Desde Londres (AFP)

Boris Johnson, en un juego de equilibrista entre la UE y EEUU

Dividido entre Estados Unidos, su aliado histórico, y la Unión Europea, que su país está a punto de abandonar, el primer ministro británico Boris Johnson se libra a un juego de equilibrista en la escena internacional para no poner en peligro el futuro posbrexit.

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El primer ministro británico, Boris Johnson (drcha), da la bienvenida al presidente estadounidense, Donald Trump, a una cumbre de la OTAN en Londres el 4 de diciembre de 2019 - AFP/POOL/AFP/Archivos
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Dividido entre Estados Unidos, su aliado histórico, y la Unión Europea, que su país está a punto de abandonar, el primer ministro británico Boris Johnson se libra a un juego de equilibrista en la escena internacional para no poner en peligro el futuro posbrexit.

Desde la situación en Irán hasta la decisión sobre si utilizar al fabricante chino de equipos de telecomunicaciones Huawei, Johnson intenta nadar y guardar la ropa.

Se cuida de no ofender al presidente estadounidense Donald Trump, con quien pretende negociar un ambicioso acuerdo comercial tras el Brexit, al tiempo que permanece políticamente cerca de sus socios europeos.

Johnson "es más proestadounidense que la media, pero no es el primer ministro más proestadounidense que hemos tenido", dice a AFP Simon Usherwood, politólogo de la Universidad de Surrey.

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El primer ministro británico, Boris Johnson, sale del número 10 de Downing Street, en Londres, el 15 de enero de 2020 para dirigirse al parlamento (AFP/AFP)

Tras años de debates y división, el Reino Unido abandonará la UE a finales de este mes y ahora, señala Usherwood, "Estados Unidos es la alternativa más obvia a Europa".

La posición de Washington es a veces difícil de respaldar, como lo demostró la crisis desatada tras la muerte del general iraní Qasem Solimani, abatido el 3 de enero por un dron estadounidense en Irak.

Johnson, de vacaciones en el Caribe, tardó dos días en reaccionar: afirmó que no echaría de menos al comandante iraní, pero se unió a los llamados europeos a desescalar el conflicto.

- Gustar a Trump -

De nuevo en relación con Irán, el primer ministro británico sorprendió el martes con una postura opuesta a la europea sobre el programa nuclear con Teherán.

Dijo que estaba dispuesto a reemplazar el acuerdo nuclear firmado en 2015 por otro que sería negociado por Trump, a quien describió como "un excelente negociador".

Unas horas más tarde, sin embargo, Londres, París y Berlín reiteraron su adhesión al pacto e dieron a entender que no querían sumarse a la política de sanciones de Estados Unidos.



En opinión de Usherwood, el enfoque de Johnson está "más cerca del enfoque europeo que del estadounidense". Pero el primer ministro juega con las palabras: "ha formulado las cosas de una forma que le gusta a Trump".

Richard Goldberg, un exasesor de Trump, pidió a Johnson en las ondas de la BBC que abandonara el acuerdo de 2015, del que Estados Unidos salió en 2018 pero que los tres países europeos firmantes ?Reino Unido, Francia y Alemania? están tratando de salvar.

"Se dirigen hacia el Brexit, a los partidarios del Brexit no les gusta el acuerdo nuclear y quieren salir de él (...) ¿Qué hará usted tras el 31 de enero cuando vaya a Washington a negociar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos?", preguntó, asegurando que a Londres le interesa "llevar a cabo una política exterior lejos de Bruselas".

- Vasallo o enemigo -

Estados Unidos presiona también al Reino Unido para que no utilice en el desarrollo de su red 5G al chino Huawei, que Washington acusa de ser un espía de Pekín.

El gobierno británico debe tomar una decisión a finales de enero y sea cual sea molestará a una de los dos principales economías del planeta, con las que Londres espera forjar ventajosos lazos comerciales una vez fuera de la UE.

El ejecutivo de Johnson deberá asimismo decidir sobre un posible impuesto a los gigantes digitales, pero la furiosa reacción de la administración Trump a una medida similar contemplada por Francia demuestra que será otro escollo en el camino de unas negociaciones comerciales con Washington.

Trump y Johnson parecen conectar a nivel personal: desde que el británico llegó al poder en julio, el multimillonario republicano no pierde una oportunidad de decir todo lo bueno que piensa de él.

El "premier" se muestra más distante, deseoso de no aparecer como un vasallo de Estados Unidos, como el ex primer ministro Tony Blair, calificado por sus detractores de "caniche" de George Bush por su apoyo durante la guerra en Irak.

Entrevistado por el New York Times, el experto Jeremy Shapiro, del European Council on Foreign Relations, advirtió no obstante que la estrategia de Johnson puede no funcionar: para la administración estadounidense "o eres un vasallo o un enemigo".

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