Desde Buenos Aires (AFP)

Ascienden a 30 las ballenas muertas en santuario de la Patagonia argentina

El saldo de ballenas franca austral muertas frente a las costas de la Península Valdés, en la Patagonia argentina, ascendió a 30, presuntamente debido al fenómeno de la "marea roja", informó este viernes el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).

Argentina, Ballenas, animales, preservación
El Golfo Nuevo y Península Valdés recibieron en 2022 unas 1.420 ballenas francas australes, el mayor número en 51 años y a un siglo de prohibirse su cacería comercial - AFP/AFP
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El saldo de ballenas franca austral muertas frente a las costas de la Península Valdés, en la Patagonia argentina, ascendió a 30, presuntamente debido al fenómeno de la "marea roja", informó este viernes el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).

Durante un relevamiento aéreo que se realizó el martes se detectaron otros 12 cuerpos muertos en el Golfo Nuevo, totalizando 30 ejemplares en la presente temporada, según un comunicado del ICB.

Se trata de ballenas que perdieron la vida por el fenómeno de la "marea roja' que sucedió en las últimas semanas, pero que quedaron varadas en una zona poco accesible y recién pudieron ser avistadas.

"Todos los individuos hallados durante el relevamiento aéreo se encuentran en un estado de descomposición avanzado, sugiriendo una fecha de muerte en un lapso de tiempo similar (a los anteriores ejemplares) y que muchos se encuentran en áreas de difícil acceso", explicó el director científico del ICB, Mariano Sironi.

La primera adulta muerta esta temporada fue reportada el 24 de septiembre. Se habían registrado un total de 18 ejemplares adultos y juveniles sin vida hasta el 10 de octubre en diferentes áreas del Golfo Nuevo, previo al relevamiento aéreo, precisó el parte.

Aunque aún no se han confirmado las causas de la mortandad, los expertos trabajan sobre la hipótesis que relaciona esas muertes con intoxicación por "floraciones algales nocivas", también conocidas como "mareas rojas", debido a que en muestras de algas y bivalvos se detectaron niveles muy altos de biotoxinas.

Se trata de un fenómeno natural pero potenciado por las actividades humanas que, según los expertos, está llegando a su fin. El jueves pasado se registraba una fuerte reducción de las biotoxinas en la zona, al bajar de 18.000 a 2.700 unidades.

El Golfo Nuevo y Península Valdés, paraísos del turismo y de los biólogos marinos, recibieron este año unas 1.420 ballenas francas australes, el mayor número en 51 años y a un siglo de prohibirse su cacería comercial, una noticia alentadora que se empañó con la mortandad registrada desde el 24 de septiembre, a 1.300 km al sur de Buenos Aires.




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