Desde Lagos (AFP)

La plaga del camalote en la laguna de Lagos, la ciudad más grande de África

Los atascos en las carreteras de la ciudad nigeriana de Lagos son legendarios. Su laguna y canales también están obstruidos por otro tipo de invasor: el camalote o jacinto de agua, una planta procedente de América del Sur.

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Camalote, una planta acuática, cubre el río Ogun en Kara-Isheri, en el sudoeste de Nigeria, el 23 de mayo de 2019 - AFP/AFP/Archivos
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Los atascos en las carreteras de la ciudad nigeriana de Lagos son legendarios. Su laguna y canales también están obstruidos por otro tipo de invasor: el camalote o jacinto de agua, una planta procedente de América del Sur.

Esta planta, también llamada flor de bora, aguapey, lechuguín, tarope, tarulla o reyna, se extiende rápidamente y asfixia el agua y las especies acuáticas.

"Es lo único que conseguí pescar desde esta mañana", lamenta Solomon Omoyajowo. Al fondo de su barca de madera se ven unos cuantos peces en una pequeña ensaladera.

Como muchos pescadores, este hombre de 45 años tuvo que alejarse de la orilla del río Ogun, en el norte del estado de Lagos, completamente cubierta de maleza acuática, y acercarse al mar.

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Un hombre intenta abrirse paso entre los camalotes que proliferan en el río Ogun, en el sudoeste de Nigeria, el 23 de mayo de 2019 (AFP/AFP/Archivos)

Durante la temporada de lluvias, Lagos y su laguna están cubiertos de un verde intenso.

"Es una planta estacional, visible sobre todo durante las lluvias", explica a la AFP Noah Shemede, militante ecologista y habitante de Makoko, una antigua aldea de pescadores engullida por la ciudad.

En lo que es ahora un inmenso barrio muy pobre, construido sobre pilotes con material reciclado, "la planta está por todas partes cuando las lluvias son intensas y el nivel de la sal, bajo", añade Shemede.

Una catástrofe para decenas de miles de personas del barrio que viven de la pesca.

En la entrada de la barriada, en el canal, un pescador echa la red. Cuatro pequeños peces se agitan.

"Los jacintos de agua matan el pescado", comenta Adisa, otro pescador. "No sé qué más puedo hacer".

- Malas hierbas -

El camalote surgió por primera vez en Nigeria al comienzo de los años 1980, al oeste de Lagos, en las ensenadas de Badagry. Procedía del vecino Benín.

Cuarenta años más tarde, las malas hierbas alfombran todos los ríos del sur hasta el delta de Níger, corazón petrolero del país.

Un estudio de la universidad Obafemi Awolowo, en el estado de Osun, estima que un tercio del aprovisionamiento local en pescado, alimento básico para millones de nigerianos, se ve amenazado.

"Se ha convertido en una amenaza para los ecosistemas marinos de Lagos", explica a la AFP Nkechi Ajayi, representante de las autoridades encargadas de las vías fluviales del estado de Lagos. "Esto también tiene un impacto importante en las actividades socioeconómicas" de la ciudad, añade.

La industria del transporte también se ha visto afectada por esta maleza acuática que estropea los motores, las hélices de los barcos y causa accidentes.

"Cada vez es más difícil navegar con estas malas hierbas por todas partes", cuenta el capitán John Ibikunle, mientras espera que los pasajeros embarquen.

Un problema, ya que el gobierno del estado de Lagos quiere fomentar el transporte fluvial para descongestionar las carreteras.

- Biomasa -

Abisola Kamson, director de la Agencia de Vías Navegables del estado de Lagos (Lagos State Waterways Authority), asegura haber instalado dos máquinas para eliminar jacintos de agua en los canales.

"Estas máquinas actúan como cortacésped submarino", explica Kamson. El problema es qué hacer con todo lo cortado.

Achenyo Idachaba fundó una empresa para transformar las malas hierbas en sacos y cestos tejidos a mano.

"Los jacintos cortados se secan al sol y luego se transforman en pequeñas cuerdas", cuenta el empresario con orgullo.

Sólo un plan de gran envergadura permitirá no obstante poner fin a este desastre ecológico. Científicos de la Universidad de Lagos trabajan para transformar estas hierbas en biomasa para crear energía y paliar las penurias crónicas de electricidad en una de las ciudades más contaminadas del planeta.

Prometen convertir Lagos en una ciudad verde. Pero no solo en los ríos.




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