Desde Madaya (Birmania) (AFP)

Las colinas de mármol en Birmania, nuevo maná para empresas extractoras

Los escultores de mármol de Sagyin, en Birmania, con el rostro cubierto de polvo blanco y el cincel de cantero en la mano, miran cómo van desapareciendo poco a poco las colinas que los rodean, víctimas del apetito de las grandes empresas que han venido a explotar masivamente la preciosa piedra que les ha hecho vivir desde hace generaciones.

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Escultores de mármol en Birmania dicen que las colinas les han permitido ganarse la vida durante generaciones, ahora están despareciendo con la llegada de grandes compañías extractoras - AFP/AFP
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Los escultores de mármol de Sagyin, en Birmania, con el rostro cubierto de polvo blanco y el cincel de cantero en la mano, miran cómo van desapareciendo poco a poco las colinas que los rodean, víctimas del apetito de las grandes empresas que han venido a explotar masivamente la preciosa piedra que les ha hecho vivir desde hace generaciones.

El paisaje ofrece una sucesión de pequeñas montañas talladas, de las que han sido cortadas enormes placas de mármol, dejándola como pirámides en escalera.

El ruido ensordecedor de las máquinas de cortar y pulir, el martilleo constante y los cinceles resuena en torno a las canteras cercanas a la ciudad de Mandalay (centro).

Esta apreciada piedra desde el reino del rey Mindon Min en el siglo XIX, se transforma en estatuas de Buda, figurillas de todos los tamaños, esculpidos en los talleres de los artesanos diseminados al pie de las colinas.

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Las colinas del norte de la región birmana de Mandalay albergan las mayores canteras de mármol blanco, muy apreciado desde el reino de Mindon Min en siglo XIX. (AFP/AFP)

La escultura de animales es la especialidad de Ko Lay. Por cada figura de elefante, de león o tigre, este padre de 4 hijos gana en torno a 660 dólares.

Entre sus clientes se encuentra el templo budista para el que está terminando una escultura de felino que vigilará pronto la entrada de una pagoda.

"Aquí, todo el mundo depende de las canteras de mármol", cuenta a la AFP, con el cuerpo recubierto de una fina capa blanca.

Según los lugareños, hace unos años, el gobierno de entonces concedió permisos a grandes empresas para explotar de manera privada la mayor parte de las montañas.

"Devuélvannos las montañas -

No acaban de aceptar que les rechacen el acceso a lo que consideran su patrimonio y dejarlo partir a golpe de explosivos y de maquinaria de excavación.



"Devuélvannos nuestras montañas", reclama Ko Lay.

De las cerca de 2.000 familias que viven de la piedra, unas decenas solamente se benefician desde hace unas semanas de permisos que les permiten explotar una pequeña parcela de montaña.

El resto debe comprar la materia prima a los grandes extractores, lo que reduce el beneficio.

Las grandes empresas "destruirán las colinas hasta que desparezcan", lamenta Soe Win, de 55 años.

"Queremos al menos compartir las colinas, pero nosotros, los locales, prácticamente no recibiremos ningún alquiler", dice el artesano.

"Pueden extraer y esculpir a condición de que tengan un permiso. Pueden hacer lo que quieran", explica Eunt Soe Yin, del Ministerio de Recursos Naturales y de la Conservación del Medioambiente.

Trabajador del mármol desde los 14 años, como sus padres y abuelos antes, Nyunt Wai no tiene permiso ni nadie ha venido a proponérselo.

A los 61 años, detrás de sus lentes y los dientes blanqueados por el mármol, este hombre de gran viveza no esconde su pesimismo.

"La sangre del pueblo corre a través de sus colinas, pero estoy preocupado por las generaciones futuras", sentencia.

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