Desde Tokio (AFP)

Escándalo en torno a la mudanza de la mayor lonja de pescado del mundo

Suelos contaminados, información falsa sobre la ejecución de las obras... La nueva gobernadora de Tokio evidencia un escándalo tras otro respecto a las nuevas instalaciones que debían albergar desde esta semana el antiguo mercado de Tsukiji, el mayor mercado de pescado del mundo.

Japón, pesca, urbanismo, turismo, alimentos
Vista panorámica de la lonja de Tsukiji, en Tokio, el 31 de agosto de 2016 - AFP/AFP
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Suelos contaminados, información falsa sobre la ejecución de las obras... La nueva gobernadora de Tokio evidencia un escándalo tras otro respecto a las nuevas instalaciones que debían albergar desde esta semana el antiguo mercado de Tsukiji, el mayor mercado de pescado del mundo.

Desde hace ya tiempo, los comerciantes se habían resignado a que este 7 de noviembre Tsukiji cerraría un capítulo de 80 años de historia cerca de Ginza y Shimbashi, el corazón de la capital, para trasladarse a Toyosu, una zona industrial en la bahía de Tokio, alejada de los restaurantes.

Pero todo indica que la operación se retrasará varios meses.

"Hace 50 años que trabajo aquí, pero qué quieren, han decidido que hay que marcharse, ya no está adaptado, no es conforme a las normas parasísmicas", declaró hace varias semanas Masakasu Manome, envolviendo un trozo de 'hon maguro' (atún rojo).

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Unos pescaderos examinan varias muestras de atún rojo en la lonja de Tsukiji antes de la primera subasta del año, el 5 de enero de 2016 (AFP/AFP/Archivos)

"Allí será muy diferente, limpio, muy limpio, pero vamos a perder todo el ambiente, todo se hará por teléfono y correo electrónico", lamentaba el mismo día Naoya Kadoi, otro pescadero.

En Tsukiji, una atracción turística con mucha vida pero vetusta, sucia y peligrosa en caso de seísmo, se venía hablando de renovación o mudanza desde 1988. La elección de Toyusu se anunció en 2001.

Cuando todo Tokio creía que habían terminado las peripecias urbanísticas de este cuarto de siglo, el 31 de agosto, un mes exacto después de su elección como gobernadora, Yuriko Koike, conocida por su rotundidad, decretó que Tsukiji se quedaría donde está hasta que no se tenga la certeza de que todo está listo en Toyosu.

"Hay que garantizar la seguridad del lugar, evaluar la necesidad o no de nuevas obras y obtener todos los acuerdos medioambientales", explicó.

Desde el anuncio de Koike, parece que todo va de mal en peor, porque han ido surgiendo otros problemas: vacío allí donde debería haber una tierra bien compacta y altos niveles de benceno donde tendría que haber desaparecido.

- Quince meses de retraso -

Antes de tener vocación de mercado de pescado, el terreno estaba ocupado por una planta de gas. Y fue vendido contaminado a la ciudad.

El proyecto de mudanza ya ha costado alrededor de 588.400 millones de yenes (5.600 millones de dólares ó 5.100 millones de euros), incluyendo gastos vinculados al saneamiento.

Eso sin contar con que el relleno del nuevo suelo, presuntamente acabado según los responsables de la obra y la página web del ayuntamiento, nunca se llevó a cabo.

Koike encargó a un grupo de expertos que investigara el 'problema de Tsukiji', que sigue creciendo. Hace poco decidió despedir al funcionario encargado de los mercados de Tokio.

Para mayoristas y vendedores, la incertidumbre empieza a pesar.

"Trabajamos duro, sin saber lo que nos deparará el próximo año", decía uno de ellos en un reciente debate sobre Tsukiji, tras la proyección de un documental sobre un lugar considerado "único en el mundo".

Con un balance diario de 42.000 visitantes, 19.000 vehículos entrantes y salientes, 480 tipos de pescado, 270 variedades de frutas y verduras, y 3.000 toneladas de mercancías vendidas, en la 'cocina de Tokio' se facturan cerca de 16,5 millones de dólares (15 millones de euros) cada jornada.

La prensa nipona estimaba que la mudanza se llevaría a cabo, con suerte, en el mes de mayo, antes de que Koike diera a entender el viernes que el proceso de verificación de los criterios sanitarios y medioambientales podría durar hasta 15 meses.

Koike ha prometido la instalación de un comité para estudiar un plan de ayuda para todos los pescaderos que ya habían instalado los equipamientos y comenzaban ya a reembolsar los créditos de la mudanza.

Este parón en la mudanza a Toyosu ha costado ya cerca de 5 millones de yenes (47.000 dólares) diarios en gastos como vigilancia o electricidad, admiten las autoridades municipales.

Conforme a su consigna, "hagamos buen uso del dinero del contribuyente", la nueva gobernadora de Tokio también ha empezado a examinar atentamente los gastos previstos para la organización de los Juegos Olímpicos de 2020.




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