Desde Constância (Portugal) (AFP)

La industria papelera tiene sus bomberos privados en Portugal

Cada mañana, Pedro Simoes y sus hombres se calzan su uniforme ignífugo amarillo y verde y suben a su helicóptero para proteger los bosques de eucaliptos del centro de Portugal, propiedad de su empleador.

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Bomberos privados que trabajan para los grupos papeleros Navigator y Altri en acción en Abrantes, Portugal, en agosto de 2019 - AFP/AFP
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Cada mañana, Pedro Simoes y sus hombres se calzan su uniforme ignífugo amarillo y verde y suben a su helicóptero para proteger los bosques de eucaliptos del centro de Portugal, propiedad de su empleador.

Este grupo forma parte de los 250 bomberos privados contratados por la industria papelera para garantizar que su materia prima no desaparezca en un país devastado a menudo por terribles incendios forestales.

En la mayor parte de los países, el Estado y sus servicios de protección civil se encargan de preservar los bosques de los incendios. En Portugal, las dos principales papeleras nacionales, Navigator y Altri, se unieron para crear en 2002 su propio cuerpo de bomberos.

Activo durante los meses de verano, el grupo Afocelca tiene un presupuesto anual de tres millones de euros (unos 3,35 millones de dólares), monto equivalente al gastado en tareas de prevención de incendios realizados fuera de temporada.

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Las dos principales papeleras de Portugal, Navigator y Altri, se unieron para crear en 2002 su propio cuerpo de bómberos (AFP/AFP)

El sector papelero, primer propietario forestal del país, tiene unas 150.000 hectáreas de plantaciones de eucaliptos, como los que dominan el pueblo de Constancia y su fábrica de pasta de papel, ubicados a orillas del Tajo a unos cien kilómetros al noreste de Lisboa.

Los bomberos privados actúan a menudo para ayudar a la protección civil, cuyo dispositivo era este año de 6.000 bomberos voluntarios en apoyo de los 1.500 profesionales.

"Lo ideal es combatir el incendio afuera de nuestras propiedades", explica a la AFP Rui Ventura, coordinador regional de Afocelca.

- Eucaliptos en la mira -

La industria papelera portuguesa utiliza el eucalipto, a menudo en la mira de los defensores del medioambiente, que consideran que la proliferación de esta especie es uno de los factores que favorece los incendios forestales, como los que en 2017 mataron a más de cien personas.

Los eucaliptos, cuya rentabilidad obedece a su rápido crecimiento, ocupan actualmente una superficie total de unas 900.000 hectáreas, es decir un cuarto de los bosques del país.



Sin embargo, muchos expertos subrayan que esta especie no es solo particularmente inflamable, sino que además sus hojas y su corteza pueden ser arrastradas por el viento, lo que acelera el avance del fuego.

"Los incendios son cada vez más intensos, pero no es por culpa de los eucaliptos", afirma Pedro Simoes, jefe de uno de los tres equipos helitransportados de Afocelca, establecido entre dos colinas cubiertas de jóvenes árboles de esa especie plantados en hileras regulares y separados por pasillos limpios de vegetación.

"En los bosques de nuestras empresas, los incendios no avanzan de manera tan feroz. Es el abandono de los bosques lo que provoca los grandes incendios", afirma este consultor de 39 años, exbombero voluntario que trabajó en las unidades especiales de protección civil.

La tragedia de 2017 empujó al Parlamento a limitar la superficie total que puede ser dedicada a la plantación de eucaliptos, para lamento de una industria que representa el 4,6% de las exportaciones portuguesas.

- Bosques abandonados -

Aquel año, ardieron un récord histórico de unas 500.000 hectáreas. El 6% de las propiedades de la industria papelera resultaron dañadas, en comparación con la media anual de 2%.

Paulo Pimenta de Castro, presidente de la asociación para la promoción de un bosque sostenible Acréscimo, se encuentra entre los que denuncian "la epidemia del eucalipto" como uno de los factores de incendios tan voraces.

"Casi dos tercios de las cerca de 900.000 de hectáreas de eucaliptos no son cuidadas", dice. Sin mantenimiento entre dos cortes realizados cada unos diez años, la vegetación invade los sotobosques y el bosque arde fácilmente, explica este agrónomo.

Los detractores de las industria papelera no critican tanto las plantaciones de eucaliptos de ese sector sino más bien el hecho de que se abastece de cientos de miles de pequeños propietarios que no invierten en la prevención de incendios.

Acréscimo querría que la industria del papel se vea obligada a autoabastecerse en madera a un 50% de sus necesidades, en vez del 20% actual.

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