Desde Montreal (AFP)

La "inmensa decepción" de los jóvenes de Montreal por el balance ambiental de Trudeau

"Tres pasos adelante, tres pasos atrás, esa es la política del gobierno", corean estudiantes de secundaria delante del local central de campaña de Justin Trudeau en Montreal. Como otros muchos jóvenes, critican las contradicciones del primer ministro canadiense en materia medioambiental.

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Estudianets de liceos manifiestan por el clima delante del cuartel general de campaña de Justin Trudeau en Montreal, el 18 de octubre de 2019 - AFP/AFP
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"Tres pasos adelante, tres pasos atrás, esa es la política del gobierno", corean estudiantes de secundaria delante del local central de campaña de Justin Trudeau en Montreal. Como otros muchos jóvenes, critican las contradicciones del primer ministro canadiense en materia medioambiental.

Una de las principales objeciones que le hacen al gobernante saliente, que el lunes intentará obtener un nuevo mandato en las elecciones legislativas, es la nacionalización de un oleoducto en 2018.

Ese año, el gobierno liberal adquirió a la estadounidense Kinder Morgan el oleoducto Trans Mountain, que une Alberta a la Columbia Británica, en 4.500 millones de dólares canadienses (unos 3.350 millones de dólares estadounidenses), con el objetivo de acelerar la exportación de petróleo a nuevos mercados.

A cambio, Trudeau se comprometió a invertir las ganancias en tecnologías verdes.

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Estudianets de liceos manifiestan por el clima delante del cuartel general de campaña de Justin Trudeau en Montreal, el 18 de octubre de 2019 (AFP/AFP)

La decisión, sin embargo, fue vista como una traición por numerosos ambientalistas canadienses y puede costarle caro el 21 de octubre al Partido Liberal, que está codo a codo en los sondeos con los conservadores liderados por Andrew Scheer.

Para muchos que vieron con esperanzas la llegada al poder en 2015 de Trudeau, el liberal ya no es símbolo de cambio sino de medias tintas.

- "Inmensa decepción" -

En las universidades, las movilizaciones por el medioambiente, uno de los principales temas de estas elecciones, van viento en popa.

"En (la universidad de) McGill Estamos notando un aumento significativo de la militancia en los grupos ecologistas", dijo Audrey Nelles, de Divest McGill, organización que lucha para que esa prestigiosa universidad de Montreal deje de invertir en energías fósiles.

"Después de los años Harper, había muchas esperanzas", señaló Annabelle Couture-Guay, otra vocera de Divest McGill, aludiendo a Stephen Harper, predecesor de Trudeau cuyo gobierno no era muy sensible a las reivindicaciones de los sectores ambientalistas.



"Pero la compra del oleoducto Trans Mountain fue una inmensa decepción", afirmó.

Los compromisos asumidos en materia de energía expusieron a los liberales a ataques por izquierda y por derecha, analiza Daniel Béland, politólogo de la Universidad McGill.

"Trataron de agradar a todo el mundo y eso les valió las críticas de la derecha por no hacer lo suficiente en favor del desarrollo económico y de la izquierda por haber comprado ese oleoducto".

A fines de septiembre, el Nuevo Partido Democrático (NPD) de Jagmeet Singh, que está subiendo en los sondeos y seduce al ala izquierda de los liberales, publicó un comunicado de escasas y sarcásticas palabras sobre el programa climático de Trudeau: "Usted. compró. un. oleoducto".

- Un programa "serio" -

Béland apunta sin embargo que el programa ambiental liberal "es considerado serio": cero emisión neta de gases con efecto invernadero hacia 2050, plantación de 2.000 millones de árboles y promoción de tecnologías limpias.

El balance de los últimos cuatro años indica que las emisiones se mantuvieron estables, de acuerdo a datos de 2017. Pero también incluye avances, como un plan federal de tarificación del carbono, la protección de 14% de las zonas marinas y costeras y la publicación de grandes informes científicos sobre el cambio climático en Canadá.

Pese a su decepción, los jóvenes que propugnan una política climática más audaz se hallan frente a un dilema: en función del sistema electoral canadiense, de una sola vuelta, votar por un partido pequeño puede favorecer a los conservadores.

"Como muchos de nosotros no podemos votar, trataremos de incidir sobre quienes sí pueden hacerlo", dice de todas maneras Marlene Gaudreau, estudiante de 17 años y coorganizadora de la manifestación delante del cuartel general de campaña de Trudeau.

"Nosotros también queremos tener un futuro".

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