El control de los conquistadores en las nuevas tierras

Muerto Atahualpa, los españoles procedieron a marchar sobre Cusco. En el camino, un golpe decisivo, ayudado por aliados amerindios de la facción pro-Huáscar, los restos aún formidables del ejército de Atahualpa.


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 Luego el 15 de noviembre de 1533, exactamente un año después de llegar a Cajamarca, Pizarro, reforzado con un ejército de 5.000 auxiliares nativos americanos, capturaron la ciudad imperial y colocó Manco Cápac II, parientes de Huáscar y su facción, en el trono Inca como un títere español.

Mayor consolidación del poder español en Perú, sin embargo, fue demorada durante los próximos años de resistencia indígena y las divisiones internas entre los españoles victoriosos. La población nativa, incluso quienes se había aliado inicialmente con los invasores contra los Incas tenía segundos pensamientos sobre la llegada de los recién llegados. Originalmente, creían que los españoles representaban simplemente uno más en una larga línea de energía Andina-contendientes con quien aliarse o acomodar. El comportamiento violento y rapaz continuado de muchos españoles, sin embargo, así como los duros efectos globales del nuevo orden colonial, causó muchos alterar esta evaluación. Este cambio llevó a Manco Cápac II a desdeñar su papel subordinado como un títere español y a levantarse en rebelión en 1536. En última instancia, no se ha podido derrotar a los españoles, Manco retiraron a Vilcabamba en el remoto interior andino donde estableció un Reino Inca independiente, repleto de una corte real en miniatura, que se mantuvieron hasta 1572.

Resistencia nativa americana tomó otra forma durante la década de 1560 con el renacimiento religioso milenario en Huamanga conocido como Taki Onqoy (literalmente "bailando el enfermedad"), que predicó el rechazo total de español religión y costumbres. Adeptos a la secta expresaron su conversión y el renacimiento espiritual por un ataque repentino que podría agitar y bailar descontroladamente, a menudo cayendo y retorciéndose en el suelo. Los líderes del Taki Onqoy alegaron que eran mensajeros de los dioses nativos y predicó que una alianza pan-Andino de dioses nativos destruiría los cristianos por desatar la enfermedad y otras calamidades contra ellos. Un adepto de la secta declarada en una investigación oficial en 1564 que "el mundo ha convertido cerca y esta vez Dios y los españoles [será] derrotó y mataron a todos los españoles y se ahogaron sus ciudades; y el mar se elevan y abrumar a ellos, por lo que no quedan memoria de ellos.

Para complicar aún más las cosas para los conquistadores, una feroz disputa estalló entre los seguidores de Pizarro y los de Diego de Almagro. Habiendo caído sobre la división original del botín en Cajamarca, Almagro y sus seguidores desafiaron control de Pizarro de Cusco después de regresar de una expedición de conquista abortado a Chile en 1537. Capturado por las fuerzas de Pizarro en la batalla de Salinas en 1538, Almagro fue ejecutado, pero sus partidarios, que siguieron para trazar en virtud de su hijo, Diego, obtenido una medida de venganza por el asesinato de Pizarro en 1541.

Continuó la agitación civil, la corona española intervino para tratar de poner fin a la controversia, pero en el proceso desencadenó una revuelta peligrosa entre los colonos por decretando el fin del sistema de encomienda en 1542. La encomienda era una prerrogativa mucho abuso para extraer trabajo y tributo de los pueblos indígenas a cambio de la responsabilidad para proteger y Cristianizarles. Había originalmente concedido como recompensa a los conquistadores y sus familias durante la conquista y colonización subsiguiente y fue considerado como sagrado por los beneficiarios o encomenderos, que son aproximadamente 500 de una población española total de 2.000 en 1536. Sin embargo, a la corona planteó el espectro de una élite de neofeudal potencialmente privilegiado, emergiendo en los Andes a desafiar la autoridad de la corona.

Esfuerzos de la corona para aplicar las nuevas leyes (Nuevos Leyes) de 1542 alienaron a los colonos, quienes se congregaron alrededor de la figura de Gonzalo Pizarro, hermano de Francisco finales. Gonzalo consiguió matar a los desaforados virrey Don Blasco Núñez de la Vela, que, a su llegada, tontamente había tratado de imponer las nuevas leyes. En 1544 Pizarro asumió la autoridad de facto en Perú. Su regla arbitraria y brutal, sin embargo, provocó oposición entre los colonos, para que cuando otro representante real, Pedro de la Gasca, llegó a Perú para restaurar la autoridad de la corona, que logró organizar una fuerza promonárquico que derrotó y ejecutó a Pizarro en 1548. Con la muerte de Gonzalo, la corona finalmente sucedió, a pesar de posteriores revueltas intermitentes, en poner fin a la guerra civil y ejercer control de la corona española Perú.

Sin embargo, tendría otras dos décadas, para finalmente sofocar resistencia nativa americana. Sintiendo el peligro de la herejía de Taki Onqoy, las autoridades españolas mueven rápida y enérgica, a través de una campaña anti-idolatry patrocinado por la iglesia, para suprimirla antes de que tuvo la oportunidad de difundir. Sus líderes fueron incautados, golpeados, multados o expulsados de sus comunidades. Al mismo tiempo, se montó una nueva campaña contra el último rebelde del Inca en Vilcabamba, que finalmente fue capturado en 1572. Con ello, el último Inca reinante, Túpac Amaru, fue juzgado y decapitado por los españoles en una ceremonia pública en Cusco, así poner fin a los eventos de la conquista que había comenzado tan dramáticamente cuatro décadas antes en Cajamarca.
Fuente: Rex A. Hudson, ed. Peru: A Country Study. Washington: GPO for the Library of Congress, 1992.





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