El Lavado de Pies en Jueves Santo

Uno de los pasajes que también se recuerda en la jornada de Jueves Santo, es la ceremonia del lavado de pies que él realizó a sus apóstoles previo a su salida al huerto de Getsemaní.


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Lavado de Pies


En la cultura judía, el lavado de pies a los huéspedes o visitas, era una labor que debía realizar un sirviente de la casa cuando llegaba algún invitado en señal de hospitalidad. 

El lavado de pies es un acto de purificación. El sacerdote, no podía entrar al santuario si no se lavaba o purificaba antes los pies; debía limpiarse de toda la contaminación no solo de sus pies, sino también de sus manos, por lo que el lavado era símbolo de una limpieza de la condición espiritual de las personas.

En la Última Cena de Jesucristo, el Señor, en un acto que reflejó toda su humildad, optó por lavarle los pies a sus doce apóstoles, ante la mirada atónita de ellos, quienes se sorprendieron por tal decisión del Hijo de Dios.

"Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después", dijo Jesús ante la incertidumbre de Simón Pedro por el acto de cortesía de su maestro previo a la Última Cena.

El lavado de pies es un rito que se mantiene en las celebraciones católicas de Jueves Santo. En Ciudad del Vaticano no es la excepción y el Papa realiza este acto apenas culminada la homilía. Por lo general son doce los jóvenes que representan a los apóstoles, quienes ven al sumo pontífice o al sacerdote, la imagen humilde de Jesucristo.




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