PERFIL DE PRESIDENTE
Si ser Presidente de la Repúblicasignifica fundamentalmente las responsabilidades de personificar a la Nación y desempeñarse como Jefe de Estado, ¿cuáles habrían de ser las competencias de los candidatos a ese honroso cargo público?. Claro, además de ser receptor de los votos requeridos.
19 de mayo de 2006 » Archivo
Si tuviéramos que colocar un anuncio de reclutamiento diría: “Un país con importantes recursos naturales, tradición milenaria y 27 millones de habitantes nobles y mayormente emprendedores, requiere para representarlo y conducirlo, una persona con visión de modernidad, convicciones democráticas, conducta dialogante y concertadora, con capacidad de trabajo a presión, orientado a la eficiencia y los resultados, respetuoso de la gestión transparente (“acountability”), frugal, y honesta”.
En cuanto a las funciones que debe cumplir, para merecerse unos cinco mil dólares de remuneración mensual, estas serán:
Coordinar la elaboración de un Plan de Desarrollo Nacional, que permita el progreso de cada una de las provincias y regiones, para que se reduzca drásticamente la pobreza extrema, se genere empleo decente y seamos una sociedad competitiva.
Dar una conferencia de prensa, mensualmente, para informar de los principales avances de la marcha del país y esclarecer los temas de actualidad.
Tener una reunión de “retroalimentación”, mensualmente, para intercambiar opiniones con los ex presidentes de la república, legalmente hábiles. Otra, con los líderes de organizaciones representativas de la sociedad civil, para catalizar civilizadamente las tensiones sociales y esperar revueltas callejeras para reaccionar con “soluciones” improvisadas.
Respetar los demás poderes del Estado y los ámbitos de cada uno de sus ministros, especialmente del que sea Presidente del Consejo de Ministros, quien no debe tener cartera adicional a su cargo.
Usar expresiones corteses y comedidas respecto a cualquier persona o institución en sus declaraciones públicas. Recordar que habla en nombre del Perú, no de un partido en particular, ni personal. Debe aceptar las críticas, para corregir errores, sin “piconearse” ni “vengarse”.
Cuidar que sus familiares y allegados políticos y amigos NO “se aprovechen” de su relación privilegiada con él. Ser el abanderado contra el nepotismo y demás manifestaciones de corrupción.
Mantener la continuidad de los logros de las gestiones anteriores y no tener ese “complejo de Adán” de querer ser el refundador de todo y de nada.
El Perú no necesita un genio ni un superhombre, simplemente una persona común que sienta que su tarea es servir a los demás desde ese cargo privilegiado, y que sea lo suficientemente humilde para aprender de sus errores y construir un clima de paz social, donde cada ciudadano pueda progresar según sus capacidades.
Por: Eduardo Lastra D.
Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial.




