Desde París (AFP)

El atún rojo ha repoblado el mar Mediterráneo

Estuvo a punto de desaparecer, pero a base de cuotas de pesca y controles draconianos, el atún rojo del Mediterráneo ha repoblado el mar devolviendo la esperanza sobre la preservación de esta especie, amenazada en todo el mundo.

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Una embarcación usada para la pesca de atún rojo, el 22 de mayo de 2017 en el puerto de la localidad de Sète, en el sur de Francia - AFP/AFP
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Estuvo a punto de desaparecer, pero a base de cuotas de pesca y controles draconianos, el atún rojo del Mediterráneo ha repoblado el mar devolviendo la esperanza sobre la preservación de esta especie, amenazada en todo el mundo.

Come casi todo lo que pasa por delante de su boca, puede pesar hasta 650 kilos, medir más de cuatro metros de largo y poner cientos de millones de huevos y, sin embargo, este portento de la naturaleza estuvo a punto de morir por culpa de la sobrepesca.

"En 2001, vivimos una crisis grave, el atún rojo (del mar Mediterráneo) estaba a punto de desaparecer", recuerda a la AFP Alessandro Buzzi, experto de la ONG Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

La cantidad de reproductores había caído a 150.000 toneladas en 2008. Durante la última evaluación, realizada en 2013, había remontado hasta las 585.000 toneladas, y se esperaba resultados aún mejores este año.

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El alcalde de Sète, Francois Commeinhes (izq), y un miembro del Senado francés, el 22 de mayo de 2017 en una embarcación pesquera en el puerto de esta localidad del sur de Francia (AFP/AFP)

El objetivo de restablecimiento de la reserva de reproductores fijado para 2022 se alcanzará a partir de 2018, según Bertrand Wendling, director general de Sa.Tho.An, una cooperativa del puerto de Sète, en el sur de Francia.

El atún de este mar es en realidad una parte del 'Thunnus thynnus' o atún del Atlántico, que se reproduce y se pesca sobre todo en el Mediterráneo.

Este verano se volverá a evaluar la reserva de reproductores para presentar un informe ante la Comisión internacional para la Conservación del Atún del Atlántico (ICCAT, por sus siglas en inglés) a finales de año.

"Si la evaluación es positiva, será el final del plan de reconstitución, esto es, de las medidas de urgencia. Esto abrirá el camino a un plan de gestión a largo plazo que deberá debatirse", dice Buzzi.

Pero lo que parece ser una buena noticia despierta también viejos temores, ya que la demanda mundial no cae y "todo el mundo aprovecha la reconstitución de las reservas para pedir un aumento de las cuotas pesqueras", ya sea España, Italia o Argelia, según Buzzi.

Aunque el atún del 'sushi' vendido en Europa suele ser albacora, una variedad tropical que no es atún rojo, entre el 80 y el 90% de los ejemplares pescados en el Mediterráneo se envían a Japón, donde su carne es muy apreciada, tras haber sido cebados en granjas en este mar.

- Un producto excepcional -

Los pescadores franceses no coinciden con sus homólogos de otros países. "Piden que se mantengan las cuotas y los controles", asegura Wendling, que dice "tener mucho miedo de que el dispositivo se suavice demasiado y que se repitan los excesos cometidos hace años".

Además del peligro que supondría para las reservas de atunes rojos, Wendling teme que un aumento de las cuotas haga caer los precios, que hoy rondan los diez euros por kilo, tras situarse entre uno y dos euros años atrás.

"Algunas de las partes contratantes dirán: 'Las reservas están bien, queremos una mayor parte del pastel'", prevé Tristan Rouyer, investigador en el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar, que considera que la pesca del atún rojo en el Mediterráneo es hoy en día "la más vigilada en el mundo".

"Hay que asegurarse de que los posibles aumentos de cuotas beneficiarán a quienes exploten este recurso de forma duradera", opina Buzzi, que considera que los métodos de engorde de atunes en las granjas, especialmente las españolas, "no son sostenibles desde un punto de vista medioambiental".

A diferencia de los españoles, que tienen menos barcos y viven sobre todo de la acuicultura, o de los argelinos, que tienen unas cuotas mucho más reducidas, los pescadores franceses tratan el atún como un producto excepcional.

De hecho, esperan obtener pronto el sello de "primera explotación pesquera sostenible en el Mediterráneo". "Queremos pescar menos, pero vender mejor", asegura Wendling.





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