Desde Bruselas (AFP)

La deuda griega es el molesto invitado a las negociaciones europeas

Grecia insiste en incluir una solución a la deuda en cualquier acuerdo, pero en esta recta final de las negociaciones, los acreedores parecen hacer oídos sordos, lo que podría resultar muy peligroso, según varios analistas.

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El ministro griego de Finanzas Yanis Varoufakis (i) gesticula mientras conversa con asesores en Bruselas el 24 de junio de 2015 - AFP/AFP
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Grecia insiste en incluir una solución a la deuda en cualquier acuerdo, pero en esta recta final de las negociaciones, los acreedores parecen hacer oídos sordos, lo que podría resultar muy peligroso, según varios analistas.

La fórmula para aliviar el peso de la deuda pública griega "parece ser el ingrediente vital ausente de todo acuerdo próximo entre Grecia y sus acreedores", explica Jonathan Loynes, economista del gabinete londinense Capital Economics.

Sin ese punto, añade, "seguirá estando abierta en los meses venideros la perspectiva de un default griego desordenado y una salida de la Unión Monetaria".

La posición de fondo del gobierno de Atenas es que si los acreedores se empecinan en imponer medidas recesivas, será imposible reducir el ratio entre la deuda pública y un PIB cada vez menor, que desde la crisis de 2009 cayó alrededor de un 25%.

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Los acreedores de Grecia (AFP/AFP)

La contrapropuesta de los acreedores de Grecia (la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional), filtrada este miércoles por la prensa, formula una serie de exigencias en cuanto a reforma del IVA y de las pensiones, esfuerzos presupuestarios y lucha contra la evasión fiscal, pero no hace la más mínima mención a una eventual reestructuración de la deuda pública.

En su propuesta de base, el lunes, el gobierno griego se mostró dispuesto a numerosas concesiones, en forma de una mayor carga fiscal, y no pidió en el documento una reestructuración de deuda.

Sin embargo, públicamente insiste en que cualquier acuerdo "viable" y duradero debe incluir la forma de aliviar la trayectoria de su deuda pública.

El gabinete francés de análisis Aurel BGC señala que en la cumbre de la Eurozona celebrada el lunes en Bruselas, el primer ministro griego Alexis Tsipras "no obtuvo ningún compromiso firme de parte de Bruselas a propósito de la renegociación de la deuda griega", y se pregunta: "¿cómo podrá el jefe del gobierno vender en Atenas un acuerdo en el que Grecia ha hecho el 90% del camino y Europa sólo el 10%?".

"El gobierno griego podría no estar de acuerdo, y existe un riesgo de que retire sus concesiones si no hay un compromiso sobre una futura quita", apunta en una nota Jennifer McKeown, de Capital Economics.

-Unos socios muy reticentes -

En sus negociaciones, el Ejecutivo griego incide en un punto doloroso para sus socios, defensores de la ortodoxia fiscal: después de cinco años de austeridad, dos planes de rescate de un total de 240.000 millones de euros y una quita de unos 106.000 millones de euros en 2012, la previsión de la Comisión Europea es que la deuda griega alcance el 180% del PIB este año.

Pero los socios de Grecia no quieren oír hablar demasiado del tema, al menos de momento. Y ello pese a la presión del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jacob Lew, que el lunes los urgió a hacer "su parte del trabajo" si la posición griega es creíble.

"No es la cuestión más urgente", "no está en debate", dijo la canciller alemana, Angela Merkel.

"No es el momento de hablar" de este asunto, abundó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

El presidente francés François Hollande dijo que la cuestión de la deuda "forma parte de lo que debe ser tratado" luego de que se alcance un acuerdo con Atenas.

El analista George Saravelos, del Deutsche Bank, señaló como "el resultado más probable" es que los líderes de la Eurozona acaben optando por un compromiso mínimo, reafirmando las promesas formuladas en noviembre de 2012 a nivel de ministros.

Por entonces, los ministros de Finanzas de la Eurozona prometieron encontrar mecanismos para reducir la deuda griega al 175% del PIB en 2016 y a un nivel "sustancialmente inferior" al 110% en 2022, si Grecia cumple estrictamente con las condiciones de los acreedores, a pesar de que Atenas, y muchos otros, las consideran recesivas.




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