Desde Zwentendorf (Austria) (AFP)

Austria, punta de lanza del combate antinuclear en Europa

Austria, que denunció el lunes el proyecto de subvención de Londres a la construcción de dos reactores nucleares en Reino Unido, es la punta de lanza del combate antinuclear en Europa, 40 años después de haber renunciado a la energía nuclear en suelo nacional.

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Un trabajador guía a los periodistas por el interior de una central nuclear cerrada en Zwentendorf, al oeste de Viena, el 23 de junio de 2015 - AFP/AFP
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Austria, que denunció el lunes el proyecto de subvención de Londres a la construcción de dos reactores nucleares en Reino Unido, es la punta de lanza del combate antinuclear en Europa, 40 años después de haber renunciado a la energía nuclear en suelo nacional.

"La nuclear es una fuente de energía del siglo pasado. Está sobrepasada porque no es sostenible, presenta riesgos elevados y no es rentable sin la ayuda de subvenciones injustificadas", subrayó el ministro de Medio Ambiente, Andrä Rupprechter.

Viena denunció el lunes ante la Corte Europea de Justicia la subvención de Londres a la construcción de dos reactores EPR en Hinkley Point, en Somerset (suroeste de Inglaterra) por parte de la compañía francesa EDF, un gesto celebrado por los pequeños operadores y varias ONG europeas de defensa del medio ambiente.

Austria teme que esa subvención, reservada en principio a las energías renovables, haga peligrar la transición energética europea, al relanzar la filial nuclear en el continente. "El futuro es de las energías renovables y nosotros debemos lograr que esas energías se beneficien de un marco equitativo para imponerse en el mercado", aseguró Rupprechter a la AFP.

En Austria, el credo antinuclear quedó patente en un plebiscito ciudadano y hoy en día es avalado por todo el espectro político, desde los Verdes hasta la extrema derecha.

- Referéndum -

Hace 40 años, Austria se vio confrontada al dilema de convertirse en un país nuclear, como tantos otros del continente europeo. Sin embargo, en noviembre de 1978, pocos días antes de la puesta en servicio de la primera central nuclear del país, construida en Zwentendorf por el equivalente actual de mil millones de euros, el "no" ganó con el 50,47% de los votos en un referéndum.

El parlamento austriaco adoptó un mes más tarde una ley que prohibía la explotación de la energía nuclear, cortando de raíz un gran programa de construcción de centrales nucleares. Esta prohibición fue elevada al rango de principio constitucional en 1999.

Austria, que actualmente obtiene el 75% de su electricidad de fuentes de energía renovable, dispone de ricos yacimientos hidroeléctricos y apostó desde un principio por la energía eólica.

El país, que ya tiene suficientes credenciales en materia de energías renovables, quiere dar un paso más y se ha fijado como objetivo llegar en los próximos 15 años a cubrir la mitad de sus necesidades energéticas totales -calefacción, transportes e industria incluidas- con este tipo de energía, que ya cubre un poco más de un tercio (34%) de su consumo.

Aún en pie a orillas del Danubio, a unos 50 kilómetros al norte de la capital, la central de Zwentendorf se mantiene en perfecto estado y sirve para fines pedagógicos. A partir de otoño, albergará un programa internacional sobre el desmantelamiento de centrales nucleares.

Tras sentirse reforzado en su apuesta por la catástrofe de Fukushima en 2011, el país teme ahora que la luz verde a Hinkley Point dé alas al proyecto nuclear en Europa, a pocos meses de la Conferencia Mundial sobre el Clima en París.

Paradójicamente, Austria ha vivido años importando electricidad nuclear para cubrir sus necesidades energéticas. Una ley en vigor desde enero de 2015 ha acabado con esta contradicción.




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