Desde Fráncfort (AFP)
El BCE es clave, a su pesar, en las negociaciones sobre Grecia
El Banco Central Europeo (BCE) se convirtió en el principal salvavidas de los bancos griegos, una situación incómoda para esta institución sin autoridad política que, a su pesar, tiene en sus manos el futuro de Grecia.
24 de junio de 2015
La sede del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort, Alemania, en una imagen del 22 de junio de 2015 - AFP/AFP
El Banco Central Europeo (BCE) se convirtió en el principal salvavidas de los bancos griegos, una situación incómoda para esta institución sin autoridad política que, a su pesar, tiene en sus manos el futuro de Grecia.
Por quinta vez en ocho días, el BCE volvió a aumentar este miércoles el límite de los créditos de emergencia (ELA) a los bancos griegos, una medida para paliar las retiradas masivas de dinero por temor al futuro del país dentro de la zona euro.
Estos préstamos, que ya alcanzan unos 90.000 millones de euros, son ahora la única fuente de financiación del maltrecho sistema bancario griego. Gracias a ellos, los bancos pueden continuar pagando sueldos y los depositantes están protegidos. "Sin la acción del BCE, los políticos no tendrían tiempo para negociar", asegura a la AFP Martin Hellmich, un profesor de la Frankfurt School of Finance and Management.
Por una parte, el BCE no quiere la responsabilidad política que conllevaría un seísmo bancario en Grecia, pero al mismo tiempo, no puede mantener indefinidamente estas ayudas, que se otorgan a condición de que los bancos sean solventes y que aporten suficientes títulos financieros como garantía.
- Situación incómoda -
Varios responsables de bancos centrales europeos consideran que el BCE ya está actuando más allá de su misión al financiar los bancos de un país que no puede acceder a los mercados por falta de confianza de los inversores.
Los más críticos consideran que, a falta de un acuerdo político, el BCE se ha quedado sólo para decidir el futuro de Grecia.
Los 25 miembros del consejo de gobernadores del BCE renuevan regularmente los créditos ELA y fijan la cantidad, pero según la prensa, el presidente del Bundesbank alemán, Jens Weidmann, ha votado las últimas veces en contra de la extensión de los préstamos.
El hecho que el BCE, una institución no elegida democráticamente, pueda "cortar" en cualquier momento la ayuda a los bancos griegos le pone en una "situación incómoda", asegura a la AFP Matthias Kullas, del Centro de Política Europea (CEP).
Si el BCE suspendería los préstamos ELA ?una decisión que necesita el voto de dos tercios del consejo de gobernadores? provocaría la asfixia financiera y, con toda seguridad, la salida del país de la zona euro. Una responsabilidad que el BCE no quiere asumir.
Grecia necesita pagar antes de que termine junio 1.500 millones de euros al FMI, algo que no podrá hacer si sus acreedores ?la Comisión Europea, el BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI)? no le otorgan 7.200 millones de euros de ayuda. Esta ayuda está condicionada a que el Gobierno de Atenas acepte varias dolorosas concesiones en materia de reformas fiscales o del sistema de pensiones.
En caso de impago al FMI, el BCE "estaría obligado a reaccionar", advierte una fuente bancaria, endureciendo, de entrada, las condiciones para otorgar los créditos ELA a Grecia. Además, a finales de julio, el país tiene que pagar al BCE varios miles de millones de euros en concepto de reembolso de obligaciones.
- "No es una institución política" -
Hasta ahora, el BCE no ha querido estar en primera línea de la crisis griega y su presidente, Mario Draghi, ha recordado en varias ocasiones que la institución "no es política".
Según una fuente europea "si el 30 de junio hay una certeza política", es decir, un acuerdo de Grecia y sus acreedores aprobado por el Parlamento griego, "podemos encontrar soluciones a través del BCE, que puede hacer mucho si se le da un marco político, si le sacamos la incertidumbre".
El BCE podría así autorizar a los bancos a comprar más obligaciones griegas a corto plazo, lo que tendría el efecto inmediato de llenar las arcas del Gobierno griego, casi vacías, con varios miles de millones de euros.
Sin embargo, Draghi puso condiciones y pidió una "perspectiva creíble" para continuar ayudando a Grecia, que necesita, según él, "una decisión política tomada por los responsables elegidos democráticamente, no por los banqueros centrales".

