Desde Sídney (AFP)
Medicamentos y herbicidas en la sangre de las tortugas de la Gran Barrera de Coral
Restos de medicamentos y de productos químicos y herbicidas fueron hallados en la sangre de tortugas verdes de la Gran Barrera de Coral, anunció este viernes un grupo de investigadores, una muestra más de la expansión de la contaminación de los océanos.
2 de junio de 2017
Dos investigadores del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Australia examinan a una tortuga en un barco en la bahía de Upstart, en el estado de Queensland, en el noreste de Australia, en una fotografía tomada en mayo de 2017 - AFP/Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF)/AFP
Restos de medicamentos y de productos químicos y herbicidas fueron hallados en la sangre de tortugas verdes de la Gran Barrera de Coral, anunció este viernes un grupo de investigadores, una muestra más de la expansión de la contaminación de los océanos.
"Lo que ustedes echan por el fregadero, con lo que riegan sus campos y lo que sus industrias expulsan acaba en el medio ambiente y en las tortugas de la Gran Barrera de Coral", lamentó en un comunicado Amy Heffernan, investigadora de la Universidad de Queensland, una de las socias del estudio, dirigido por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Australia.
Los científicos analizaron la sangre de tortugas que viven frente a las costas de la bahía de Cleveland y de Upstart, en el estado de Queensland (noreste), así como en torno a las más alejadas islas de Howicks.
En estos tres sitios de la Gran Barrera de Coral, incluida en el Patrimonio Mundial de la Unesco, se han encontrado restos de cientos de miles de productos químicos.
Los investigadores aislaron principalmente los restos de Allopurinol, un medicamento para la gota, y de milrinona, un tratamiento para la insuficiencia cardiaca, pero también restos de isoquinolina, un compuesto empleado en la industria, y de etiofencarbo, un insecticida.
Los científicos explicaron que la exposición a ciertas de estas substancias puede tener un impacto en las tortugas, sobre todo en el funcionamiento de su hígado.
Con sus 2.300 kilómetros de longitud, la Gran Barrera está amenazada por la escorrentía agrícola, el desarrollo económico y la proliferación del acantáster púrpura, que destruye los corales.
En 2016 y 2017 atravesó dos episodios particularmente graves de blanqueamiento del coral, provocados por el aumento de la temperatura del agua.


