Desde La Bassée (France) (AFP)

Dos décadas de estrecheces para una víctima de la globalización

"El día en que cerró Levi's se firmó nuestra sentencia de muerte". En 1999, la multinacional textil cerró su última fábrica en Francia para deslocalizar su actividad en Turquía. Desde entonces, Annie Godon ha vivido dos décadas de dificultades financieras.

Francia, globalización, desempleo
Trabajadoras de la fábrica de Levi's en La Bassée se manifiestan contra el cierre de la planta, el 23 de octubre de 1998 - AFP/AFP/Archivos
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"El día en que cerró Levi's se firmó nuestra sentencia de muerte". En 1999, la multinacional textil cerró su última fábrica en Francia para deslocalizar su actividad en Turquía. Desde entonces, Annie Godon ha vivido dos décadas de dificultades financieras.

El grupo estadounidense partió de La Bassée cuando decidió cerrar sus fábricas de Europa Occidental. Pese a ello, esta mujer de 59 años decidió quedarse en esta pequeña ciudad del norte de Francia, de 6.500 habitantes.

Annie Godon comenzó a trabajar en Levi Strauss en 1973, al cumplir 16 años. Cuando la fábrica cerró, 26 años después, estaba divorciada y tenía tres hijos a cargo, entre ellos dos menores de edad.

Con "las facturas, la renta y los impuestos locales", su indemnización por despido y luego su subsidio por desempleo no le alcanzaban. Tres años después, con un subsidio solidario de 420 euros al mes como único ingreso, tuvo que pedir ayuda a asociaciones para alimentar a su familia.

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Trabajadores de la fábrica de Levi's en La Bassée se informan sobre el plan social de su despido colectivo tras el anuncio de cierre de la planta, el 12 de marzo de 1999 (AFP/AFP/Archivos)

Más tarde, encontró un empleo durante diez meses a tiempo parcial como empleada de limpieza, en una residencia de ancianos.

Gracias a su perseverancia, obtuvo otros contratos temporales, con un sueldo de 630 euros mensuales por 20 horas a la semana, luego de 740 euros por 26 horas, hasta llegar a 1.345 euros por 35 horas en 2010 y 2011, los únicos dos años en los que ganó más de los 1.000 euros que ganaba en la época de Levi's.

Su situación es común entre la clase obrera francesa de los años 2000. Los ingresos de los obreros se resienten por la competencia extranjera. Mientras que en Francia el salario mínimo en 2017 es de 1.150 euros mensuales, en Turquía es de 350 y, en Bangladés, de 50.

En 2003, esta mujer no pudo seguir pagando los estudios de Enfermería de su hija mayor, que tuvo que dejar la universidad. Más tarde, tuvo que mudarse a una vivienda más pequeña porque el dinero ya no le alcanzaba para pagar el alquiler de su piso de cuatro habitaciones.

- "Duele terminar así" -

Todo esto ha contribuido a alimentar su desconfianza respecto a la globalización. "Estoy en contra de la apertura de Europa, las empresas seguirán deslocalizando y por eso aumenta el desempleo", estima.

Cuando Levi's decidió localizar su actividad cerca de Estambul para luego reexportar sus vaqueros a los países del oeste de Europa, acababa de entrar en vigor una unión aduanera entre la UE y Turquía, que derribó las barreras impositivas y las cuotas de los productos industriales.

Desde entonces, la política europea de libre circulación se ha profundizado. La Comisión Europa contempla ahora extender esta unión aduanera con Turquía a los productos agrícolas y terciarios.

Godon, que tuvo que someterse a dos operaciones de rodilla, sobrevive desde hace un año gracias a un seguro de invalidez de 799 euros por mes. Cada semana va a la asociación 'Restos du Coeur' ('Restaurantes del corazón'), en donde "muchísima gente" va a buscar una canasta de alimentos básicos.

"Haber trabajado toda la vida para terminar así, duele mucho", afirma. Cuando alcance la edad de jubilación, recibirá una pensión de 1.000 euros. No obstante, debido a las sucesivas reformas, tendrá que esperar dos años más para recibir su pensión.

Votará en las elecciones presidenciales que se celebrarán en Francia en tres meses, pero sin gran entusiasmo. "Muchos creían que la situación mejoraría con François Hollande, pero no fue mejor que con [Nicolas] Sarkozy", opina.

No votó en las primarias de la derecha de noviembre pasado y tampoco votará en las primarias organizadas este mes por el partido socialista y sus aliados para elegir un candidato para los comicios presidenciales de abril.

"Me parece ridículo tener que pagar para votar", estima sobre estas elecciones primarias, en las que hay que pagar uno o dos euros. "No voy a dar dos euros a políticos, prefiero dárselos a la gente sin hogar".




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