Desde Washington (AFP)

Cuba tuvo un brote de zika en 2017 sin reportar, dice estudio en EEUU

Cuba tuvo un brote de zika sin reportar en 2017, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había levantado la emergencia por la epidemia de este virus, afirmaron científicos en Estados Unidos.

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Un militar cubano fumiga contra el mosquito Aedes aegypti, vector del zika, para evitar la propagación de ese virus, así como el del chikunguña y el dengue, en La Habana, el 23 de febrero de 2016. - AFP/AFP
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Cuba tuvo un brote de zika sin reportar en 2017, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había levantado la emergencia por la epidemia de este virus, afirmaron científicos en Estados Unidos.

Un estudio publicado el jueves por la revista Cell estimó que hace dos años en Cuba hubo unos 5.700 casos no informados de zika, un virus trasmitido por mosquitos que ha sido asociado con microcefalia y anomalías congénitas en bebés y desórdenes neurológicos en adultos.

Al analizar a los viajeros infectados con zika que regresaron a Estados Unidos y Europa entre junio de 2017 y octubre de 2018, los expertos liderados por el epidemiólogo de la Universidad de Yale Nathan Grubaugh vieron que más del 98% de ellos provenían de Cuba. Pero de eso no hallaron registros.

"Descubrimos un gran brote de zika en Cuba que (...) pasó desapercibido para la comunidad internacional", dijeron.

La epidemia de zika en América y el Caribe se detectó en Brasil en 2015 y para 2016, cuando se registró su pico, afectaba a casi toda la región con más de 700.000 casos.

Pero Cuba reportó solo 187 casos de zika confirmados por laboratorio en 2016 y ninguno en 2017 o 2018, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) citados por los investigadores.

La OPS es el organismo regional de la OMS que recibe las notificaciones epidemiológicas de los países miembros.

Ante una consulta de AFP, un vocero de la OPS dijo que Cuba sí informó de 1.384 casos de zika en 2017, pero un problema técnico impidió ver esas cifras. "Hubo una falla en la base de datos que no mostraba los casos para 2017, y se ha corregido con los archivos ahora actualizados", dijo.

La OMS levantó la emergencia de salud pública internacional por la epidemia de zika en noviembre de 2016.

Pero el brote en Cuba alcanzó su punto máximo en 2017, cuando la epidemia disminuía en el continente americano, y ese brote no reportado en la isla fue al menos tan grande como el de los países vecinos, indicó el estudio.

- "En silencio" -

Los científicos estimaron que el retraso de un año del brote de zika en Cuba se debió a una campaña de control de vectores en la isla, y advirtieron que, aunque inicialmente esas medidas pueden haber funcionado para mitigar la transmisión del virus, deben mantenerse para ser efectivas.

"Nuestro estudio destaca cómo el virus del zika todavía puede estar propagándose 'en silencio'", indicaron.

La OMS/OPS dijo que sigue monitoreando la situación y advirtió que la falta de detección no garantiza que el virus no siga en circulación o que se haya interrumpido su transmisión local.

Subrayó además que la decisión de visitar o no un país con antecedentes de zika debe evaluarse de manera individual junto con el proveedor de atención médica del viajero.

El gobierno de Cuba, cuya economía depende del turismo y tuvo un récord de visitantes en 2017, no respondió de inmediato a consultas de AFP sobre el zika.

Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS, dijo que el virus, cuyos síntomas incluyen fiebre, erupciones cutáneas, conjuntivitis, dolores musculares y articulares, malestar y cefaleas, es particularmente difícil de controlar.

"Incluso en el 20-40% de los casos en que causa una enfermedad aparente, con mayor frecuencia causa síntomas leves que pueden confundirse fácilmente con otras enfermedades", explicó a la AFP.

Al igual que los investigadores del estudio de Cell, Espinal destacó la importancia de sumar aportes académicos a los controles de rutina.

"No creemos que los esfuerzos de investigación y de vigilancia de la salud pública sean contradictorios, sino más bien complementarios", dijo.

Grubaugh, uno de los 38 científicos que participaron en el estudio, publicó en su cuenta en Twitter un video sobre la pesquisa, junto a gráficas y datos que explican los hallazgos.

"Se sintió más como escribir una novela de detectives que un artículo científico: 'Archivos Zika: el caso del brote perdido'", contó.




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