Desde Pompeya (Italia) (AFP)

Una antigua villa de Pompeya ilumina sus tesoros con tejas fotovoltaicas

El yacimiento arqueológico de Pompeya, cerca de Nápoles, consiguió iluminar una de sus villas más famosas instalando paneles fotovoltaicos que recuerdan a las tradicionales tejas de terracota.

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Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya, en el sur de Italia, habla con un periodista de AFP en la Sala de los Misterios, en la Villa de los Misterios, el 15 de abril de 2024 - AFP/AFP
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El yacimiento arqueológico de Pompeya, cerca de Nápoles, consiguió iluminar una de sus villas más famosas instalando paneles fotovoltaicos que recuerdan a las tradicionales tejas de terracota.

Estas tejas contienen células solares fotovoltaicas, lo que permite que el sitio arqueológico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, preserve su estética y al mismo tiempo produzca energía limpia para iluminar espléndidos frescos.

Aunque el proyecto aún se encuentra en sus primeras etapas, los expertos creen que estas piezas de alta tecnología algún día podrían ser utilizados en los centros históricos de toda la península.

Son "exactamente iguales a las antiguos tejas romanas" que encontramos en yacimientos arqueológicos y ciudades del Mediterráneo, comenta a la AFP el director del yacimiento de Pompeya, Gabriel Zuchtriegel.

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Una imagen muestra unos innovadores paneles solares en el tejado de la Villa de los Misterios, el 15 de abril de 2024 en Pompeya, en el sur de Italia (AFP/AFP)

Si bien "Pompeya es un lugar único por su tamaño y su complejidad, espero que este proyecto no sea único", destaca Zuchtriegel, de 44 años, que quiere que Pompeya se convierta en un "verdadero laboratorio para el desarrollo sostenible".

Este proyecto piloto pone de relieve un extraordinario mural encontrado en 1909 bajo metros de ceniza volcánica en la Villa de los Misterios, sepultada, como el resto de la ciudad, durante la erupción del Vesubio hace casi 2.000 años. Representa a mujeres dedicándose al culto de Dioniso, el dios del vino y la celebración, mientras participan en ritos misteriosos.

El tema de este fresco intrigó durante mucho tiempo a los investigadores, y algunos sugirieron que la dueña de la villa era una sacerdotisa cuyos esclavos participaban en los ritos de culto. El fresco de tres paredes, uno de los mejor conservados de Pompeya, está iluminado por luces LED especialmente diseñadas para dar vida a las escenas de color rojo intenso, morado y dorado sin dañarlas.

- El problema es encontrar fondos -

Desde octubre, estas lámparas funcionan con electricidad producida por tejas fotovoltaicas. Ahlux, la empresa que patentó este sistema en 2022, instaló sus paneles en el tejado de la villa entre las tradicionales tejas de terracota.

Cubren aproximadamente 70 m2 y están conectados a una batería de sodio que tiene un bajo impacto sobre el medio ambiente, según el director del proyecto, Alberto Bruni.

El sitio de Pompeya, que disfruta de más de 15 horas de sol al día en pleno verano, pretende ampliar su uso a otras villas, asegura.

Varias instituciones manifestaron su interés por estas tejas de nueva generación, desde el museo de arte moderno MAXXI de Roma hasta la Pinacoteca Ambrosiana de Milán, indicó el fundador de Ahlux, Augusto Grillo.

"El problema es encontrar fondos", observa, añadiendo que muchos de los edificios históricos de Italia son públicos o pertenecen a instituciones católicas.

Las tejas fotovoltaicas, con una vida útil de entre 20 y 25 años, cuestan un poco más que el precio combinado de un tejado nuevo y paneles fotovoltaicos tradicionales, aunque tienen una doble finalidad, ya que también sirven como tejados, precisa Grillo.

Actualmente Italia está bajo presión para que ciudades como Florencia o Bolonia, cuyos edificios están cubiertos por los tradicionales tejados rojos, sean más ecológicas, en el marco de los esfuerzos emprendidos para luchar contra el cambio climático.

Según la nueva legislación de la UE, los Estados deben renovar los edificios para reducir sus emisiones de carbono un 55% para 2030 en comparación con los niveles de 1990.

Se trata de un enorme desafío para Italia, donde alrededor del 60% de los edificios pertenecen a las dos categorías energéticas menos virtuosas, frente al 17% en Francia y al 6% en Alemania, según la Asociación Italiana de Constructores (ANCE).

"Necesitamos coinversión nacional y quizás europea para garantizar que esos plazos, tan ambiciosos, tengan posibilidades de ser respetados", afirmó a la AFP Angélica Donati, presidenta de la asociación de jóvenes constructores ANCE Giovani.

"Tenemos las ciudades más bellas del mundo, lo que significa que necesitamos intervenciones mucho más pensadas, y rápidamente. Todavía queda mucho por hacer", destacó.




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