Desde París (AFP)

La Asamblea Nacional francesa aprueba el tratado comercial UE-Canadá

Los diputados franceses aprobaron el martes el controvertido tratado comercial entre la Unión Europea y Canadá (CETA), pese a un récord de abstención del partido gobernante, LREM, y la oposición de la izquierda.

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La Asamblea Nacional francesa, en París, el 23 de julio de 2019, tras la aprobación del tratado comercial UE-Canadá - AFP/AFP
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Los diputados franceses aprobaron el martes el controvertido tratado comercial entre la Unión Europea y Canadá (CETA), pese a un récord de abstención del partido gobernante, LREM, y la oposición de la izquierda.

El CETA fue aprobado con 266 a favor, 213 en contra y 74 abstenciones. Aunque la mayoría de los diputados del partido del presidente Emmanuel Macron votaron a favor, 52 se abstuvieron y 9 votaron en contra del texto, que debe ahora pasar al Senado.

Es la primera vez que un texto genera tantas oposición entre los diputados de la mayoría presidencial.

Firmado en octubre de 2016 entre la UE y Canadá, y aprobado en febrero de 2017 por el Parlamento Europeo, el acuerdo debe ser ratificado por cada uno de los parlamentos de los 28 países del bloque para que sea válido.

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La población y el PIB de Canadá y de la Unión Europea (AFP/AFP)

No obstante, este acuerdo comercial que elimina los derechos de aduana de 98% de los productos intercambiados entre las dos zonas, entró en vigor de forma provisional y parcial el 21 de septiembre y hasta la fecha 13 estados europeos han notificado su ratificación al Consejo de la UE.

Este acuerdo es criticado por agricultores y oenegés, que le atribuyen riesgos sanitarios y medioambientales.

El exministro de Ecología Nicolas Hulot había instado el lunes a los diputados a que "tengan la valentía de decir no" a este tratado, que según él abriría la puerta a productos que no cumplen con las reglas sanitarias europeas.

Al igual que el CETA, el reciente acuerdo cerrado entre la UE con los países del Mercosur también se enfrenta a la preocupación del sector agrícola de Francia por el impacto de las importaciones de productos como la carne bovina desde el bloque sudamericano.

Tras el acuerdo cerrado a fines de junio, los países de la UE deben dar ahora su visto bueno para la firma formal del mismo. A continuación, si la Eurocámara lo ratifica, podrá entrar en vigor provisionalmente, a la espera de la ratificación por parte de los parlamentos nacionales en la UE para su aplicación definitiva.

El proceso de ratificación final puede llevar años.



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