Desde Marsella (AFP)

La decana de Francia celebra su 118º cumpleaños con oporto y cierto cansancio

La mujer más anciana de Francia y vicedecana del mundo, la hermana André, cumplió este viernes 118 años en Toulon (sureste) y, como siempre, lo celebra con oporto y chocolate, así como con un cierto cansancio.

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La hermana André, nacida el 11 de febrero de 1904, una de las mujeres más ancianas del mundo, en Toulon (Francia), el 10 de febrero de 2021 - AFP/AFP/Archivos
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La mujer más anciana de Francia y vicedecana del mundo, la hermana André, cumplió este viernes 118 años en Toulon (sureste) y, como siempre, lo celebra con oporto y chocolate, así como con un cierto cansancio.

"Ya no soporto los invitados. Soy menos amable", explicaba recientemente la religiosa a la AFP, durante una investigación sobre los supercentenarios, los ancianos con más de 110 años que intrigan a la ciencia.

"Siempre me han admirado por mi sabiduría y mi inteligencia, y ahora se burlan de mi porque soy recalcitrante", aseguró la monja, que nació como Lucile Randon el 11 de febrero de 1904 en Alès (sur).

Aunque ningún organismo oficial otorga el "título" de decano, la religiosa es una de las mujeres más ancianas de Francia, incluso de Europa, y 13 meses más joven que la decana del mundo, la japonesa Kane Tanaka (119).

Para su aniversario, la mujer recibe la visita de políticos locales, así como del arzobispo de la zona en la tarde para la celebración con un pastel de chocolate, según su responsable de prensa, David Tavella.

Actualmente ciega y en silla de ruedas, la hermana André recuerda desde la residencia de ancianos el período que considera el más feliz de su vida, cuando se marchó a París para ser niñera.

"Tenía 40 años. Fue hace 80 años. París era tan hermosa. Sólo había vivido en [el departamento de] Gard, en un pueblo pequeño y feo, y ahora estaba en una ciudad radiante", explicó.

Nacida en el seno de una familia protestante no practicante, la religiosa tomó los hábitos tardíamente, en la congregación de las Hijas de la Caridad, y trabajó hasta finales de los años 1970.

Para este aniversario, la supercentenaria desea "morir pronto". "Pasar todo el día sola con su dolor no es divertido", pero "Dios no me escucha, debe estar sordo", aseguró con humor a la AFP.




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