Desde Madrid (AFP)

CaixaBank quiere suprimir casi 8.300 empleos en España tras absorber a Bankia

Apenas un mes después de culminar la compra de Bankia, el banco español CaixaBank anunció el martes que quiere suprimir casi 8.300 puestos de trabajo, en un nuevo ejemplo de la destrucción de empleos que asuela al sector.

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La dirección del banco español CaixaBank quiere suprimir 8.291 empleos, alrededor del 16% de su personal global, tras su fusión con Bankia a inicios de año, indicó el sindicato Comisiones Obreras (CCOO) - AFP/AFP/Archivos
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Apenas un mes después de culminar la compra de Bankia, el banco español CaixaBank anunció el martes que quiere suprimir casi 8.300 puestos de trabajo, en un nuevo ejemplo de la destrucción de empleos que asuela al sector.

"Es necesario poner en marcha un expediente de regulación de empleo (ERE) para 8.291 contratos", indicó el banco en un comunicado, en referencia al mecanismo legal establecido en España para recortes de plantilla.

Anunciada en septiembre y finalizada el mes pasado, la compra de Bankia permitió a CaixaBank convertirse en el primer banco en activos dentro del territorio español, si bien sigue por debajo de Banco Santander o BBVA sumando su presencia internacional.

Este plan de despidos "se debe a motivos productivos y organizativos, dadas las duplicidades y sinergias derivadas de la fusión y las circunstancias actuales del mercado", se justificó CaixaBank.

La banca europea se enfrenta a circunstancias complicadas por la crisis económica derivada de la pandemia, los bajos tipos de interés y el uso creciente de servicios financieros en línea.

El recorte previsto, que todavía debe negociarse con los sindicatos, supone un 16% del total de efectivos del banco (51.000 trabajadores) y un 18% de su plantilla en España sin contar su filial de seguros, señaló el sindicato UGT.

El banco quiere también cerrar 1.534 oficinas, cerca de un 25% del total y un 27% de su red en España, señaló el sindicato tras una reunión con la dirección.

Comisiones Obreras denunció que, dentro del plan de reestructuración, se proponen "salidas voluntarias con una compensación inferior" a la ofrecida en el marco de otro recorte de personal en 2019.

Y añadió que si no se alcanza el cupo de supresiones de empleos, la dirección amenaza con aplicar criterios de "meritocracia".

En marzo, el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, dijo que quería acometer un recorte que no fuera "traumático" y que primara la voluntariedad y el mantenimiento de los trabajadores más valiosos.

La voluntariedad será el "criterio preferente", pero las personas mayores de 50 años "no podrán superar el 50% del total de salidas", precisó el banco en su comunicado.

- Diez años de destrucción de empleo -

Para el gobierno de izquierdas de Pedro Sánchez, este recorte de plantilla parece un mal menor.

"Si no se hubiera producido la fusión de CaixaBank y Bankia, seguro que estaríamos asistiendo a un expediente muy superior al que tenemos por delante", dijo su portavoz y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

"Se trata de un expediente cuantioso e importante, pero podría haber sido muy superior si cada entidad hubiera hecho la reestructuración por su lado", añadió.

El Estado español, que era el primer accionista de Bankia tras el rescate público de la entidad en 2012, conserva un 16% del capital del nuevo banco.

El gobierno había alentado esta fusión con tal de incrementar la rentabilidad del banco y recuperar parte de los 22.000 millones de euros (USD 26.500 millones) inyectados en Bankia para evitar su quiebra.

El Banco Central Europeo también invita a una concentración del sector, con tal de crear entidades más sólidas y rentables capaces de resistir la crisis creada por la pandemia, que en España causó una caída del 10,8% del PIB en 2020.

Los bancos españoles cerraron ese año con pérdidas de 6.900 millones de euros (USD 8.300 millones) tras realizar provisiones excepcionales de 12.000 millones de euros ante el aumento del riesgo de morosidad, indicó un informe publicado este martes por la asociación sectorial AEB.

El segundo banco español, BBVA, y el Banco Sabadell (quinto) también intentaron sin éxito una fusión a finales de 2020.

Justo después, Banco Sabadell anunció la supresión de 1.800 empleos, mientras que BBVA podría anunciar en los próximos días la salida de 3.000 trabajadores.

En 2020, el principal banco español, el Santander, recortó a su vez 3.500 puestos de trabajo.

Estos despidos llegan tras diez años de destrucción continua de empleo en la banca española. Devastados por la crisis financiera, los bancos españoles prescindieron entre 2008 y 2019 de cerca de 100.000 empleados, un 37% del personal que trabajaba en el sector en 2008, según datos de Comisiones Obreras.




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