Fernando Belaúnde Terry

El arquitecto Fernando Belaúnde Terry fue dos veces presidente de la República del Perú. Entre sus obras más destacadas figuran la construcción de la Carretera Marginal de la Selva y la vuelta a la democracia en el año 1980.



 

De Lima a París:

Don Fernando Belaúnde Terry nació en Lima el 7 de octubre de 1912. Su padres fueron don Rafael Belaúnde y doña Lucía Terry; ambos, de ascendencia arequipeña. En la dura dictadura de Leguía, don Rafael, que se había desempeñado como oficial mayor del parlamento y era pierolista de pura sepa, sufrió cárcel y destierro por haberse pronunciado públicamente en contra del leguiísmo. En el año 1924, la familia Belaúnde - Terry tuvo que seguir a don Rafael a su destierro en Francia. Recordando esos días, Fernando Belaúnde dice lo siguiente: “Nací en 1912, en un hogar profundamente comprometido con el  país. Mi padre era, en la práctica, un analista de la función del Estado y, además, un maestro. Mis primeras lecciones las tuve en el hogar. De niño fui a la prisión política de San Lorenzo, donde mi padre estuvo detenido; salió al exilio después de una huelga de hambre...”. Se afincaron en París y Fernando Belaúnde Terry tuvo que matricularse en el Colegio de París para estudiar la educación secundaria, “etapa que lo terminó a regañadientes y a empujones”, como dicen alguno de sus biógrafos. Luego, sus estudios de ingeniería los inició en la Ecole D’Electricite Et Mecanique Industrielles.

Se graduó de arquitecto en Texas:

Después de permanecer durante seis años en París, en 1930, la familia Belaúnde Terry se trasladó a Miami, donde don Rafael ejerció la cátedra y fue uno de los fundadores de la Universidad de Miami, donde también inició sus estudios universitarios Fernando Belaúnde Terry. Durante el segundo gobierno del general Oscar R. Benavides (1933-1939), don Rafael fue nombrado embajador del Perú en México, por lo que la familia tuvo que trasladarse a México D.C., a excepción de Rafael Belaúnde Terry y Fernando Belaúnde Terry, que se quedaron en Estados Unidos a seguir sus estudios en la Universidad de Texas,  en Austin, donde se graduaron, el primero en Historia y Filosofía y el segundo en Arquitectura. En el año 1935, a los 23 años de edad, Fernando Belaúnde Terry también se fue a México D.C. y comenzó a ejercer su profesión en sociedad con la empresa “Whiting y Torres”.

Se pone al servicio de la Patria:

En el año 1936, Fernando Belaúnde Terry retornó al Perú y empezó a trabajar como empleado de la Beneficencia Pública de Lima. Fundó la revista “El Arquitecto Peruano”, que se caracterizó por difundir ideas renovadoras sobre la construcción de viviendas y las urbanizaciones. A los pocos meses de su estadía en el Perú, ingresó como profesor a la Universidad Nacional de Ingeniería donde ejerció con brillantez la cátedra de arquitectura y llegó a ser el primer decano de la Facultad de Arquitectura, en el año 1946.

Belaúnde aceptó el reto y empezó su gira proselitista viajando por todo el Perú, “villorio por villorio”, como él decía. En dos meses realizó más de un centenar de giras y mítines, viajando en camiones, autos, a lomo de caballo y, varias veces, a pie. Muchos pueblos veían por primera vez ese tipo de  manifestaciones políticas y casi todos, también por primera vez, a un candidato a la presidencia de la República. “Nuestro recorrido- dice Belaúnde en la revista “Etecé”, Nº 99- por el Perú fue edificante. Todavía recuerdo las multitudes en nuestras ciudades serranas, ataviadas con el poncho campesino... Los pueblos alegres y festivos, impresionados por unos jóvenes que viajaban sin protección y con escasos soles... “ . Los otros candidatos, Manuel Prado Ugarteche y José Antonio de Lavalle, casi no salían de Lima y se conocía sus planteamientos sólo por la radio o los periódicos. Ambos gozaban de los gustos de la oligarquía, casta social que por entonces tenía el poder político.

Odría, el presidente, tampoco quería otros oponentes para las elecciones que se habían fijado para el 17 de junio de 1956. Por dicho motivo, ordenó que pusieran todos los reparos a la candidatura de Belaúnde.

