Desde Gotemburgo (Suecia) (AFP)
La UE concede un nuevo ultimátum a May para avanzar en el Brexit
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dio este viernes al Reino Unido hasta principios de diciembre a más tardar para avanzar en la primera fase de las negociaciones del Brexit, para poder pasar a discutir la futura relación, como reclama Londres.
17 de noviembre de 2017
La primera ministra británica, Theresa May, el 17 de noviembre de 2017 en la ciudad sueca de Gotemburgo, que acoge la Cumbre Social Europea - AFP/AFP
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dio este viernes al Reino Unido hasta "principios de diciembre a más tardar" para avanzar en la primera fase de las negociaciones del Brexit, para poder pasar a discutir la futura relación, como reclama Londres.
"Para evitar ambiguëdades sobre nuestro calendario, le dejé claro a la primera ministra [británica Theresa] May" que los avances en las prioridades del divorcio deben realizarse "a principios de diciembre a más tardar", dijo Tusk al término de una cumbre en Gotemburgo.
Sus declaraciones reflejan la exasperación de los europeos ante la falta de precisiones de su socio británico en estas negociaciones, máxime cuando el tiempo apremia para lograr una salida "ordenada" -como la UE quiere- del Reino Unido el 29 de marzo de 2019.
La UE quiere progresos suficientes en la cuestión financiera sobre los compromisos adquiridos por Londres como socio, así como en la situación de sus ciudadanos en el Reino Unido y de la frontera en la isla de Irlanda tras el Brexit, para pasar a la segunda fase.
"Estuvimos de acuerdo en que (...) deberemos ir juntos hacia ese momento cuando se podrán declarar estos progresos suficientes", dijo por su parte May al término de la cumbre, al margen de la cual se reunió con Tusk. Ambos acordaron hablar de nuevo el próximo viernes.
Al término de la última ronda de negociación la semana pasada, el negociador europeo, Michel Barnier, había dado de plazo a Londres para que precisara su posición sobre la factura del Brexit para finales de noviembre.
- Factura e Irlanda -
A orillas del estrecho de Kattegat, en el mar del Norte sueco, la mandataria británica desplegó en un frío y soleado viernes de otoño su diplomacia en reuniones con sus homólogos de Irlanda, Polonia, Suecia y Francia.
Theresa May reiteró su voluntad de respetar los compromisos financieros de su país con sus 27 socios, si bien su par sueco, Stefan Löfven, la urgió a "aclarar qué quiere decir con la responsabilidad financiera".
Los europeos consideran que el monto a abonar por el Reino Unido podría rondar los 60.000 millones de euros (71.000 millones de dólares).
Según los medios británicos, May podría duplicar su oferta de 20.000 millones para intentar sortear los escollos de la negociación.
El irlandés Leo Varadkar, cuyo país está en primera línea del Brexit, estimó que era "realmente posible" llegar a los avances necesarios en diciembre, aunque amenazó con bloquear el avance sin garantías por "escrito" de que no habrá una "frontera dura" entre su país y la británica Irlanda del Norte.
Esta frontera está "íntimamente" ligada a "la cuestión de la unión aduanera, el mercado único", había indicado horas antes en Dublín el ministro de Relaciones Exteriores británico, Boris Johnson, quien urgió a pasar a la segunda fase, donde se debatirían estas cuestiones.
Si los líderes de la UE no constatan progresos suficientes en su cumbre en diciembre en Bruselas, la decisión de empezar a discutir el futuro podría tomarse en febrero o en marzo, lo que reducirá el tiempo para negociar un acuerdo comercial antes de la retirada del Reino Unido.
- "Empleos y crecimiento justos" -
Las negociaciones de divorcio con el Reino Unido parasitaron esta cumbre informal de líderes, la primera de una serie sobre su porvenir a 27 y consagrada a los "empleos y crecimiento justos" y a la educación, pese al deseo de la presidenta lituana, Dalia Grybauskaite, de que la reunión no cayera "rehén del Brexit".
A 18 meses de las elecciones al Parlamento Europeo, los mandatarios de una UE en plena recuperación económica desean ahora "poner a los ciudadanos en el centro de las preocupaciones" del bloque, dijo Löfven en su discurso de apertura.
Símbolo de esas preocupaciones, los líderes europeos respaldaron el "Pilar Europeo de Derechos Sociales", una declaración de 20 principios no vinculante que firmaron en una ceremonia oficial el presidente pro témpore de la UE, el estonio Jüri Ratas, Juncker y su par de la Eurocámara, Antonio Tajani.
Los principios del "Pilar Social" estipulan así que "debe evitarse la pobreza de los ocupados" y "las relaciones laborales que den lugar a unas condiciones de trabajo precarias", junto a otras medidas para mejorar la inserción de jóvenes y desempleados de larga duración.
"Mi deseo sería (...) que esta declaración no quede en una enumeración de deseos, sino que, al contrario, se concrete en proyectos legislativos", indicó el titular de la Comisión Europea, cuando algunos países afrontan un euroescepticismo creciente en sus territorios.
Los dirigentes de la UE, que destacaron el éxito de los 30 años del programa de intercambio Erasmus, también acordaron en la cumbre hacer todo lo posible para que, de cara a 2025, los jóvenes europeos controlen dos lenguas extranjeras además de la suya.

