Desde Bucarest (AFP)

Ceausescu, Drácula y Jesús se reencuentran en el Museo del Kitsch rumano

No esperaban encontrarse, pero el exdictador comunista Nicolae Ceausescu, el conde Drácula y Jesucristo comparten, desde ahora, escaparate en el Museo del Kitsch, que abrió este viernes en Bucarest.

Rumanía, cultura, patrimonio, turismo
Un hombre toma una fotografía de un maniquí en el Museo del Kitsch, en Bucarest, el 4 de mayo de 2017 - AFP/AFP
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No esperaban encontrarse, pero el exdictador comunista Nicolae Ceausescu, el conde Drácula y Jesucristo comparten, desde ahora, escaparate en el Museo del Kitsch, que abrió este viernes en Bucarest.

Con todos los honores, es el vampiro nacional quien acoge a los visitantes, con más precisión, una representación muy kitsch del personaje creado por Bram Stoker.

"Drácula representa la marca rumana más conocida, pero también al absoluto kitsch rumano, ya que su imagen se utiliza de una forma muy caótica e incoherente", confió a la AFP Cristian Lica, propietario del museo.

Este expublicista de 41 años se confiesa un "apasionado del kitsch" y cuenta haber crecido, "como todos los de su generación, con el kitsch comunista" de la era Ceausescu.

Accesorios de diseño interior imprescindibles de esta época en el país, como los peces de baratija o tapices que representan 'El rapto del serrallo', han resucitado para la ocasión.

Todo ello bajo la satisfactoria mirada de Nicolae Ceausescu, en una encarnación "legendaria" del kitsch rumano, según Lica. Una fotografía que muestra al dictador portando un bastón durante la ceremonia de su investidura como presidente de la República en 1974.

Los 215 objetos expuestos están clasificados en seis categorías, entre ellas Religión -donde Jesucristo no ha sido olvidado- y Haz tu propio kitsch.

Una sección está específicamente consagrada al abundante kitsch gitano, donde pueden contemplarse fotografías de patriarcas ricamente tocados y engalanados con coronas y otros accesorios de oro.

"Los referentes de la importante minoría gitana en Rumanía pueden ser percibidos por la mayoría de los rumanos como kitsch. Sin embargo, todos podemos ser lo kitsch de otro", manifestó Lica, que señaló que "nadie tiene derecho a juzgar la cultura del otro".

Vasto en sus diferentes influencias, el kitsch rumano constituye un patrimonio apreciado que conviene ser destacado, señaló este apasionado.

Sin embargo, a causa de sus imitaciones y del pseudokitsch, ¡el género está de moda en los ambientes más elegantes de todo el planeta! "Un kitsch auténtico es creativo, ridículo y ostentoso", recordó el experto.

El museo(www.kitschmuseum.ro) está abierto todos los días de la semana.





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