Desde Bruselas (AFP)
La eurozona se reúne en una cumbre de máximo riesgo sobre Grecia
La eurozona examinará este martes en una cumbre extraordinaria en Bruselas su respuesta al 'no' de los griegos a nuevas medidas de austeridad, a la vez que se espera que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, presente propuestas a los acreedores.
7 de julio de 2015
Cola para retirar dinero del cajero automático de un banco este martes 7 de julio en Atenas - AFP/AFP
La eurozona examinará este martes en una cumbre extraordinaria en Bruselas su respuesta al 'no' de los griegos a nuevas medidas de austeridad, a la vez que se espera que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, presente propuestas a los acreedores.
"Mi deseo es evitar un Grexit", dijo este martes el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, afirmando que es "hora de encontrarse de nuevo en la mesa de negociaciones". Juncker hizo estas declaraciones ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo.
Alemania y Francia trataron el lunes de disimular sus diferencias sobre la crisis griega y presentar una posición común frente al izquierdista Tsipras, reforzado políticamente tras obtener el apoyo de más del 61% de los electores griegos en el referéndum del domingo.
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, urgieron a Atenas a presentar propuestas precisas y serias, tras mantener una reunión en París.
Pero a la vez, Hollande, que trata de mantener una posición conciliadora entre Berlín y Atenas, repitió que la puerta está "abierta" para negociar e insistió en la noción de "solidaridad" con Grecia.
Su primer ministro, Manuel Valls, abundó este martes en que existen las "bases de un acuerdo" y que "no se puede correr el riesgo de que Grecia salga del euro", algo que a su juicio tendría consecuencias sobre la economía mundial.
Merkel en cambio estimó que la última propuesta de los acreedores de Grecia (Comisión Europea, BCE, FMI), precisamente la rechazada masivamente en el referéndum, era "generosa".
Al mismo tiempo, el nuevo ministro de Finanzas griego, Euclide Stakalotos, declaró que los griegos "merecían" una "mejor" oferta y que no quería una solución "no viable" para su país.
Aunque más comedido que su predecesor, Stakalotos se mostró igual de firme que Yanis Varufakis, cuya inesperada dimisión el lunes había permitido confiar en un diálogo menos crispado con los europeos.
La cumbre extraordinaria de la Eurozona se iniciará a las 18h locales (16h GMT). Estará precedida de una reunión de ministros de Finanzas, los primeros en abordar las posibles consecuencias del 'no' griego al plan de los acreedores y la aplicación de un tercer plan de ayuda para Grecia.
- Asfixia económica -
Tsipras convocó el lunes por primera vez a los dirigentes de los partidos de la oposición griegos. En un texto común publicado a la salida de la reunión, a la cual únicamente no participó el partido neonazi Amanecer Dorado, las formaciones abogaron por un acuerdo que cubra las necesidades de financiación de Grecia, acompañado de reformas y esfuerzos presupuestarios "repartidos de forma justa".
Los bancos griegos permanecerán cerrados al menos hasta el miércoles y las medidas de control de capitales se mantendrán. Este estado de emergencia financiera impide una bancarrota inmediata pero agrava la asfixia económica.
Tsipras conversó el lunes con Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, que decidió mantener el nivel de préstamos a los bancos griegos. También habló con la directora general del FMI, Christine Lagarde, de la necesidad de "hallar una solución viable a los problemas reales de la economía griega", según una fuente del gobierno griego.
El presidente estadounidense, Barack Obama, conversó por su parte el lunes con Hollande, según la Casa Blanca.
Ambos líderes "subrayaron la importancia de hallar un camino para permitir a Grecia retomar las reformas y volver al crecimiento (...) en el seno de la eurozona".
Reconocieron que ello "requerirá compromisos difíciles de todos los lados", según Washington. "Seguimos la situación de cerca y estamos dispuestos a ayudar a Grecia si nos lo piden", dijo por su parte Lagarde.
El FMI contribuyó a alimentar la tensión entre Atenas y sus acreedores la semana pasada al volver a poner sobre la mesa la cuestión de una reestructuración de la deuda griega (cerca del 180% del PIB).
Se trata de una reivindicación clave de Tsipras, pero también de una línea roja de Merkel, que hace frente a una opinión pública hostil a seguir ayudando financieramente a Grecia. Valls dijo este lunes que para Francia la reestructuración de la deuda griega no es un "tema tabú".


