Desde Ciudad de Panamá (AFP)

Empresa llenará embalse de polémica hidroeléctrica panameña

La empresa panameña Genisa, que lleva a cabo en Panamá un proyecto hidroeléctrico financiado por bancos europeos y que fue cancelado por incumplimientos ambientales, llenará el embalse para iniciar las primeras pruebas de operación, anunció este domingo una fuente oficial.

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Vista de los trabajos de ampliación del Canal de Panamá, en Ciudad de Panamá, el 17 de noviembre de 2015 - AFP/AFP/Archivos
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La empresa panameña Genisa, que lleva a cabo en Panamá un proyecto hidroeléctrico financiado por bancos europeos y que fue cancelado por incumplimientos ambientales, llenará el embalse para iniciar las primeras pruebas de operación, anunció este domingo una fuente oficial.

La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) informó que la central hidroeléctrica Barro Blanco, propiedad de Generadora del Istmo S.A. (Genisa), "iniciará el llenado de su embalse en el período comprendido entre el 24 de mayo y el 3 de agosto del 2016".

Según la Asep este llenado es de carácter "temporal" y permitirá "realizar las pruebas que sean necesarias" para examinar la hidroeléctrica y su conexión al sistema eléctrico del país.

Sin embargo, la ASEP manifestó que el gobierno panameño "mantiene el compromiso de no poner en operación, ni realizar llenado definitivo hasta tanto no culminen los acuerdos de las mesas técnicas de diálogo", de acuerdo a un comunicado.

La hidroeléctrica, financiada por los bancos DEG (Alemania), FMO (Holanda) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), está situada en el distrito de Tolé (suroeste), en la Provincia de Chiriquí, fronteriza con Costa Rica.

En febrero de 2015 el gobierno panameño canceló el proyecto cuando llevaba un 95% de avance por incumplimientos ambientales, aunque posteriormente permitió a la compañía realizar labores de mantenimiento.

El proyecto, con capacidad para producir 28 megavatios es rechazada por grupos de indígenas Ngäbe-Buglé y campesinos, que han protagonizado varios choques con la policía, porque temen la pérdida de sus tierras y la destrucción del río Tabasará, del que se alimentará la hidroeléctrica.



Durante más de un año el gobierno panameño ha mantenido un diálogo, con la mediación de las Naciones Unidas, con los opositores a la hidroeléctrica, mientras la empresa ha terminado los trabajos.

"Hay que entender que ese es un proyecto que venía de otros gobiernos y que estaba en un 95% terminado y nos tocó a nosotros usar el diálogo para la culminación y la incorporación de esa energía a la red del país", dijo recientemente el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela.

"Siento que el proyecto no nació bien" porque faltó "mucha más consulta con las comunidades", pero "tenemos que hacer respetar la seguridad jurídica del país", añadió Varela.

Los opositores al proyecto llegaron a pedir a través de una carta la mediación del Papa Francisco en el conflicto.

Según la ASEP, la operación de llenado será paulatina y comenzará a 74 metros sobre el nivel del mar hasta alcanzar aproximadamente el 21 de junio los 103 metros, para regresar a los 74 metros a más tardar el próximo 3 de agosto.

El gobierno panameño asegura que este llenado "ha sido debidamente comunicado" a las autoridades tradicionales de la comarca indígena Ngäbe Bugle, así como a varias comunidades aledañas.

Según Genisa, las pérdidas por el retraso en la entrada en funcionamiento del proyecto podrían superar los 130 millones de dólares.

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