Desde Bonn (AFP)

Los negociadores sobre el cambio climático vuelven a la mesa con un nuevo texto

Los negociadores de un histórico acuerdo de lucha contra el cambio climático volvieron este martes a la mesa en Bonn con un nuevo texto, tras las protestas de la víspera de más de 130 países en desarrollo que se consideraban ignorados.

clima, COP21, medioambiente, energía, ONU
Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco sobre Cambio Climático de la ONU, escucha al ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Laurent Fabius, durante una reunión en la ciudad alemana de Bonn el 1 de junio de 2015 - AFP/AFP/Archivos
Anterior Siguiente

Los negociadores de un histórico acuerdo de lucha contra el cambio climático volvieron este martes a la mesa en Bonn con un nuevo texto, tras las protestas de la víspera de más de 130 países en desarrollo que se consideraban ignorados.

El borrador de acuerdo debe ser presentado en la gran conferencia sobre el clima (COP21) de París, en diciembre, y supone el primer esfuerzo coordinado a nivel internacional para luchar contra el calentamiento del planeta.

"Hubo un progreso sustancial para corregir los desequilibrios" del texto, aseveró la portavoz del denominado G77, que agrupa a los países en desarrollo y a China, la sudafricana Nozipho Mxakato-Diseko. La representante de ese grupo de 134 países dio un puñetazo en la mesa el lunes al considerar que el borrador, reducido de 80 a 20 páginas, no reflejaba sus intereses.

Tras una jornada de enmiendas, en la madrugada de este martes (hora local), se presentó un nuevo texto de 34 páginas a los negociadores, que deben cerrar las discusiones de aquí al viernes.

noticia
Los compromisos de reducir los gases de efecto invernadero y calendario de negociaciones climáticas (AFP/AFP)

La COP21 de París debe ser inaugurada por jefes de estado y de gobierno.

El forcejeo negociador es clave en esta última recta antes de París porque los objetivos son ambiciosos. La COP21 quiere limitar el aumento de la temperatura del planeta a un máximo de 2ºC mediante un recorte de las emisiones de gases en las próximas décadas. También quiere establecer las bases para abandonar paulatinamente las energías de origen fósil (petróleo, carbón) de aquí a 2050, financiar la ayuda a los países en desarrollo, evaluada en 100.000 millones de dólares anuales, y establecer controles mutuos para verificar el cumplimiento de los compromisos.

- Inflar el texto -

El temor que flotaba en Bonn el lunes es que el texto, aún lleno de corchetes, paralice las negociaciones.

El último intento de la comunidad internacional para alcanzar un acuerdo tan ambicioso se saldó con un sonoro fracaso, en Copenhague en 2009.

"Está claro que el texto ha sido expandido, pero no está ni de lejos cerca de las más 180 páginas que teníamos antes de Copenhague", recordó este martes en una rueda de prensa un representante de la ONG Christian Aid, Mohamed Adow.

El presidente francés, François Hollande, dijo el lunes que en París habría un acuerdo, pero que el meollo era saber cuán ambicioso sería.

Algunas fuentes independientes que observan las negociaciones advierten de que el forcejeo es normal en este último tramo negociador.

Argelia, que copreside la reunión, es a su vez miembro del G77. "Tengo mucha confianza, la disciplina es muy importante. No tenemos la intención de hinchar excesivamente el texto", aseguró el representante de los Estados peninsulares (AOSIS), Amjad Abdula.

La asamblea de negociadores, que representa a los 195 miembros de la COP, se dividió el texto en grupos de trabajo.

El ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius, visita este martes la sede de la COP21 para evaluar el ritmo de las negociaciones a seis semanas de París. "Queremos tener éxito en París y, para tener éxito en París, hay que avanzar de aquí al viernes en Bonn", declaró Fabius a los periodistas. "El hecho que desde el primer día se presentaran enmiendas, que se decidiera tener un nuevo texto y que se hayan creado grupos de trabajo es un signo positivo", añadió.

El lunes, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó su frustración por la lentitud de las negociaciones y advirtió: "no hay plan B porque no hay planeta B", dijo.

Hollande, la canciller alemana, Angela Merkel, y otros mandatarios abogaron el lunes por establecer un precio a las emisiones de carbono, para incentivar la lucha contra el calentamiento.

"Si este acuerdo va a sentar las bases que el mundo necesita para afrontar el desafío del cambio climático, de Bonn tiene que salir un texto mucho más ambicioso, equitativo y transformador", explicó a la AFP Mariana Panuncio, directora de cambio climático para América Latina de la organización ecologista WWF.

Por su parte, ,ás de 150 responsables religiosos del mundo entero pidieron este martes al mundo que aproveche "la oportunidad única" que representan las actuales negociaciones para un acuerdo de lucha contra el cambio climático. En un llamamiento publicado en Bonn, pidieron que se aproveche esta ocasión única de "contribuir al bien común de la Humanidad".

El cambio climático es una "amenaza real para la vida" explicó el comunicado. "Pedimos a los gobiernos que se comprometan a reforzar la resistencia ante el cambio climático, a prohibir progresivamente las energías fósiles y a cesar de emitir gases con efecto invernadero de aquí a 2050", indica el texto, firmado por responsables cristianos, musulmanes y budistas.

Los 154 firmantes piden también a los países ricos que den "un apoyo audaz a los países y pueblos menos ricos en recursos y competencias, empezando por los más vulnerables".

Entre los firmantes figura monseñor Pedro Barreto Jimeno, de la iglesia católica peruana; el pastor noruego Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias; el arzobispo Thabo Makgoba, de la iglesia Anglicana de Sudáfrica; el imam Tayyib Mian (Noruega); y el tailandés Sulak Sivaraksa, de la red internacional de budistas comprometidos.

En junio, el papa Francisco publicó una encíclica sobre el cambio climático, en la que criticó sin ambages el consumismo, la fascinación por las tecnologías y la "deuda ecológica" que a su juicio los países ricos tienen respecto a los pobres.




Te puede interesar
Este sitio usa imágenes de Depositphotos