Más de 80,000 personas, entre nacionales y extranjeros, espera congregar la festividad del Señor de Muruhuay, que se celebra todos los años desde el 1 de mayo hasta la quincena de junio, en el distrito de Acobamba, en la provincia de Tarma, región Junín.
Erick Agreda, subgerente de Turismo de la municipalidad de Tarma, explicó a la Agencia Andina que todos los días se realizan mayordomías, las cuales organizan sus propias fiestas y peregrinaciones en homenaje a la venerada imagen.
“Hay más de 500 mayordomías que organizan sus homenajes, acompañadas de sus bandas de músicos, a lo que se suma la gastronomía de la zona”, refirió.
Señaló que arriban delegaciones de Puno, Lambayeque, Arequipa, Huancavelica, entre otras zonas del interior del país, así como grupos de Bolivia.
“Durante estos días hay homenajes centrales, luego hasta el 13 de mayo, y, posteriormente, hasta la última
semana de mayo”, dijo al señalar que se ha coordinado con las autoridades de Muruhuay el tema de la capacitación a los empresarios de restaurantes, hoteles y agencias de viaje.
La municipalidad de Tarma está encargada del tema de la promoción turística en coordinación con Promperú, agregó.
Durante la celebración miles de personas concurren a las alturas de Acobamba para apreciar la cruz grabada en la roca.
La
historia refiere que el 3 de mayo de 1835 apareció el grabado; tiempo después, los lugareños pintaron una imagen de Cristo crucificado. El relato popular refiere que en la inmensa laja de piedra de las faldas del cerro Shalacoto “entró” la imagen de Cristo.
La particularidad de esta festividad es que durante la celebración perviven ritos prehispánicos. En los rituales predominan elementos como el agua, la tierra y la piedra.
En el día
central se realiza una solemne misa en quechua y luego los creyentes depositan su "Carta a Dios", solicitando milagros o agradeciendo los favores concedidos. Los organizadores suelen ofrecer un almuerzo con platos típicos a los visitantes y a las cuadrillas de danzantes.
Fuente: [Andina].