Desde Grangemouth (Reino Unido) (AFP)

Llega al Reino Unido gas de esquisto de EEUU, pese a las reticencias

Un cargamento de gas de esquisto, procedente de Estados Unidos, llegó este martes por primera vez al Reino Unido, donde existe gran oposición a la fracturación hidráulica con la que se extrae este combustible.

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Protesta en las afueras de Grangemouth en el Reino Unido por la llegada de gas de esquisto procedente de Estados Unidos, el 27 de septiembre de 2016 - AFP/AFP
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Un cargamento de gas de esquisto, procedente de Estados Unidos, llegó este martes por primera vez al Reino Unido, donde existe gran oposición a la fracturación hidráulica con la que se extrae este combustible.

El petrolero con el gas llegó a Grangemouth, una refinería en la ribera sur del río Forth, cerca de Edimburgo (norte) y del mar del Norte, cuyo petróleo es cada vez más caro de extraer y menos rentable.

El barco, recibido por gaiteros, llevaba 27.500 metros cúbicos de etano licuado.

La empresa suiza que condujo la entrega, Ineos, ha invertido 2.000 millones de libras (2.300 millones de euros, 2.600 de dólares) para organizar el transporte regular de gas de esquisto al Reino Unido y Noruega con ocho petroleros.

Cada tres semanas llegará una nueva entrega a Grangemouth.

La extracción de gas de esquisto está permitida en Inglaterra con algunas restricciones, y no hay todavía una explotación comercial. En Escocia, el gobierno regional introdujo una moratoria.

También existen reticencias en el resto de Europa, pero en primavera (boreal) llegaron los primeros cargamentos. En lo que respecta a Latinoamérica, el primer cargamento de gas de esquisto estadounidense con destino a Brasil zarpó en febrero.

La técnica del "fracking", fracturación hidráulica, consiste en inyectar agua a alta presión para fracturar rocas ubicadas a profundidades de entre 1.500 y 2.400 metros y extraer gas o petróleo de esquisto.

Es un método criticado porque puede provocar sismos y contaminar aguas subterráneas. Sus defensores, en cambio, argumentan que permitiría extraer gas o petróleo en prácticamente todo el mundo, abaratar la factura para los consumidores y acabar con la dependencia de los países productores tradicionales.

Gracias a él, la producción de gas natural en Estados Unidos dio un salto de casi 43% entre 2010 y 2014.





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