¿Los Lunares son símbolo de coquetería o alerta de peligro?

Los lunares, qué duda cabe, tienen su cuota de estética y coquetería para muchas personas. Acaso, ¿Quién no recuerda, a la bella Cindy Crawford, catalogada como una de las más sexis Top Model del mundo, recordada por ese lunar junto a la boca que enfatizaba su belleza?

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Estos pequeños “detalles”, que pueden ubicarse en los lugares más sugerentes, hacen que, por ejemplo, actrices como Scarlett Johansson, Natalie Portman y Jacqueline Bracamontes luzcan mucho más espectaculares y sexi que otras artistas. Sin embargo, hay que saber distinguirlos, pues eso que creemos que es un “detalle” que nos identifica, podría poner en riesgo nuestra vida. 

¿Lunar o melanoma?

Para muchos, la aparición o los cambios en el aspecto que presenta un lunar, así como  las pecas, pueden ser una señal o aviso de alerta, pero ¿cuáles son las principales características para diferenciar entre un “lunar” potencialmente peligroso, del  que no lo es?

Según los especialistas, el melanoma es un tipo de cáncer de piel que puede aparecer en forma de un lunar,  en alguna parte del cuerpo y que ha cambiado de apariencia.

La aparición de un melanoma tiene relación con la sobreexposición solar, especialmente a los rayos ultravioleta. Por ello, es vital protegernos con bloqueadores solares con un FPS alto (30), entre otras acciones, lo que evitará dañar la piel.

En ese sentido, es importante que, al observar y examinar personalmente nuestro cuerpo, sepamos identificar los cambios que requieren ser atendidos y supervisados por un médico, quien nos ayudará a descartar si se trata o no de un lunar, peca o melanoma. Para lo que es conveniente tener en cuenta:

El color rojizo u oscurecimiento de un “lunar” o “peca”, es una señal de que debe ser revisada  por un especialista.
Se dice que un lunar potencialmente maligno debe superar los 6 milímetros de diámetro, pero como no es del todo seguro, es importante observar los cambios en su forma. De ocurrir, se debe de acudir a un médico dermatólogo.
Una clara señal de que el “lunar” o “peca” puede ser maligno, es que aumente notablemente de tamaño y que presente un aspecto asimétrico, de borde irregular.

Es normal que los lunares tengan cierto volumen o relieve, pero si este aumenta, es un claro símbolo de alarma. De igual modo, las hinchazones próximas a un lunar o la aparición de costras a su alrededor necesitan ser revisadas por un especialista.

Asimismo, es importante acudir periódicamente al dermatólogo, para que examine nuestra piel y minimizar así cualquier riesgo. En caso de presentarse alguno o varios de los síntomas antes mencionados, sentenció, no debemos alarmarnos o preocuparnos excesivamente, hasta que el médico no haya enunciado el diagnóstico correspondiente.

Reconocer el cáncer a tiempo puede salvar su vida.

Fuente: 
Círculo Dermatológico del Perú / Johnson & Johnson / Campaña Nacional de Cáncer de Piel - El Día del Lunar.