Desde Londres (AFP)

Las bolsas europeas se desploman en medio de la crisis griega

Las bolsas europeas se desplomaron este lunes en la apertura, después de que Grecia ordenara un corralito y por el temor a que el país salga de la zona euro.

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La cotización de los diez valores de referencia del índice S&P/ASX200 de la Bolsa de Sídney, reflejados en una pantalla el 29 de junio de 2015 - AFP/AFP
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Las bolsas europeas se desplomaron este lunes en la apertura, después de que Grecia ordenara un corralito y por el temor a que el país salga de la zona euro.

En París, el CAC-40 perdió un 4,7%. En Fráncfort, el Dax cedió un 4%. Londres abrió con pérdidas del 2%, mientras que en Madrid, el Ibex-35 cedió más del 4% en los primeros intercambios. Milán cedió, por su parte, un 2%, mientras que Lisboa perdía más del 5%.

Por su parte, la bolsa de Atenas estará cerrada hasta el 6 de julio.

Y en Asia, la bolsa de Shanghai terminó este lunes con una bajada de 3,34%, tras haber perdido más de un 7% durante la sesión, en un mercado empujado por el pánico por la crisis griega y pese a las medidas tomadas por el banco central chino. Al cierre del mercado, el índice cedió 139,84 puntos, hasta 4.053,03 puntos, mientras que la Bolsa de Shenzhen se dejó un 6,06%, hasta 2.351,40 puntos.

La Bolsa de Tokio cerró con pérdidas del 2,88% por el temor a la situación en Grecia, que también hizo aumentar el valor del yen. El Nikkei 225 de los principales valores cayó 596,20 puntos, hasta 20.109,95 enteros. Por su parte, el Topix de todos los valores cedió un 2,53%, hasta 1.624,82 puntos.

Los inversores recibieron inicialmente con alivio el anuncio inesperado, este fin de semana, de un nuevo recorte de 0,25% de los tipos de interés del banco central chino (PBOC), la cuarta reducción en ocho meses. Asimismo redujo los ratios en un 0,50% de las reservas obligatorias de algunas entidades financieras, para animar a los bancos a que hagan lo mismo y aumenten el crédito. Se trata de una nueva medida monetaria oficial destinada a estimular una actividad económica desesperadamente lenta, pero también -según los analistas- a dar señales tranquilizadoras a los mercados para evitar una desestabilización del sistema financiero con el telón de fondo de un pánico bursátil.

"Se trata de percepción", dice Wenjie Lu, estratega del UBS grupo AG con sede en Shanghai. "El gobierno necesita seguir enviando fuertes señales y sin ellas, el mercado parece que va a seguir cayendo", agregó.

La súbita caída de las bolsas en las últimas semanas fue una señal de alarma tras la euforia que invadió los mercados en los últimos meses. La Bolsa de Shanghai aumentó un 150% en 12 meses. Una subida aupada por el endeudamiento masivo para comprar acciones.

Este apalancamiento a gran escala, potencialmente devastador en caso de un cambio de tendencia duradero del mercado, acabó por preocupar a las autoridades chinas, que recientemente han impuesto importantes restricciones a esta práctica, para decepción de los inversores, la mayor parte particulares, bastante bisoños en este negocio y por tanto vulnerables a cualquier variación.

Además, la subida de la bolsa está desconectada de la economía real, en un momento en que el crecimiento se sitúa en niveles que no se veían desde hace un cuarto de siglo. De ahí el temor a una burbuja susceptible de pincharse súbitamente.




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