Francisco Pizarro González

Francisco Pizarro fue el explorador y conquistador español del Perú, gobernador de Nueva Castilla (actual territorio peruano) con sede de gobierno en Los Reyes (Lima).


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Es recordado por haber logrado imponerse sobre la civilización Inca con ayuda de diversos cacicazgos locales, conquistando el mencionado imperio cuyo centro de gobierno se ubicaba en el hoy Perú, y estableciendo una dependencia española sobre él. Si bien tuvo el título de marqués, fue "marqués sin marquesado"; sus descendientes tuvieron el título de marqueses de la Conquista. Para sus huestes indígenas era conocido como Apu (Jefe, Señor, General) o Machu Capitán (Viejo Capitán).

Infancia y Juventud

Francisco Pizarro nació en la ciudad de Trujillo (Extremadura), con ciertas dudas acerca de la fecha exacta de su nacimiento, pues algunos historiadores indican que  fue el 16 de marzo de 1476, para otros fue la misma fecha, pero del año 1478. Algunos historiadores llegan a hablar de 1472.

Fue hijo natural del hidalgo Gonzalo Pizarro Rodríguez, llamado ''El Largo'', quien participó en las campañas de Italia bajo el mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, y de Francisca González y Mateos, campesina y doncella de la tía de Gonzalo, Beatriz Pizarro, devota del Convento de San Francisco el Real (junto a la Puerta de la Coria).

Pizarro vivió una infancia pobre, sin educación y donde tuvo que oficiar hasta de criador de cerdos. Abandonó Trujillo y se dirigió a Sevilla entre 1492 y 1493. A los 20 años, se unió a los tercios españoles, que bajo órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, lucharon en la campaña de Nápoles contra los franceses. Según una versión de López de Gómara, Pizarro sirvió como soldado en el sur de la península, Calabria y Sicilia. Regresó a Sevilla donde permaneció hasta su marcha a América.

Primeros años en América

En 1502, llegó a América en la expedición de Nicolás de Ovando, el nuevo gobernador de La Española. De sus primeros años en América sabemos muy poco. Probablemente participó en la “pacificación” de la Española.

En 1508, el Rey de España Fernando el Católico sometió a concurso la conquista de Tierra Firme. Se crearon dos nuevas gobernaciones en las tierras comprendidas entre los cabos de la Vela (Colombia) y de Gracias a Dios, (en la frontera entre Honduras y Nicaragua). Se tomó el golfo de Urabá como límite de ambas gobernaciones: Nueva Andalucía al este, gobernada por Alonso de Ojeda, y Veragua al oeste, gobernada por Diego de Nicuesa.

En 1509, hubo una expedición comandada por Martín Fernández de Enciso, bachiller y Alcalde Mayor de Nueva Andalucía, quien salió a socorrer al gobernador Alonso de Ojeda, quien era su superior. Ojeda, junto con setenta hombres, había fundado el poblado de San Sebastián de Urabá en Nueva Andalucía, donde después se levantaría la ciudad de Cartagena de Indias.  Poco después, Ojeda se retiró en un barco a La Española, dejando el establecimiento a cargo de Francisco Pizarro, que en ese momento no era más que un valiente soldado en espera de que llegara la expedición de Enciso. Ojeda le pidió a Pizarro que se mantuviera con unos pocos hombres por cincuenta días en el poblado, o que de contrario usara todos los medios para regresar a La Española.

Pizarro fue un hombre de carácter fuerte y poco dispuesto a la actividad sedentaria, participó en la expedición de Alonso de Ojeda que exploró América Central y Colombia en 1510. Luego, participó en la de Vasco Núñez de Balboa, que culminó con el descubrimiento del Mar del Sur (conocido luego como Océano Pacífico) en 1513. En enero de 1519, Pizarro arrestó a Vasco Núñez de Balboa por orden de Pedro Arias, Gobernador de Castilla de Oro.

En efecto, en 1524, Pizarro se asocia con Diego de Almagro y Hernando de Luque, un hombre influyente, cura de Panamá, para conquistar "Birú" o "El Birú" (el Imperio Inca del Perú), del que tenían vagas noticias, repartiéndose las responsabilidades de la expedición. Pizarro la comandaría, Almagro se encargaría del abastecimiento militar y de alimentos y Luque estaría al cargo de las finanzas y de la provisión de ayuda. Existen noticias de un cuarto asociado, el licenciado Espinosa, que no quiso figurar oficialmente y que habría sido el financiador principal de las expediciones hacia el Perú.

Pizarro no fue ni el primero ni el único que intentó la conquista del Perú. Dos años antes, en 1522, Pascual de Andagoya intentó la aventura: su expedición terminó en un estrepitoso fracaso. Sin embargo, las noticias de la existencia de "Biru" y de sus enormes riquezas en oro y plata, influyeron sin duda en el ánimo de los asociados y pudieron haber sido decisivas en la toma de decision para acometer la empresa.

Los Trece del Gallo

Se le denomina ''Los Trece Caballeros de la Isla del Gallo'' a las trece personas que acompañaron a Francisco Pizarro a la conquista del Imperio Inca, superando uno de los momentos más críticos de la expedición.

