Desde Zika (Uganda) (AFP)

La súbita notoriedad de la selva ugandesa donde se identificó el Zika

La selva de Zika, en Uganda, era una pequeña reserva que sólo los ornitólogos y científicos conocían, pero alcanzó una súbita notoriedad desde que el virus epónimo llegó al continente americano, donde está causando estragos.

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Un letrero indicando el bosque de Ziika, cerca de Entebbe, en Uganda, el 29 de enero de 2016 - AFP/AFP
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La selva de Zika, en Uganda, era una pequeña reserva que sólo los ornitólogos y científicos conocían, pero alcanzó una súbita notoriedad desde que el virus epónimo llegó al continente americano, donde está causando estragos.

El virus, transmitido por un mosquito que podría ser el causante de graves malformaciones congénitas, se propaga "de manera explosiva en las Américas", donde afectará a entre "tres y cuatro millones" de personas este año, alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS), que convocó una reunión de emergencia el lunes en Ginebra.

En Uganda misma la alarma es menor. "Hay gente que vive cerca de la selva y como oyeron hablar del virus empiezan a preocuparse", dice a AFP Gérald Musika, un ex guarda forestal. El propio Musika oyó mentar al zika por primera vez hace dos semanas, pese a conocer al dedillo cada sendero de esta jungla donde el virus fue identificado en 1947.

Ruth Mirembé, otra residente de la zona, se enteró de la existencia de la enfermedad por la red social Facebook y asegura que no está preocupada.

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Un guía turístico caminando por el bosque ugandés de Ziika, que da nombre al virus que preocupa actualmente a América Latina, cerca de la localidad de Entebbe el 29 de enero de 2016 (AFP/AFP)

La mayoría de los infectados de la zona sólo presentaron hasta ahora síntomas ligeros, como erupciones cutáneas, fiebre y en algunos casos ojos enrojecidos. Por eso las autoridades sanitarias mundiales apenas habían registrado esos casos, hasta que un brote de la epidemia en 2007 en la isla indonesia de Yap llamó su atención.

Desde su llegada a Brasil en 2015, el zika fue relacionado con miles de casos de niños nacidos con microcefalia, una malformación incurable y a menudo mortal.

- Carter, un ilustre visitante -

El ministro ugandés de Salud se apresuró a destacar en un comunicado que actualmente no había casos de zika en el país africano y que el brote actual no procedía de África del este. "No se ha registrado ningún caso en Uganda desde hace varios años y no hay ninguna epidemia" en este país, que en los últimos años se vio confrontado al ébola y al misterioso "síndrome del cabeceo", que afecta solo a niños, dijo el ministro.



La selva de Zika, también denominada Ziika ("invadido", en lengua vernácula), se extiende a proximidad de la carretera que lleva al aeropuerto internacional de Entebbe, y se encuentra a apenas unos 25 km de Kampala.

El Instituto de Investigaciones sobre los Virus de Uganda (UVRI) tiene allí su sede y lleva a cabo sus pesquisas en una zona de 12 hectáreas, vedadas al público, que cuenta con más de sesenta tipos de mosquitos.

Los investigadores recuerdan con orgullo que el presidente estadounidense Jimmy Carter (1977-81) visitó el lugar "para observar los pájaros". La selva despierta actualmente el interés de estudiantes de todo el mundo.

- Un virus mutante -

Los detalles sobre el descubrimiento del virus se publicaron en 1952 en un artículo de la Royal Society de medicina tropical e higiene, de Gran Bretaña. El informe describe una "zona boscosa denominada Zika", donde los científicos investigaban las incidencias de la fiebre amarilla en los pequeños macacos Rhesus.

Los primates habían sido colocados en jaulas dentro de una torre metálica de 36 metros que permitía realizar las investigaciones bajo el espeso dosel arbóreo (o canopea), explicó a AFP un científico del UVRI, Julius Lutwana. "Se les extrajo muestras de sangre para identificar la fiebre amarilla, y así fue como se dio con el zika", agregó el investigador, de 36 años.

Casi setenta años han pasado, pero aún no existen vacunas, tratamientos específicos ni métodos de diagnóstico rápido de esta enfermedad descrita por las autoridades sanitarias estadounidenses como un "nuevo virus". "En América del Sur el virus tuvo alguna modificación (...), sus mutaciones lo hicieron más agresivo y esto plantea serios problemas", afirma Lutwana.

Pero el científico, en la misma línea del gobierno, descarta peligros graves para los ugandeses. "El zika siempre fue una enfermedad benigna. De cada cinco o diez personas infectadas, solo una o dos contraen un poco de fiebre", subraya. "El hecho de haber estado expuestos a muchos virus del mismo grupo nos ha dado cierta inmunidad", asegura.

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