es un problema porque a primeras horas de la mañana hay mayor concentración de pasajeros y a la vez las personas enfermas de TB tosen y expectoran más, porque acumulan secreciones durante la noche. Como viajamos sin ningún mecanismo de protección, estamos en riesgo de contagiarnos”, agregó la especialista.
 
Horna Campos vive en Barcelona desde hace 12 años y desarrolló esta investigación para obtener su título de doctor en Salud Pública y Metodología de la Investigación Profesional en la Universidad Autónoma de Barcelona.
 
Los resultados se publicaron el 2005-2007 en la revista especializada Emerging Infectious Diseases. Año y medio después retornó al país para confirmar el hallazgo. 
 
Grupo de mayor riesgo
 
En el 2008 realizó la segunda etapa del estudio y visitó los mismos centros y puestos de salud, pero esta vez para determinar qué pacientes del programa de tuberculosis eran choferes y cobradores de transporte público.
 
Esta vez confirmaron que la tasa de incidencia de la enfermedad era 11 veces más alta que la tasa de incidencia en la población a nivel nacional, pues había 1,416 casos por 100,000 habitantes; mientras que el promedio nacional era de 125 por 100,000 habitantes.
 
“Comprobamos que los choferes y cobradores son dos grupos de riesgo para desarrollar TB, tanto porque están expuestos a contraer el bacilo como para transmitirlo. El uso de combis en horas de mayor demanda y en condiciones de hacinamiento es un factor de riesgo importante para la infección tuberculosa”.
 
Control una vez al año
 
Ese año, Horna Campos también decidió enfocarse en el riesgo ocupacional del problema y desarrolló la tercera etapa de la investigación. En esa oportunidad, visitó 14 empresas de transporte que cubren la zona de Ate, para aplicar pruebas de tuberculina a conductores y cobradores.
 
Sólo aceptaron dos empresas, recuerda, cada una con 100 unidades a su cargo. A pesar de las dificultades para aplicar la prueba, por el poco tiempo del que disponían, logró determinar que el 76 por ciento de ellos estaba infectado con el bacilo.
 
“Posiblemente algunas de estas personas desarrollaron la enfermedad. Por ese motivo, este grupo es un reservorio de la tuberculosis por las condiciones en las que trabaja. Muchos laboran entre 12 y 16 horas al día. No tienen tiempo para comer y se alimentan de golosinas o frutas que obtienen durante su recorrido.”, acotó.
 
Una de las principales recomendaciones del estudio es que los choferes y cobradores pasen por un control médico, por lo menos una vez al año, para identificar a los enfermos en la etapa temprana de la enfermedad.
 
Horna Campos recomienda que los vehículos coloquen en un lugar visible mensajes preventivos como "Está prohibido escupir" o "Todos deben taparse la boca antes de toser”, precisó.
 
Por último, exhortó a las autoridades competentes para que el transporte articulado cubra grandes distancias. Estos vehículos son ventilados, dijo, y se movilizan por un carril único y directo que acorta distancias y disminuye el tiempo de contacto entre personas.
 
Las combis, en cambio, se detienen en cada paradero y el tiempo de viaje es mayor, debido al tráfico. "Las reglas de tránsito deben evitar el hacinamiento y no permitir que las combis transporten un número de pasajeros mayor a su capacidad”, puntualizó.
 
Los resultados de la investigación también se publicaron el 2010 y 2011 en las revistas especializadas Emerging Infectious Diseases, The International Journal of Tuberculosis Disease and Journal of Occupational and Environmental Medicine.
 
Fuente: [Andina].
 
 

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