Desde Bengasi (Libia) (AFP)

Haloterapia en busca de normalidad en una Libia desgarrada por la guerra

Una brisa salada sopla sobre Bengasi, conocida como la cuna de la revolución. Hace unos meses se inauguró en esta ciudad libia un centro que ofrece terapias en "cuevas de sal" artificiales, una novedad en un país ansioso por recuperar algo de normalidad.

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Una empleada del centro de haloterapia Opal cubre de sal a un hombre durante un tratamiento en Bengasi, en el este de Libia, el 19 de febrero de 2021 - AFP/AFP
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Una brisa salada sopla sobre Bengasi, conocida como la cuna de la revolución. Hace unos meses se inauguró en esta ciudad libia un centro que ofrece terapias en "cuevas de sal" artificiales, una novedad en un país ansioso por recuperar algo de normalidad.

El centro Opal de Bengasi, lanzado por dos libias en octubre pasado en el barrio acomodado de Dagadosta, preconiza los beneficios de la haloterapia, que promete tratar algunas enfermedades respiratorias, como el asma, o de la piel, como el eczema y la soriasis.

Bajo una iluminación tenue, música de fondo y un ambiente zen, Iman Bugaighis, una de las fundadoras, cubre el cuerpo de un cliente con sal usando una pala.

El treintañero se relaja, respirando lentamente en esta sala sin ventanas. Tiene los ojos cerrados y las manos entrelazadas alrededor de una bola de sal.

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Una recepcionista del centro de haloterapia Opal en Bengasi, en el este de Libia, el 19 de febrero de 2021 (AFP/AFP)

En otra sala que parece una cueva con sus paredes cubiertas de cristales, un aparato difunde partículas de sal cargadas de yodo para ser inhaladas.

Una sesión dura 45 minutos y cuesta entre 80 y 120 dinares (entre 15 euros y 23 euros, entre 18 y 27 dólares). Se necesitan varias para ver resultados, explica Bugaighis, especialista en medicina alternativa.

"Inhalar partículas de sal purifica las vías respiratorias y aporta beneficios a la piel", afirma esta libia, con bata blanca y velo rosa cubriendo la cabeza.

- "Beneficios" -

Mustafa Ahmed Ajlif, un banquero de unos 50 años, sufre sinusitis aguda desde hace diez años. "Tomé muchos analgésicos y probé la medicina tradicional sin que ello lograra aliviarme el dolor", asegura.

Después empezó a acudir al centro y al cabo de cuatro sesiones su estado "mejoró al 80%", añade.

Iman Bugaighis descubrió esta terapia durante viajes a países árabes con este tipo de establecimientos. Después estudió medicina alternativa en la vecina Túnez antes de regresar a su país, donde lanzó el proyecto con una amiga, Zainab Al Werfalli.

Iman abrió el centro en su ciudad natal, Bengasi, cuna de la revolución que puso fin a 42 años de dictadura de Muamar Gadafi en 2011.

En el casco antiguo, los muros destruidos y los edificios desfigurados recuerdan la guerra.

Pese a la inestabilidad que todavía reina en la segunda ciudad de Libia, "el centro ha conseguido un público", dijo Zainab Al Werfalli, quien quiere dar a conocer esta "terapia complementaria" de la medicina.

El centro abrió tras la firma de un alto el fuego en octubre pasado entre los dos bandos, en el Este y en el Oeste, que se disputan el poder en este país del norte de África.

A principios de febrero se designó una nueva autoridad interina para intentar unificar el país y liderar la transición hasta las elecciones, previstas en diciembre.

Un proceso que aporta algo de esperanza a los libios, extenuados por diez años de violencia y privados de los ingresos del petróleo.

Lejos del bullicio urbano, el centro Opal invita a los pacientes a soñar, entre dos bocanadas de sal, con días mejores.




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