Desde Moscú (AFP)

La corrupción gangrena el sector espacial ruso

Numerosos casos de corrupción con astronómicos desvíos de fondos y un alto dirigente huido en el extranjero manchan la reputación del sector espacial ruso y su ambición de recuperar la grandeza del pasado.

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Un cohete ruso Soyuz MS-12 despega del cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, el 14 de marzo de 2019 - AFP/AFP/Archivos
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Numerosos casos de corrupción con astronómicos desvíos de fondos y un alto dirigente huido en el extranjero manchan la reputación del sector espacial ruso y su ambición de recuperar la grandeza del pasado.

Desde hace años, Rusia intenta sanear esta industria, fuente de orgullo en la época soviética pero que se quedó arruinada tras la caída de la URSS y que recientemente sufrió varios fracasos humillantes.

Los escándalos de corrupción continúan eclipsando los anuncios de proyectos de nuevos cohetes o de estaciones lunares.

"Robaron miles de millones" del conglomerado estatal Roskosmos, que reagrupa a las empresas del sector, dijo en mayo el jefe del Comité de Investigación, Alexandr Bastrykin, citado por la agencia Ria Novosti.

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Un cohete Soyuz 2.1a con varios satélites a bordo despega del cosmódromo de Vostotchny, en el Extremo Oriente ruso, el 28 de abril de 2016 (AFP/POOL/AFP/Archivos)

Hay investigaciones en curso "desde hace al menos cinco años y todavía no han terminado", añadió.

En abril, el director del Instituto de Investigación de Construcción de Equipamientos Espaciales, Yuri Yaskin, abandonó Rusia hacia un país europeo, desde donde anunció su dimisión, según el periódico Kommersant.

Una auditoría había sido lanzada en su empresa y temía el descubrimiento de malversaciones, según fuentes del periódico.

Roskosmos confirmó a la AFP la dimisión de Yaskin, cuya sociedad participó en la puesta a punto del sistema ruso de navegación por satélite Glonass, que aspira a competir con el GPS estadounidense.

Los desvíos de fondos afectaron a dos grandes proyectos de la última década: Glonass y la construcción de un nuevo cosmódromo, Vostotchny, situado en el Extremo Oriente ruso, que debería sustituir a Baikonur, en Kazajistán.

Casi todas las empresas principales del sector, incluyendo los constructores de cohetes Jrunichev y Progress, se vieron afectadas por escándalos financieros, que a veces terminaron con penas de prisión por estafa a gran escala.

El tribunal de cuentas evalúa las malversaciones financieras en Roskosmos en 760.000 millones de rublos (más de 10.000 millones de euros) en 2017, lo que representa cerca del 40% de las infracciones descubiertas en todos los sectores de la economía rusa.

Roskosmos afirma cooperar con las investigaciones en curso. "La erradicación de la corrupción es uno de los objetivos principales de la dirección", dijo el conglomerado a la AFP.



En abril, el presidente Vladimir Putin pidió "resolver progresivamente los problemas evidentes que frenan el desarrollo del sector espacial". "Los precios y los plazas para llevar a cabo los proyectos en muchos casos no tienen fundamento", afirmó.

- Más dinero, más corrupción -

Para el Kremlin sanear el sector espacial es una cuestión de prestigio porque simboliza el orgullo ruso y su capacidad de estar en primera línea mundial, sobre todo en el contexto de nuevas tensiones con Estados Unidos.

Tras arruinarse en los años 1990, el sector se mantenía a flote gracias a los contratos comerciales extranjeros. "Pero todavía quedaban directivos de alto nivel profesional y había menos accidentes durante los lanzamientos", apunta Vitali Egorov, autor de El Gato Verde (zelenyikot.com), un conocido blog sobre el espacio.

El primer módulo de la Estación Espacial Internacional (ISS), Zarya, fue fabricado en Rusia y lanzado en 1998 a pesar de las dificultades financieras.

Paradójicamente la situación empeoró a principios de los años 2000 a pesar de que se resolvieron algunos problemas, cuando la llegada de fondos públicos suscitó fraudes.

"Hoy el sector espacial funciona con el principio de 'dennos dinero y haremos algo... algún día'", explica Egorov.

Solo la ISS sigue siendo "una torre de marfil inquebrantable" pero tiene sobre todo "un papel político" para mantener la cooperación internacional y no aporta nada a nivel científico, apunta el experto.

Los analistas consideran que el director general de Roskosmos, Dmitri Rogozin, ex vice primer ministro conocido por sus declaraciones antioccidentales nombrado hace un año, no logra resolver los problemas del sector.

Los medios científicos le critican por su desconocimiento.

"Podría haber sido un excelente portavoz de Roskosmos", dice Egorov, aunque reconoce que "ni Superman habría podido gestionar esta avalancha de problemas".

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