Desde Aalsmeer (Holanda) (AFP)

Las flores holandesas languidecen ante el Brexit

Desde el amanecer, cientos de personas confluyen a bordo de miniautos eléctricos en el interior de un gigantesco almacén en Aalsmeer, cerca de Ámsterdam. Allí se encuentra el mayor mercado de flores del mundo, un verdadero centro logístico para la industria floral en Europa.

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Vista del mercado de flores de Aalsmeer, cerca de Ámsterdam, el 11 de diciembre de 2018 - AFP/AFP
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Desde el amanecer, cientos de personas confluyen a bordo de miniautos eléctricos en el interior de un gigantesco almacén en Aalsmeer, cerca de Ámsterdam. Allí se encuentra el mayor mercado de flores del mundo, un verdadero centro logístico para la industria floral en Europa.

En este inmenso edificio, uno de los más extensos a escala mundial, se venden unas 22.000 variedades de flores y plantas de la mano del gigante holandés de la horticultura, la cooperativa Royal FloraHolland.

Una industria bien engrasada que podría verse dañada con la llegada inminente del Brexit, pues Reino Unido es el tercer mercado más grande de Holanda en este sector, por detrás de Alemania y Francia.

Esta sombra planea sobre la cabeza de Yme Pasma, director de operaciones en Royal FloraHolland desde hace cerca de dos años y medio.

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Con la devaluación de la libra esterlina, los británicos gastan menos en flores (AFP/AFP)

Aunque los términos específicos del divorcio entre la Unión Europea y Reino Unido sigan siendo inciertos, Pasma observa que "las cosas cambian".

"A causa de la devaluación de la libra esterlina", los británicos "gastan menos en euros por las flores, lo hemos constatado desde hace dos años", lamentó.

"La industria total de flores en Holanda representa entre 6.000 y 7.000 millones de euros [al año]", de los que 850 millones corresponden al mercado británico, esto es, "del 12 al 13%" del total, explicó Pasma.

- Camino perturbado -

En este colorido laberinto de aroma embriagador cada día se llevan a cabo 100.000 transacciones. Como un Wall Street de las flores, a unos kilómetros del aeropuerto de Ámsterdam, Royal FloraHolland gestiona tanto un sistema de ventas por subasta como un centro de distribución.

Ataviados con zapatos de seguridad y chalecos fluorescentes, miles de empleados se encargan de transportar rosas, tulipanes, crisantemos y otras flores en cubos que se extienden hasta donde se pierde la vista.

Alrededor de un tercio del comercio de flores en el mundo pasa por Holanda --el 20% de las cuales son exportadas a África por avión--, tras pasar por los controles de aduanas.

Una vez vendidas, las flores se distribuyen en uno o dos días, principalmente a países de Europea, pero también a otras zonas del mundo como Rusia y Estados Unidos.



Como ya han transitado por Holanda, las flores destinadas a otro país de la Unión Europea pueden cruzar las fronteras sin pasar más controles.

Y ese es el caso, aún hoy, de las flores que se venden a Reino Unido, adonde se envían por ferry o a través del túnel del canal de la Mancha. Pero este sistema podría verse comprometido a partir del Brexit.

Con un volumen de negocio anual de 4.700 millones de euros, Royal FloraHolland espera preservar sus intereses al máximo. El gigante holandés emplea a 3.000 personas en su sede de Aalsmeer, la principal.

"Habrá algunas perturbaciones durante el traslado", aseguró Yme Pasma.

Para limitar las consecuencias del Brexit, ya perceptibles, la cooperativa estudia los diferentes escenarios posibles y busca soluciones.

- ¿Una nueva reglamentación? -

Para Pasma, no se debe esperar otro acuerdo con el gobierno británico, sino poner en marcha una nueva reglamentación en asociación con las aduanas, los controles de calidad y las autoridades portuarias, primordial para asegurar que las flores sigan llegando a Gran Bretaña sin costes adicionales y en el mismo tiempo.

"Estamos trabajando con la industria de frutas y verduras en una solución que prevé una suerte de precontrol sin papeleo con las aduanas", indicó el director de operaciones.

Así, "una vez que se llega al puerto, el camión dispondría de una suerte de vía privada para subir al barco". El objetivo es garantizar menos formalidades administrativas y controles de calidad, así como certificar una mejora de la cadena de abastecimiento y de las instalaciones en los puertos.

Esto permitiría asegurar que los productos sean transportados "lo más rápido posible al otro lado del canal de la Mancha", consideró Yme Pasma, que espera con impaciencia una decisión final sobre el Brexit.

Pese a lo difuso que se perfila el divorcio, Pasma es optimista.

"La gente en Reino Unido seguirá poniendo flores en su mesa, que siempre vendrán de Holanda, pues es el mayor centro" de la industria floral del mundo, apostilló con una sonrisa.

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