Se impuso la fuerza de la razón:

Belaúnde se hallaba en Cajamarca y el 30 de mayo fue avisado que su candidatura había sido rechazada por el Jurado Nacional de Elecciones, so pretexto de que no estaban las “20 mil firmas exigidas”. De inmediato retornó a Lima y el 2 de junio encabezó una manifestación en la calle Tarapacá, sede del Frente Nacional de Juventudes. La gran manifestación política enrumbó por el jirón de La Unión.

La intención era llegar hasta el Palacio de Gobierno. “A la altura de la Plaza la Merced- dice en su relato el periodista Humberto Castillo Anselmi- le sale al encuentro la entonces llamada tropa de asalto, con sus  caballos, sus bombas lacrimógenas y el recién estrenado ´rochabús´. Belaúnde y sus seguidores siguen adelante a los gritos de ¡A Palacio! ¡A Palacio! Se produce el choque. Llueven las bombas lacrimógenas. Se extiende la tensión. Muchas personas caen al suelo. Hay heridos y contusos. Belaúnde trepa a una de las ventanas de la Plaza La Merced y lanza una arenga. El clima es de violencia. Belaúnde da al Jurado Nacional de Elecciones un plazo de media hora para que inscriba su candidatura presidencial. ´Si no lo hace- dice, decidido- atacaremos Palacio con nuestros puños...´. La violencia crece y se expande. Al final, la dictadura cede. Un patrullero con una bandera blanca en alto ingresa a la plaza. Un oficial anuncia que la candidatura de Belaúnde había sido inscrita. Es el primer gesto de Belaúnde. Su primer gran triunfo”.

Al respecto, el mismo Belaúnde dice: “Triunfamos en la vía y, una semana después, el 8 de junio de 1956, se realizó la gran manifestación de gratitud en la plaza de San Martín. Victoriosos en la calle, el gobierno se las arregló para manejar la burocracia electoral, especialmente en las regiones apartadas... ¡No llegamos al gobierno, pero sí al corazón del Perú!”.

El Perú es su doctrina:

El Apra, que había sido perseguido por Odría, hizo un pacto político con Manuel Prado Ugarteche, el “campeón de la democracia”, le dio sus votos y lo hizo ganar las elecciones. Belaúnde denuncia un fraude electoral, pasa a la oposición y el 7 de junio de 1956 funda Acción Popular, un partido centrista que manifiesta que el “Perú es su doctrina” y rescata las costumbres ancestrales de la cooperación, la laboriosidad y la honestidad. Durante todo el gobierno de Prado, Belaúnde siguió visitando todas las localidades del país, enarbolando la lampa como símbolo político, dio lecciones sobre su profundo conocimiento del Perú e inyectó fe y optimismo en las mentes de quiénes lo escuchaban porque con la palabra “¡Adelante!” y con el brazo en alto daba un mensaje de esperanza en el porvenir del Perú. “Perseveramos entonces –cuenta Belaúnde- en nuestra campaña Pueblo por Pueblo... Fueron infinitas las  lecciones. Los pequeños grupos que me acompañaban formaron ciudadanos empapados de la realidad nacional. Yo, que he recorrido tantas aulas en el universo, sigo creyendo que las mejores fueron las plazas de los pueblos del Perú”. El Perú, pues, había encontrado un nuevo líder y en las próximas  lecciones sería un rival de mucho cuidado para las aspiraciones de Víctor Raúl Haya de la Torre, jefe del Apra.

Un almuerzo que hizo cambiar el rumbo de la historia:

Prado convocó a elecciones generales para el año 1962. Los aspirantes con mayores posibilidades eran Víctor Raúl Haya de la Torre (Apra), Fernando Belaúnde Terry (Acción Popular) y Manuel A. Odría (Unión Nacional Odriísta). La ley electoral establecía que tenía que ganarse por la mitad más uno de los votos emitidos, cosa que ninguno de los candidatos obtuvo. El parlamento nacional (senadores más diputados) tenía que elegir al presidente entre los candidatos que habían obtenido mayor votación. Faltando 10 días para que Manuel Prado Ugarteche entregue la banda presidencial a su sucesor, que tenía que ser elegido por el Congreso Nacional entre los tres candidatos que habían obtenido la mayoría en las elecciones generales y que eran:

  1. Víctor Raúl Haya de la Torre, del Partido Aprista
  2. Manuel A. Odría, de la Unión Nacional Odriísta
  3. Fernando Belaúnde Terry, de Acción Popular.


