La Dafnomancia o Adivinación por la Quema de Hojas de Laurel

Es un tipo de adivinación que consiste en la predicción del futuro por medio de la quema de las hojas de laurel. Se cree que cuanto más intenso sea el fuego y las chispas suenen más fuerte, los presagios serán más positivos. Incluso si las chispas no producían ruido, se interpretaba como una respuesta negativa a la consulta.


 

 
 

 

 
Los historiadores manifiestan que esta técnica de adivinación fue prácticada por los antiguos griegos, basaándose en una leyenda que ha sido transmitida de dos formas diferentes. 
 
Por un lado, según nos cuenta la mitología, Dafne, una hermosa ninfa, era pretendida por el dios Apolo. 
 
Para burlar su acoso, se transformó en laurel. Cuando Apolo la descubrió, la amenazó diciéndole que si no quería ser su amante, le sería consagrada para siempre y se coronaría con sus hojas, que siempre estarían verdes. 
 
Por otro lado, Gea, la madre de la ninfa, es quien transforma a Dafne en laurel para que Apolo no la acose.
 
De este mito surgió la dafnomancia, ya que los griegos pensaban que el laurel estimulaba los dones proféticos.
 
Según el chisporroteo y humo, se sacaban unos u otros presagios. 
 
Según las formas de las imágenes del fuego, se sacaban diferentes interpretaciones:
 
  • Anillo:La vida sentimental cambia inesperadamente.
  • Árbol: Triunfos y buenas perspectivas en el ámbito profesional.
  • Ave: Movilidad, aviso de que va a pasar algo.
  • Barco: Viaje largo.
  • Cara: Indica tristeza o felicidad según sea de fuerte el resplandor de las llamas.
  • Corazón: Alguien que quiere mucho a la persona que consulta está pensando en dicha persona.
  • Espada: Peligro, discusiones fuertes.
  • Flores: Aviso de que la persona que consulta no se debe disgustar por cosas venideras de poca importancia.
  • Fuente: Alegría y felicidad.
  • Mano: Un familiar de la persona que consulta pide ayuda.
  • Montaña: Proyectos provechosos.
  • Perro: Buen futuro, imagen magnífica.
 
También existió antiguamente otra manera de adivinar el futuro mediante el laurel, pero es menos practicada, que consistía en que una muchacha virgen masticara hojas de dicha planta, para así consagrarse con los dioses y que estos, a causa de su mediación, respondieran a lo que se les planteara. 
 
Es por ello que también las pitonisas, sibilas, sacerdotisas y sacerdotes (dafnéfagos) masticaban hojas de laurel para ayudarse a entrar en trance y profetizar augurios.