Desde Tokio (AFP)

La cervecera japonesa Kirin se desprende de su negocio en Birmania

El gigante cervecero Kirin dijo el jueves que había alcanzado un acuerdo para desprenderse de sus acciones en una empresa conjunta en Birmania con un conglomerado vinculado a la junta militar, completando su salida de este mercado tras el golpe de Estado de 2021.

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Myanmar Beer, propiedad de la cervecera japonesa Kirin y un conglomerado birmano, copaba casi un 80% del mercado lobal en 2018 - AFP/AFP
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El gigante cervecero Kirin dijo el jueves que había alcanzado un acuerdo para desprenderse de sus acciones en una empresa conjunta en Birmania con un conglomerado vinculado a la junta militar, completando su salida de este mercado tras el golpe de estado de 2021.

Días después del golpe de febrero de 2021, la japonesa Kirin anunció que terminaría su empresa conjunta Myanmar Brewery con el conglomerado MEHPCL, diciéndose "profundamente preocupado por las recientes acciones del ejército en Birmania".

Pero la firma no tuvo fácil desvincularse del conglomerado y recurrió un intento de MEHPCL para disolver la empresa, temiendo que la liquidación no sería justa.

Kirin anunció el jueves un acuerdo por 22.400 millones de yenes (164 millones de dólares) por transferir su 51% de participación a la filial y terminar su empresa conjunta.

"Estamos aliviados por arreglar este asunto en el plazo anunciado de la forma más adecuada entre distintas opciones", dijo Yoshinori Isozaki, presidente y director ejecutivo de Kirin, en un comunicado.

De acuerdo con las cifras publicadas por Kirin en 2018, Myanmar Brewery copaba casi un 80% del mercado birmano.

Pero Kirin estaba bajo presión incluso antes del golpe por su vínculo con los militares e inició una investigación después de que varias oenegés pidieran transferencia para saber si los beneficios de la empresa financiaban abusos de derechos humanos.

Los inversores volvieron a Birmania cuando el ejército abrió su férrea dictadura en 2011 y allanó el camino a reformas democráticas y una liberalización económica.

Pero el golpe de 2021 que puso fin a esa década de experimentación diplomática provocó una fuga de empresas extranjeras, como los gigantes petroleros TotalEnergies y Chevron o el grupo de telecomunicaciones noruego Telenor.




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