Sí, queremos el cambio responsable
El dicho popular: “una cosa es con guitarra y otra con cajón”, en el plano político se materializaba, por lo general, como el olvido –casi descarado- de las promesas hechas en las campañas electorales. Las explicaciones era muchas y variadas; pero por cierto siempre se supo que era injustificable esa suerte de engaño cívico.
5 de junio de 2006 » Archivo
En la segunda vuelta de las recientes elecciones generales, 52 de cada cien electores votamos por el candidato del “cambio responsable”, pero unos 47 lo hicieron por el “cambio radical”. Entonces, podemos afirmar que casi todos los votantes coincidimos en nuestra aspiración que se produzcan verdaderos cambios en la manera de conducir los destinos de nuestro país.
¿Qué tipo de cambios son los que como ciudadanos queremos?
Primero, que las líneas maestras de las propuestas electorales de la opción ganadora no se tergiverse; pero sin un sentido sectario, por lo que debe incorporar en su Plan de Gobierno las medidas sensatas, que las demás fuerzas políticas recogieron de las necesidades de la población; eso debe hacerse durante el mes de Junio. Así, en su mensaje de asunción de mando, el 28 de Julio, el presidente Alan García debe anunciar un Programa para los famosos cien primeros días de gobierno, que de muestre una visión de estadista, que gobernará para todo el Perú.
Segundo, que no haya pruritos “refundacionistas” y que los avances que se han conseguido hasta ahora, especialmente materia económica, se mantengan y profundicen.
Tercero, que se atienda la urgencia de diseñar y gestionar con verdadero afán de servicio y alta eficiencia, los programas destinados a mitigar la pobreza y la pobreza extrema. Sin descuidar, por supuesto, la orientación no asistencialista de estas acciones más adelante. Tiene que priorizarse, la atención de las zonas más abandonadas por el Estado y donde el mercado tampoco tiene presencia.
Cuarto, que se apliquen políticas sectoriales y transversales para atender al agro, y a la industria, donde las micro y pequeñas empresas son agentes claves. Todo esto, dentro de un enfoque de hacer de nuestro país una sociedad realmente competitiva en un contexto de globalización.
Quinto, que se anuncie un gabinete pluralista, técnico y con credibilidad, así como de nombres respetables y de oposición para los diversos organismo de control público y de lucha contra la corrupción.
Sexto, que la conducta de nuestras autoridades tanto elegidas y como las designadas, sea la de servidores de la ciudadanía; de modo que gestos y expresiones de soberbia y deshonestidad sean casos aislados y condenables. Y que la libertad de expresión y de prensa sean reales.
Séptimo, que dentro de una visión promotora y concertadora del Gobierno, la oposición política manifieste una conducta seria y responsable, en el entendido que tiene la posibilidad de continuar la tarea de servir al pueblo.
Por: Eduardo Lastra D.
Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE


