EL NUEVO MUNDO

THE NEW WORLD

Género: Aventura, Drama


135 minutos

Sinopsis:

A principios del siglo XVII Norteamérica era muy parecida a lo que había sido cinco mil años atrás: una enorme tierra salvaje poblada por una complicada red de culturas tribales. Aunque estos pueblos viven en armonía con su entorno, las relaciones entre ellos son más difíciles. Y una intromi-sión desde fuera es lo único que hace falta para romper el equili-brio. En un día primaveral de abril de 1607, tres pequeños barcos con 103 hombres a bordo entran en este mundo procedentes de su tierra inimaginablemente lejana, el reino de Inglaterra, a cinco mil kilómetros al este. En nombre de su patrocinador, la Virginia Com-pany, buscan introducir su cultura, religión y economía en la costa de lo que consideran el nuevo mundo. El buque insignia de la pe-queña flotilla se llama Susan Constant. Encadenado bajo cubierta se encuentra un rebelde de veintisiete años llamado John Smith (Colin Farrell), condenado a la horca por insubordinación. Veterano de numerosas guerras europeas, Smith es un buscador de fortu-na... aunque la fortuna a menudo le ha dado la espalda. Aún así, es enormemente popular y tiene demasiado talento como para que su propia gente le cuelgue y por este motivo le libera el capitán Chris-topher Newport (Christopher Plummer) poco después de fondear. Lo que no saben Newport ni su grupo de colonos es que han ido a dar a los dominios de un desarrollado imperio cuyo rey es el pode-roso jefe Powhatan (August Schellenberg). Desde el principio los ingleses –extraños en una tierra desconocida– no pueden, y en al-gunos casos no quieren, valerse por sí mismos. Smith va en busca de ayuda de la tribu local y conoce a una joven, terca e impetuosa, cuya familia le ha puesto el apodo cariñoso de Pocahontas, que significa "juguetona", y que es además la favorita de Powhatan. En poco tiempo surgirá un vínculo tan fuerte entre Smith y Pocahontas (Q’Orianka Kilcher) que trasciende la amistad e incluso el romance y que se convertirá en la base de una de las leyendas americanas más duraderas. La nueva incursión cinematográfica del calificado por algunos como el J.D. Salinger del Cine retrocede hasta la llegada de los primeros colonos in-gleses a las costas de América del Norte, una visión necesariamente dis-tinta a otras aproximaciones sobre este tema, teniendo en cuenta que nos encontramos ante el universo de un creador desconcertante, libre e in-clasificable. Al igual que el autor de “El guardián entre el centeno”, el di-rector Terrence Malick no se prodiga en los medios, es extraño a la promo-ción y parece estar al margen de la industria. Tan sólo cuatro películas en algo más de 30 años, con unos signos de identidad muy concretos, muestran unas constan-tes en su forma de entender el Cine como medio para crear fasci-nantes imágenes e instrumento de reflexión sobre el sentido del in-dividuo ante la realidad que le rodea. Pese a su aparente distancia temática y temporal, esta personal mirada al traumático encuentro entre dos civilizaciones, contado a través del amor del capitán John Smith hacia una joven princesa nativa, guarda numerosos puntos de contacto con sus anteriores trabajos. Al igual que en su primer film “Malas tierras”, la pareja protagonista vive una relación condicionada por unas difíciles cir-cunstancias, elemento dramático que también tenía presencia en el siguiente, “Días del cielo”. En especial, la denuncia de la destruc-ción que supuso la colonización de toda una forma de vida enlaza directamente con “La delgada línea roja”, cinta que mostraba cómo las grandes potencias desataban la barbarie de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, escenario en el que sus pobladores eran to-talmente ajenos al conflicto. Al igual que el capitán Smith, en aquel alegato antibelicista un soldado emprendía su propio viaje emocio-nal alejándose del campo de batalla, e intentaba comprender su im-plicación en la violencia frente a la serenidad que el inmenso paraje desplegaba ante él. Fiel a los elementos formales que han caracterizado su cine, Malick realiza una aproximación a la historia profundamente senso-rial. Lo primero y lo último que se percibe es el sonido de la Naturaleza, la profunda comunión con el medio natural se plasma en sus todas sus dimensiones y su presencia es uno de los aspectos fundamentales a lo largo del metraje. Este retorno a la pureza del sonido se acompaña por la partitura del compositor James Hor-ner y distintas piezas clásicas. Si en “Días el cielo” la luz del recordado di-rector de fotografía Néstor Almendros envolvía aquellos campos de Medio Oeste americano, aquí el preciosismo visual de Emmanuel Lubezki recorre con su mirada la costa de Virginia componiendo hermosos planos pictóricos. La cámara se desliza de forma des-mayada por entre unos personajes que, en ocasiones, no son más que una parte integrante de esta naturaleza que casi es posible lle-gar a oler y sentir a través de ellos. Hasta cierto punto, se recrea en la belleza que proporcionan estas localizaciones, con las que crea el marco idóneo para lo que pretende transmitir. Puede decirse que algunos de estos momentos serían la Poesía plasmada en el Cine. Estas hipnóticas imágenes se acompañan por unos deshilvanados monólogos interiores que nos guían por los tortuosos y contradictorios sentimientos de los perso-najes. No se trata de una voz en off, tan poco cinematográfica en algunas ocasiones, como opción demasiado cómoda para sustituir lo que debería plasmarse mediante otros recursos, sino de una pro-fundísima reflexión que, de forma progresiva, deja en el aire pensa-mientos desordenados y preguntas que acaban resultado totalmen-te actuales, como la incomprensión, la duda o el anhelo de huída y cambio. Por ello, no son gratuitas las largas secuencias del tiempo que el capitán Smith pasa entre los pobladores de aquellas tierras conde-nados a desaparecer, y en especial, el inicio y desarrollo de la his-toria de amor. Esos prolongados planos son necesarios para poder comprender el proceso de asimilación que pudo embargar al hom-bre que llegaba de la vieja Europa del XVII y se encontraba ante ese mundo nuevo. Dejando a un lado su posible poco rigor históri-co, lo narrado va variando de puntos de vista, desde los nativos divi-sando la llegada de los colonos en la espléndida secuencia del de-sembarco, el propio Smith, pasando finalmente el testigo a la joven nativa. Sin duda, se le pueden objetar a esta obra algunas licencias al len-guaje fílmico, su arbitraria estruc-tura, sus continuos cambios de rit-mo o su morosidad en los diálo-gos, pero todo ello es directamen-te proporcional al extraño poder de seducción que produce, e im-pone el aliento poético en detri-mento de la narración. Tiene la audacia de alejarse de cualquier visión convencional sobre las pri-meras expediciones, cuando aún hoy es posible echarse a temblar recor-dando las versiones que se perpetra-ron con motivo del Quinto Centenario. El prestigio de Malick se ha-ce también evidente por el enorme interés de los interpretes en tra-bajar con él, poniéndose esta vez a su incondicional servicio el ir-landés Colin Farrell, que aborda su personaje con fuerza y sobrie-dad, acompañado, entre otros, por Christian Bale, Christopher Plummer y todo un descubrimiento, la joven Q´Orianka Kilcher. Pese a su escasa producción fílmica hasta la fecha, con esta nueva propuesta el cineasta vuelve a demostrar que todavía hay muchos caminos hacia la introspección por recorrer. El Cine puede continuamente reinventarse, abierto a todo tipo de interpretaciones, y dar cabida a la Poesía o la Filosofía, y, como impresión final, pa-rece que invita a pensar que el sentido de la existencia es la propia vida, tanto natural como humana, que pese a todo, nunca se detie-ne.