Ocurrió que en un hotel céntrico de Lima, antes de las elecciones en el Congreso Nacional, se reunieron Pedro Beltrán Espantoso, representante del oficialismo, Víctor Raúl Haya de la Torre y Manuel A. Odría. Los enemigos acérrimos de ayer acordaron instaurar un gobierno que la prensa llamó de la “Convivencia APRA-UNO”, y entregarle la posta del gobierno a Víctor Raúl Haya de la Torre. Los militares, rivales también del aprismo, no estuvieron de acuerdo con esa decisión y el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, so pretexto de “un posible fraude electoral”, dio un golpe de Estado, nombrando al general Ricardo Pérez Godoy como presidente de una Junta Militar de Gobierno. Dos meses más tarde, en la segunda quincena de setiembre de 1962, dicho general, en un auténtico autogolpe de Estado, fue reemplazado por el general Nicolás Lindley, que ejerció el mando de la Junta Militar de Gobierno y de la presidencia de la República hasta el 28 de julio de 1963.

El primer período presidencial de Belaúnde:

El general Nicolás Lindley convocó a elecciones generales y salió elegido como presidente constitucional de la República el arquitecto Fernando  Belaúnde Terry, que había hecho otra campaña “villorrio por villorrio”, con un mensaje netamente peruanista, incluso con raíces tahuantinsuyanas. Asumió el gobierno constitucional el 28 de julio de 1963. No concluyó su período presidencial de 5 años, porque fue derrocado por un golpe militar el 3 de octubre de 1968.

Principales obras del gobierno de Belaúnde Terry:

  1. Fernando Belaúnde Terry promulgó una Ley de Reforma Agraria, cuya característica fundamental era promover la actividad agraria. Esa Reforma Agraria no legisló acerca de la tenencia de la tierra, principalmente de los latifundios costeños y serranos, donde los campesinos eran maltratados por la oligarquía como en tiempos de la Colonia.
  2. El gobierno de Fernando Belaúnde Terry también protegió la educación, universalizando en las instituciones públicas o estatales la gratuidad de la enseñanza desde la primaria hasta la universidad.
  3. Con el objeto de descentralizar la administración, se crearon en su tiempo las Corporaciones Departamentales de Desarrollo.
  4. Se restablecieron las elecciones municipales, devolviendo a los ciudadanos el uso de todas sus facultades cívicas.


El gobierno revolucionario:

El 3 de octubre de 1968 el general Juan Velasco Alvarado, Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas dio un golpe de Estado aprovechando el descontento popular por la crisis económica en que se había sumido el gobierno de Fernando Belaúnde Terry, cuyas características eran un desequilibrio en la balanza comercial, devaluaciones periódicas del sol con respecto al dólar y una inflación en crecimiento. Pero la gota que rebasó el vaso de agua del descontento castrense fue el tibio arreglo del problema del petróleo con la IPC y la Reforma Agraria, para cuyos casos la cúpula militar de entonces tenía un “Plan Inca”, que daba soluciones radicales para ambas situaciones. Incluso, en el caso de la IPC, se había emitido un pronunciamiento público en el cual se discrepaba con la solución dada por el Gobierno. Belaúnde fue apresado y deportado a Buenos Aires, Argentina.

La reivindicación histórica:

El presidente de la República, general Francisco Morales Bermúdez, convocó a elecciones generales para el año 1980. Se presentaron 15 candidatos para la presidencia de la República y decenas de listas para las cámaras de senadores y diputados. Realizadas las elecciones el 18 de mayo de 1980, salió favorecido por el voto ciudadano el arquitecto Fernando Belaúnde Terry, nominado, por lo tanto, como presidente constitucional de la República. El reivindicado arquitecto comenzó su segundo período de gobierno el 28 de julio de 1980 y concluyó el 28 de julio de 1985. Es bueno resaltar que, para dichas lecciones, por disposición constitucional, votaron todos los hombres y mujeres mayores de 18 años, alfabetos y analfabetos.

Para estos, se utilizó cédulas especiales con símbolos, para que puedan identificar fácilmente las listas y a los candidatos de su preferencia. Se había terminado 12 años de gobierno castrense y se inauguraba una nueva etapa democrática en el Perú.

