Desde París (AFP)

"Quesitos mágicos": Justicia francesa se pronuncia el martes sobre la estafa

Los "quesitos mágicos" que iban a aportar riqueza a sus productores en realidad los arruinaron: la justicia francesa pronuncia el martes su veredicto sobre una de las mayores estafas de la historia de Chile.

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La balanza de la justicia en un relieve de la fachada de la Corte criminal de Amiens, Francia, el 17 de agosto 2012. - AFP/AFP/Archivos
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Los "quesitos mágicos" que iban a aportar riqueza a sus productores en realidad los arruinaron: la justicia francesa pronuncia el martes su veredicto sobre una de las mayores estafas de la historia de Chile.

En el proceso, la fiscalía sostuvo el 9 de junio que la vida de Gilberte Van Erpe, principal imputada en la causa, "sólo ha sido una serie de mentiras y estafas", y pidió para ella una pena de seis años de prisión y 500.000 euros de multa.

Van Erpe, de 74 años de edad y apodada "Madame Gil", proponía a sus futuras víctimas convertirse en productores de quesitos destinados a ser exportados de Chile para servir en la industria cosmética en Francia.

La estafa prosperó en 2005 y 2006 gracias a promesas de altos beneficios para los productores, hechas en grandes reuniones públicas.

Los potenciales productores compraban a precio de oro kits de fermento láctico que debían ser mezclados con leche y filtrados. Tras varias semanas de cultivo, quienes lograban obtener esa especie de quesos debían obtener pingües beneficios.

Muchas de las víctimas de la estafa se endeudaron, llegando incluso a hipotecar sus casas, para comprar los kits.

La investigación en Chile permitió identificar a unas 5.500 víctimas, que habían invertido entre 400 y 168.000 euros, por un total de 14,5 millones de euros.

Pero esos quesitos, teóricamente destinados a ser utilizados por los laboratorios de L'Oréal, jamás salían de Chile. Y de todos modos no podían ser utilizados en la industria cosmética.



Cinco toneladas y media de ellos fueron encontrados en estado de putrefacción en un almacén. ¿Pestilente? "El olor de los dólares", habría dicho Gilberte Van Erpe.

Las víctimas, 800 de las cuales se declararon demandantes, eran pequeños campesinos o amas de casa que se encontraban ante gente "perfectamente organizada", "predadores experimentados" sin escrúpulo alguno, estimó el fiscal.

La investigación, reveló una estafa de tipo piramidal. Aunque unas 711 personas sí recibieron beneficios, más de 4.000 fueron estafadas. Las sumas entregadas a los primeros inversores eran en realidad los depósitos de los productores más recientes.

Dado que Francia no extradita a sus ciudadanos y que Van Erpe es francesa, las autoridades chilenas recurrieron a la justicia francesa en octubre de 2006, y la acusada fue detenida en Niza (sureste de Francia) en 2008.

La mujer alegó problemas de salud, presentando un certificado médico, para no comparecer ante el tribunal en lo correccional de París. Tampoco dio mandato de representación a su abogado.

Otras tres personas están imputadas por esta causa, pero sólo dos de ellos comparecieron ante el tribunal de París.

Por este caso, dos chilenos fueron condenados a cinco años de prisión en su país en 2007.

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