Desde París (AFP)

La París-Roubaix cambia sus horarios para dejar pasar a los trenes

Los organizadores de la París-Roubaix cambiaron este lunes los horarios de la 'reina de las clásicas' del ciclismo del domingo, para adaptarse a los horarios de los trenes y evitar los cierres de los pasos a nivel, un año después de enfrentarse a una pequeña revuelta en el pelotón.

Ciclismo, transporte, FRA
El belga Tom Boonen (Quick Step), el italiano Alessandro Ballan (Lampre) y el español Juan Antonio Flecha (Rabobank) esperan a que pase el tren durante la 104ª edición de la carrera París-Roubaix entre Compiegne y Roubaix, el 9 de abril de 2006 - AFP/AFP/Archivos
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Los organizadores de la París-Roubaix cambiaron este lunes los horarios de la 'reina de las clásicas' del ciclismo del domingo, para adaptarse a los horarios de los trenes y evitar los cierres de los pasos a nivel, un año después de enfrentarse a una pequeña revuelta en el pelotón.

"Hemos decidido retrasar la hora de salida para evitar revivir lo ocurrido el año pasado, cuando un tren se cruzó con el pelotón", declaró el director de la carrera Thierry Gouvenou.

El horario de salida desde Compiegne (Oise) se fijó a las 10h40 locales (08h40 GMT), en lugar de a las 10h20 (08h20 GMT) que se preveía inicialmente. "Pero, si las condiciones meteorológicas son difíciles, saldremos antes, a las 10h30 (8h30 GMT). La decisión definitiva se tomará el sábado a las 17h30 (15h30 GMT), tras la reunión de los directores deportivos", precisó Thierry Gouvenou.

"Es muy complicado. Cuando cambiamos los horarios para acomodarnos al paso a nivel de Arenberg, nos descompasamos con el que está a 10 kilómetros de la meta. Nos acercamos más a una predicción de Nostradamus que a la ciencia", se lamentó el director de carrera.

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El ciclista alemán John Degenkolb del equipo Giant-Alpecin celebra su llegada a meta como ganador de la 113ª edición de la clásica carrera París-Roubaix, en la localidad de destino, Roubaix, el 12 de abril de 2015 (AFP/AFP/Archivos)

El año pasado, buena parte del pelotón cruzó, pese al semáforo en rojo, un paso a nivel que se cerraba, justo antes de la llegada de un TGV (tren de alta velocidad francés) a la altura de Wallers, a 87 kilómetros de la meta. La SNCF, compañía de ferrocarriles francesa, denunció los hechos y condenó un comportamiento "extremadamente grave e irresponsable".

Desde entonces, la empresa ASO, que organiza la París-Roubaix y el Tour entre otras carreras, informó a los corredores de "que el código de circulación se aplica sin reservas durante las pruebas". Los ciclistas deberán parar ante "señales luminosas y/o sonoras activadas" y "esperar a que las barreras se levanten antes de volver a moverse" o serán descalificados.

"Frente al año pasado, el reglamento es más preciso. Estipula que un paso estará cerrado a partir de la primera señal sonora o luminosa, incluso si las barreras no están bajadas", precisó Gouvenou. Además, se dará una nueva salida al pelotón con las diferencias registradas en el momento de la parada.




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