Obras de su segundo gobierno:

  1. Se siguió construyendo varios tramos de la Carretera Marginal de la Selva,  logrando unir Tingo María (Huánuco) con San Ignacio (Cajamarca), pasando por casi todos los pueblos que hay en las orillas del río Huallaga y sus afluentes en la Región San Martín.
  2. Se hicieron complejos habitacionales en varios lugares del Perú, principalmente en Lima Metropolitana. El acceso a la propiedad de la vivienda en esas urbanizaciones se hizo mediante una cómoda cuota inicial y una financiación con 20 años de plazo inclusive. Favoreció principalmente a la burocracia y a la clase media, que se beneficiaron  con los préstamos que hacían los bancos de fomento, los bancos privados y las cooperativas de ahorro.
  3. Se fundó la ciudad Constitución, selva central, Región Pasco, en la margen derecha del río Palcazu, a unos 12 kilómetros del río Pachitea, con la idea de convertirla en el eje geopolítico del Perú.
  4. Se promulgó una nueva ley de Reforma Educativa, desestimándose lo que se había hecho durante el gobierno militar (1972), retornando la estructura educacional de: Primaria-Secundaria-Superior (universidad). Se conservó de la anterior reforma el nivel de Educación Inicial, como antesala de la primaria.
  5. Se convocó a elecciones municipales con toda puntualidad, recobrando el pueblo, durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry, todos sus derechos democráticos.

 

Se convirtió en la conciencia moral del Perú:

De acuerdo a la Constitución Política del Perú de 1979, el ex – presidente Fernando Belaúnde Terry fue reconocido como senador vitalicio, cargo que lo convirtió en la conciencia moral del país, asesorando al parlamento en los momentos cruciales de la vida legislativa, hasta el año 1992 en que el gobierno de lngº Alberto Kenya Fujimori Fujimori, que había reemplazado a Alan García Pérez en la presidencia de la República, dio un autogolpe de Estado, receso el parlamento y convocó a un Congreso Constituyente Democrático, que redactó, hizo aprobar una nueva constitución, la de 1993, y aseguró la continuación del régimen fujimorista, que duró hasta el año 2000.

Entre 1992 y el 2000, Fernando Belaúnde Terry se pronunció oportunamente contra los excesos de la dictadura, defendió sus obras con entusiasmo y reclamó el retorno a la democracia. Cuando el pueblo se rebeló contra una tercera elección de Fujimori, Fernando Belaúnde Terry estuvo a la cabeza de las  manifestaciones cívicas de protesta y al lado de otros dirigentes políticos en la Marcha de los Cuatro Suyos convocado por el Dr. Alejandro Toledo Manrique, líder de Perú Posible, entre los días 26 y 28 de julio del 2000. En el mes de noviembre de dicho año, se descubrió el vídeo Kouri-Montesinos, donde el  asesor de Fujimori aparece sobornando al congresista para que se pase a las filas del oficialismo, lo que era la primera prueba fehaciente de la corrupción en el que había caído el régimen del peruano-japonés. Al poco tiempo, Fujimori huyó a Japón y el congreso lo destituyó de la presidencia de la República por “incapacidad moral”. El Dr. Valentín Paniagua Corazao, de las filas de Acción Popular, fue designado Presidente Constitucional de la República, reiniciándose una nueva etapa democrática en el Perú.

El reencuentro con Violeta:

El 11 de junio del año 2001 murió la señora Violeta Correa de Belaúnde, lo que motivó un hondo pesar en el alma del arquitecto, porque “Viola”, tal como la llamaba a su esposa, había estado con él en las buenas y en las malas, siempre demostrándole amor, ferviente admiración y total devoción por sus ideas. A partir de entonces, Belaúnde Terry se fue preparando para encontrarse con ella en el más allá. Cayó enfermo el miércoles 23 de mayo del 2002, víctima de un derrame cerebral, siendo internado en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas. El martes 4 de junio, a las 5,25 p.m., dejó de existir el “arquitecto de la democracia y el paradigma de una acrisolada honradez”, a los 89 años de edad. Cuando ingresó a la política fue un hombre acomodado, tenía algunas propiedades. Luego, como dice su sobrino Víctor Andrés García Belaúnde: “... lo perdió todo, se empobreció. Cuando hace un año muere Violeta, lo deja propietario del departamento donde vivían... Belaúnde vive de la pensión del Estado, apagando la terma, cuidando el teléfono, la luz y el agua, porque le cuesta mucho estar al día en sus pagos”. El gobierno decretó duelo nacional por tres días, no laborable el 6 de junio, día de su  entierro.

Fue póstumamente condecorado con el “Gran Collar por la Democracia”, acompañado por miles de personajes en todos los actos funerales que se sucedieron en el local partidario de Acción Popular, el Palacio de Gobierno, el Congreso de la República y la Catedral de Lima, y fue enterrado en el cementerio Campo Fe de Huachipa, junto a la tumba de su esposa.

Fuente: Julio Villanueva Sotomayor
[identidad-peru-com]

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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