Desde Riad (AFP)

El frenesí de compras del fondo soberano saudita en plena pandemia

Ocho mil millones de dólares. En plena pandemia del nuevo coronavirus, el fondo soberano de Arabia Saudita ha invertido esta impresionante cantidad en pesos pesados de la economía mundial, desde Boeing hasta Facebook, un frenesí que choca con las medidas de austeridad inéditas aplicadas en el reino.

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La torre de la petrolera francesa Total en el distrito financiero parisino de La Defense, en una imagen del 28 de noviembre de 2017 - AFP/AFP/Archivos
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Ocho mil millones de dólares. En plena pandemia del nuevo coronavirus, el fondo soberano de Arabia Saudita ha invertido esta impresionante cantidad en pesos pesados de la economía mundial, desde Boeing hasta Facebook, un frenesí que choca con las medidas de austeridad inéditas aplicadas en el reino.

El doble impacto de la pandemia covid-19 y del desplome de los precios del petróleo incitaron al gobierno a triplicar el Impuesto sobre el Valor añadido (IVA), suspender subsidios y reducir gastos para frenar el crecimiento de su déficit presupuestario.

Estas drásticas medidas afectan al tipo de contrato social "rentista" que, gracias a la riqueza petrolera, el reino ha utilizado ofreciendo a sus ciudadanos generosas subvenciones, empleos, y un modo de vida confortable. Todo ello, sin impuestos.

Pero, recientemente, el Public Investment Fund (PIF) ha gastado miles de millones en comprar partes de empresas extranjeras de primer plano.

"No vamos a desaprovechar una crisis", ironizó el gobernador del PIF, Yasir al Rumayyan, en abril, al confirmar que el fondo --de 300.000 millones de dólares-- aprovecha la ralentización de la economía para comprar acciones a precios de saldo.

Boeing, Facebook, Total, Walt Disney, Starbucks, Marriott, Citigroup: en el primer trimestre de 2020, el organismo público saudí ha comprado por valor de 7.700 millones de dólares en acciones.

El PIF apoya asimismo un proyecto de compra del club de fútbol británico de Newcastle United por 372 millones de dólares.

- "Tirar el dinero" -

"Las empresas se alegran de que sus acciones sean compradas y que sus precios aumenten", constata a la AFP Karen Young, investigadora del American Enterprise Institute.

Pero en un país donde el IVA se va a triplicar hasta el 15% a partir de julio "es más importante pensar en cómo los saudíes ven que se gastan sus ahorros y los del país en los mercados internacionales", agrega.

En Riad, los comerciantes se preguntan por qué esas sumas no han servido más bien a apoyar a las pequeñas y medianas empresas, ahogadas por la pandemia.



"Un club de fútbol, diversiones, megaproyectos... Tirar el dinero así es absolutamente inútil en estos tiempos de austeridad", se lamenta un funcionario, también taxista a tiempo parcial para mejorar los fines de mes.

Las reservas de divisas del Banco central han sufrido notable descenso en marzo y abril, pues el gobierno informó que se transfirieron 40.000 millones al PIF para financiar sus compras.

Las reservas han caído a 450.000 millones de dólares en abril --su más bajo nivel en años-- y seguirán bajando para financiar el déficit presupuestario, según los analistas.

- Diversificar la economía -

El príncipe heredero Mohamed bin Salman ha transformado el PIF en poderoso instrumento para diversificar la economía de este país, ultradependiente del petróleo.

El organismo asegura buscar "activamente oportunidades estratégicas, tanto en Arabia Saudita como en el resto del mundo, que tengan un fuerte potencial para generar beneficios a largo plazo".

Algunas de estas inversiones "tácticas" están en la línea del objetivo de desarrollar los sectores aún incipientes del turismo o del ocio, estima Ali Shihabi, experto saudí.

Pero otras adquisiciones son "poco susceptibles de producir beneficios sustanciales a corto plazo", según Robert Mogielnicki, investigador del Arab Gulf States Institute basado en Washington.

La inversión en Facebook --que no respondió a la AFP-- genera inquietud en Estados Unidos, donde dos antiguos empleados de Twitter fueron acusados el año pasado de espiar a favor de Arabia Saudita.

"Ya sabemos que los saudíes tiene agentes en Twitter para espiar a los disidentes", afirma a la AFP Ben Freeman, director del Center for International Policy en Washington.

"¿La empresa pondría fin a una campaña de desinformación llevada a cabo por uno de sus accionistas?", se pregunta.

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