Pizarro había iniciado la conquista del Perú en 1524 con ciento doce hombres y cuatro caballos de un sólo navio. Diego de Almagro y Hernando de Luque se quedaron en Panamá con la misión de contratar más gente, ayuda y víveres en pos de Pizarro.

A finales de setiembre de 1526, cuando había transcurrido dos años de viaje soportando inclemencias y calamidades, llegaron a la Isla del Gallo, y fueron testigos del descontento de los soldados, quienes se mostraron cansados de navegar kilómetros sin encontrar resultado alguno. Pizarro intentó convencer a sus hombres para seguir adelante, pese al deseo de estos de querer desertar y regresar a España. . Allí se produce la acción extrema de Pizarro, de trazar una raya en el suelo de la isla obligando a decidir a sus hombres entre seguir o no en la expedición descubridora. Tan solo cruzaron la línea trece hombres: los "Trece de la Fama", o los "Trece caballeros de la isla del Gallo".

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La Conquista del Perú

En 1531, Pizarro llega al Tahuantinsuyo, que por entonces vivía una etapa de incertidumbre debido a la muerte del Inca Huayna Cápac, lo que desató una guerra civil que enfrentó a los sucesores Atahualpa con su hermano Sapa Inca Huáscar. Pizarro se instaló temerariamente en el territorio inca con 180 soldados y apenas 37 caballos, se dirigió a Cajamarca, donde tomó como prisionero a Atahualpa en 1532, y pese a haber recibido el rescate más alto de la historia, lo mandó a ajusticiar por los delitos de sublevación y por haber ordenado ejecutar a Huáscar, aunque Pizarro se negó a quemar vivo al Inca.

Pizarro mantuvo una alianza estrecha con la nobleza del Cusco partidaria de Huáscar, lo cual le permitó completar la conquista del Perú sin resistencia alguna. Luego de nombrar Inca a Túpac Hualpa (hermano de Atahualpa), marcha al Cusco, ocupándola en noviembre de 1533. Luego, contrajo matrimonio bajo el rito católico con la huja de Huayna Cápac, Quispe Sisa, bautizada luego como Inés Huaylas Yupanqui, con lo que tuvo una hija llamada Francisca Pizarro Yupanqui.

Francisco Pizarro ordenó la ejecución de Atahualpa, a pesar de su cariño por él mientras estuvo prisionero. El 18 de enero de 1535, fundó en la costa la Ciudad de los Reyes, pronto conocida como Lima, y Trujillo, con lo que se inició la colonización efectiva de los territorios conquistados. Mientras tanto, su hermano Hernando, que había partido a España para entregar el Quinto del Rey a la corona, regresó portando el título de marqués para su hermano Francisco, y el de adelantado para Almagro, al cual se le habían concedido 200 leguas al sur del territorio atribuido a Pizarro.

Guerra Civil entre Españoles

Almagro consideró que Cusco estaba bajo su jurisdicción, y destituyó a Juan Pizarro y lo encarceló junto a su hermano Gonzalo. Francisco acudió desde Lima y firmó un acuerdo con Almagro en Cusco, tras lo cual, el socio del 'Conquistador' partió hacia Chile.

A la vuelta de su infructuosa expedición, Almagro trata de ocupar de nuevo el Cusco, el cual, defendido por su regidor Hernando Pizarro, estaba resistiendo un largo cerco por parte de los incas sublevados al mando de Manco Inca, que había conseguido huir de los españoles.

En Lima, Pizarro sufrió el cerco por parte de Quizo Yupanqui, general y pariente de Manco Inca. La victoria en Lima de Pizarro se debió a su estratégica alianza con los señores étnicos enemigos de los Incas. En este caso en peculiar destacó la alianza con la cacique de Huaylas. Estos acudieron a Lima con cinco mil hombres quienes pelearon junto a los hispanos en la defensa de Lima frente al cerco y ataque de Quizu Yupanqui.

Tras la llegada de Almagro al Cusco, Manco Inca levantó el cerco, lo que aprovechó Almagro para encarcelar a Hernando y Gonzalo Pizarro. Tras derrotar al lugarteniente de Pizarro, Alonso de Alvarado, en la Rota de Abanday, llega a un nuevo acuerdo con Pizarro en Mala (1537), por el que Hernando es puesto en libertad.

La paz fue corta y ambos bandos vuelven a enfrentarse en la batalla de las Salinas (1538), cerca de Cusco. Los almagristas son derrotados y Diego de Almagro procesado, condenado a muerte y ejecutado por Hernando Pizarro, en la Plaza Mayor de Cusco (8 de julio de 1538).

Luego de la muerte de Diego de Almagro, Francisco Pizarro se dedicó a consolidar la colonia y a fomentar las actividades colonizadoras, enviando a su hermano Gonzalo a Quito y a Pedro de Valdivia a Chile. Sin embargo, los partidarios de Almagro se agruparon en torno a su hijo Almagro el Mozo, quienes bajo el mando de Juan de la Rada, entraron a la residencia de Pizarro, para darle muerte el 26 de Junio de 1541.




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