Desde Portoroz (Eslovenia) (AFP)

La CBI urge a proteger a las vaquitas y aumenta controles a la caza ballenera de Japón

La Comisión Ballenera Internacional (CBI) impuso este jueves un control más estricto a la caza de ballenas por parte de Japón y preconizó medidas urgentes para salvar a las vaquitas marinas, pequeño cetáceo del que quedan apenas 59 ejemplares en todo el mundo.

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Un ejemplar de vaquina marina pescado en el Golfo de Santa Clara en una foto difundida por WWF - AFP/WWF/AFP/Archivos
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La Comisión Ballenera Internacional (CBI) impuso este jueves un control más estricto a la caza de ballenas por parte de Japón y preconizó medidas urgentes para salvar a las vaquitas marinas, pequeño cetáceo del que quedan apenas 59 ejemplares en todo el mundo.

La moción urgente propuesta por Estados Unidos se adoptó por consenso y respondió al dramático llamamiento de ambientalistas para salvar a este animal que vive en el Golfo de California y cuya población pasó del centenar hace dos años a apenas más de la mitad.

La vaquita, como llaman en México a la Phocoena sinus, es la más pequeña de las marsopas, género similar a los delfines pero con hocico más corto y cuerpo más redondeado. Son grises con ojeras y labios más oscuros y crecen hasta alcanzar unos 55 kilogramos de peso y en torno a 1,5 metros de largo.

Fueron declaradas como "críticamente amenazadas" por la IUCN, organismo que mantiene una "Lista Roja" de especies animales amenazadas.

Se ahogan al quedar atrapadas en las redes verticales destinadas a la captura de peces sin poder subir a la superficie para respirar.

Esas redes se utilizan para pescar ilegalmente totoabas, cuyas vejigas natatorias son apreciadas en China por sus presuntas virtudes medicinales.

En su reunión celebrada en Portoroz, Eslovenia, la CBI indicó que "solo una prohibición permanente, completa y efectiva" de ese tipo de redes evitará la extinción de las vaquitas.

Urgió a México eliminar toda excepción a la prohibición de la pesca de totoaba que pueda fomentar su comercio ilegal y pidió un esfuerzo particular a China y Estados Unidos para combatirlo.

"Con menos de 60 vaquitas vivas en el planeta, no hay más tiempo para dilaciones y soluciones de compromiso", dijo Clare Perry, de la oenegé Environmental Investigation Agency.

- Japón y la caza "científica" -

La CBI endureció la supervisión de la excepción a la prohibición de la caza de ballenas impuesta a nivel mundial hace 30 años, que permite a Japón matar cientos de ejemplares invocando razones "científicas" cuando en realidad según sus detractores persigue fines comerciales.

La resolución, contra la cual votaron Japón y los otros dos grandes países cazadores -Noruega e Islandia-, fue aprobada por 34 votos a favor y 17 en contra en la 66ª reunión de la CBI. No es vinculante desde un punto de vista legal para los miembros de la CBI, que no tiene capacidad de fiscalizar ni multar infracciones.

Presentada por Australia y Nueva Zelanda, la resolución "mejora" el proceso de revisión de los programas científicos balleneros, que sólo Japón implementa, lo cual le permitió capturar a más de 15.000 cetáceos desde 1986.

"Todos sabemos que la caza científica ballenera es un engaño y que en realidad es caza comercial con otro nombre" dijo Matt Collis del Fondo Internacional para el Bienestar Animal.

Japón defendió sus prácticas de caza en la región antártica, asegurando que está destinada a recabar datos científicos.

El país asiático insiste en que sus acciones son conformes a un reciente fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que según Tokio no cerró por completo la puerta a la caza científica.

"Está claro que la CIJ asumió que puede haber actividades de investigación en el futuro", dijo el representante japonés Joji Morishita.

- Santuario rechazado -

Tras el fallo, Japón canceló sus actividades de caza en 2014 y 2015 pero las reanudó al año siguiente bajo un nuevo programa.

Según observadores, mató 333 ballenas minke o enanas en el océano Austral, donde se encuentra uno de los dos santuarios existentes.

El martes pasado, los países balleneros derrotaron un nuevo intento de los del hemisferio sur de crear un santuario en el Atlántico que proteja a las ballenas.

Una propuesta de Argentina, Brasil, Uruguay, Gabón y Sudáfrica, que necesitaba 75% de votos para ser adoptada, sólo recibió 38 votos favorables.

Los países que la promovían tienen inversiones turísticas vinculadas al avistamiento de ballenas. En este debate también, Japón, Noruega e Islandia lideraron la oposición.

La idea consistía en crear un santuario de 20 millones de kilómetros cuadrados para especies de ballenas amenazadas de extinción por la caza masiva destinada a la explotación de su carne y su grasa a lo largo del siglo XX.





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