Desde Aberdeen (Estados Unidos) (AFP)

Un dirigible militar suscita en EEUU inquietud sobre la privacidad

Es una fresca mañana de febrero y un gigantesco dirigible flota sobre Maryland con su proa apuntando hacia Washington y más allá. Su apacible presencia en un luminoso cielo contrasta con el debate que provoca en tierra.

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Es una fresca mañana de febrero y un gigantesco dirigible flota sobre Maryland con su proa apuntando hacia Washington y más allá. Su apacible presencia en un luminoso cielo contrasta con el debate que provoca en tierra.

El "Joint Land Attack Cruise Missle Elevated Netted Sensor System", más conocido por el nombre JLENS, fue concebido para identificar misiles a baja altitud entre miles de aeronaves que circulan sobre la costa este de Estados Unidos.

"Este dirigible es un radar eficaz en un espectro de unos 485 km: vigila pues un área equivalente al estado de Texas. Nos permite ver venir desde muy lejos el peligro", indica el coronel Frank Rice, comandante de las operaciones de defensa aérea en la región de la capital estadounidense.

"Nos permite ver a baja altura y posee un sistema de defensa aérea mucho más importante", agrega Rice a la AFP, frente al dirigible que flota a más de 3.000 m de altura.

Sin embargo, no todos están satisfechos con la existencia este enorme dirigible blanco, sujetado al suelo por gruesos cables de Kevlar de unos 3 cm de diámetro, especialmente entre organizaciones de derechos civiles que temen sea utilizado para espionaje interno y los que cuestionan el costo y los beneficios del proyecto.

En las redes sociales residentes de los alrededores preguntan si el dirible no es una nueva tecnología del Big Brother para violar su derecho a la vida privada, gracias a su capacidad de realizar barridos en 360 grados.

"El dirigible militar de vigilancia flota justo al otro lado de la costa de Susquehanna, delante de mi casa", escribe en Twitter la ilustradora independiente Bri Mercedes Weidner. "¿Buena onda o sospechoso?".

- Inquietudes compartidas -

Los grupos de defensa de los derechos humanos comparten la misma preocupación.

El Centro de Información sobre la Privacidad Electrónica en Washington analizó miles de páginas de documentos obtenidas gracias a la ley de acceso a la información y no encontró ninguna prueba de que las informaciones recogidas por JLENS no serán utilizadas en tareas de espionaje en tierra.

Por el contrario, descubrió contratos que indican que "la tecnología fue específicamente concebida para integrar video de muy alta definición", para "seguir e identificar personas y vehículos en un radio de cinco kilómetros".

Esa distancia podría incluir la muy ocupada Interstate 95, la autopista que une Washington con Nueva York.



"Es primordial tener un sistema de pesos y contrapesos para que esta poderosa tecnología sea utilizada para la vigilancia interior", sostiene el abogado Jay Stanley, de la Union Estadounidense para las Libertades Civiles (ACLU).

El Pentágono ha negado en bloque que JLENS este equipado para identificar otra cosa que no sea blancos en vuelo, y afirmó en un documento que los dirigibles "no pueden ver personas y no tienen cámaras a bordo".

- No está concebido para el espionaje -

Cuando se le pregunta si teóricamente el JLENS puede incorporar cámaras de alta definición, el coronel Rice reconoce que "todo es posible, pero no es para eso que lo utilizamos".

Por otro lado, el proyecto JLENS enfrenta problemas para financiarse pues compite con otros proyectos militares dispendiosos por recibir los recursos que necesita del Congreso.

El año pasado, la Contraloría del Estado estimó que el costo del programa JLENS ascendió hasta el momento a 2.800 millones de dólares. Durante ese tiempo, el Congreso redujo a la mitad los 54 millones de dólares destinados a JLENS en el año fiscal 2015.

Tras una década de desarrollo, sólo dos JLENS están operativos: el que está ahora sobre Maryland y otro que se desplegará próximamente.

La principal compañía que trabaja en JLENS es Raytheon, que, irónicamente, también fabrica los misiles de largo alcance Tomahawk.

Algunos también se plantean la pregunta acerca de la necesidad de defenderse contra los misiles de largo alcance en la era de la pos Guerra Fría, cuando grupos como Al Qaida y el Estado Islámico son percibidos como unas amenazas aún más importantes contra Estados Unidos.

No obstante, el coronel Rice responde que nadie sabe cuándo aparecerá en el horizonte una nueva amenaza.

"La tecnología avanza a pasos de gigante en todo el mundo (...) Simplemente intentamos mantener las ventajas que tenemos sobre nuestros adversarios", concluye.

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