Cines
Título original
THE NEW WORLD
Título en Español
EL NUEVO MUNDO
Año
2005
País
U.S.A. y U.K.
Duración
135 minutos
Casa Productora
Clasificación
Sin Clasificar
Género
Aventura, Drama
Sitio Web
Protagonistas
Colin Farrell ... Captain Smith
Q'orianka Kilcher ... Pocahontas
Christopher Plummer ... Captain Newport
Christian Bale ... John Rolfe
August Schellenberg ... Powhatan
Wes Studi ... Opechancanough
David Thewlis ... Wingfield
Yorick van Wageningen ... Captain Argall
Raoul Trujillo ... Tomocomo
Michael Greyeyes ... Rupwew
Kalani Queypo ... Parahunt
Ben Mendelsohn ... Ben
Noah Taylor ... Selway
Brian F. O'Byrne ... Lewes
Ben Chaplin ... Robinson
Dirigida por
Terrence Malick
Productor
Sarah Green
Guión
Terrence Malick
Premios
ALMA Awards
2006 Won ALMA Award Outstanding Actress in a Motion Picture
Q'orianka Kilcher

Academy Awards, USA
2006 Nominated Oscar Best Achievement in Cinematography
Emmanuel Lubezki

Broadcast Film Critics Association Awards
2006 Nominated Critics Choice Award Best Composer
James Horner
Best Young Actress
Q'orianka Kilcher

Chicago Film Critics Association Awards
2006 Nominated CFCA Award Best Cinematography
Emmanuel Lubezki
Most Promising Performer
Q'orianka Kilcher

Mar del Plata Film Festival
2006 Won Kodak Award
Emmanuel Lubezki
Nominated Best Film
Terrence Malick

National Board of Review, USA
2005 Won NBR Award Best Breakthrough Performance by an Actress
Q'orianka Kilcher

Online Film Critics Society Awards
2006 Nominated OFCS Award Best Breakthrough Performance
Q'orianka Kilcher
Best Cinematography
Emmanuel Lubezki
Best Original Score
James Horner

San Diego Film Critics Society Awards
2005 Won SDFCS Award Best Cinematography
Emmanuel Lubezki



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