Desde Huntsville (Estados Unidos) (AFP)

Antes que el Apolo, Wernher von Braun hizo misiles para Hitler: "No pudo decir no", asegura su hija

Margrit von Braun lamenta una cosa de su infancia: no haber preguntado más a su padre, Wernher von Braun, sobre los proyectos espaciales que dirigía para la NASA desde Alabama. El famoso ingeniero, estrella de la agencia espacial estadounidense, que no hablaba en casa de su pasado nazi.

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Margrit von Braun, hija de Wernher von Braun, el 17 de julio de 2019 en el centro de diseño de cohetes de Huntsville, en Alabama - AFP/AFP
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Margrit von Braun lamenta una cosa de su infancia: no haber preguntado más a su padre, Wernher von Braun, sobre los proyectos espaciales que dirigía para la NASA desde Alabama. El famoso ingeniero, estrella de la agencia espacial estadounidense, que no hablaba en casa de su pasado nazi.

"Era solo mi padre", justificó Margrit von Braun, la segunda hija del ingeniero alemán, quien murió en 1977 en Huntsville, Alabama, después de seis décadas como héroe local.

Wernher von Braun se rindió ante los estadounidenses al final de la II Guerra Mundial, y ofreció al Ejército no solo cohetes V2 sin usar, sino también toneladas de documentos y un centenar de sus mejores ingenieros y científicos.

Von Braun y su equipo fueron enviados a un pueblo rural y agrícola de Texas, Huntsville, en septiembre de 1945. Cinco años después, la base militar del poblado fue transformada por el Ejército en un centro para el desarrollo de misiles.

Los alemanes y sus familiares se integraron perfectamente en Huntsville. Margrit nació en 1952, y ocho años después, en 1960, el centro de misiles/cohetes fue transferido a la agencia espacial creada poco antes. Von Braun se convirtió en el primer director del centro Marshall.

"Tuve una infancia bastante normal", dice a la AFP Margrit von Braun, que vuelve a pasar por Huntsville para celebrar el 50 aniversario de la misión Apolo 11. De hecho, durante ocho meses, ha regresado casi todos los meses para conferencias y eventos relacionados con el aniversario.

Los Von Braun vivían en un barrio habitado por otras familias alemanas. En casa hablaban alemán e inglés. Margrit sigue siendo bilingüe. Pero "nunca usé realmente el término germano-estadounidense, siempre me sentí estadounidense primero", dice. Su marido es estadounidense.

Dejó Huntsville para estudiar y ha vivido en Idaho durante 42 años, donde fue profesora de ciencias ambientales en la universidad. También es cofundadora de una ONG que lucha contra la contaminación, la Fundación Internacional Párrafo, que trabaja en países como Nigeria.

"El movimiento ambiental en este país nació después de ver la Tierra como esta pequeña bola azul en el universo".

Del lanzamiento del Apolo 11, recuerda el despegue desde Florida y la reacción de su padre: "Casi al día siguiente ya estaba hablando de ir a Marte".

"Si todavía estuviera aquí, no solo estaría decepcionado por que no se haya vuelto a la Luna, sino de que no hayamos ido a Marte, porque ese era su objetivo realmente".

- Reconocido por las SS -

El otro tema del que no habló su padre en casa fue de la guerra.

El ingeniero trabajó para el régimen nazi. Dirigía el centro de desarrollo de cohetes V2 en Peenemünde, en las costas del Báltico, que Hitler ordenó lanzar sobre Londres y Amberes al final del conflicto.

Los prisioneros del campo de concentración de Dora, en el centro del país, construyeron estos cohetes en condiciones inhumanas.

Von Braun se unió al Partido Nazi en 1937, y había recibido reconocimientos de oficiales de la SS. Una mancha moral defendida por ella como un gesto forzado.

"Estaba trabajando bajo una dictadura", dice Margrit von Braun. "No pudo decir que no".

"La gente no tenía el mismo tipo de elección al que estamos acostumbrados en una democracia como la estadounidense. Creo que es difícil, sobre todo para los estadounidenses, entender que este fue un tipo de régimen muy diferente".

"Los estadounidenses reclutaron expertos en cohetes, que permitieron a Estados Unidos ir a la Luna. Esta descripción es más correcta" que "el Nazi Wernher von Braun", explica.

¿Qué le diría al historiador Michael Neufeld, autor de una biografía de su padre, quien le dijo a la AFP que Huntsville está "en profunda negación"?

"No leí su libro, esa sería mi respuesta", replica.

"No lo llamaría negación. Creo que ese grupo de personas vino a hacer algo bueno y llevar a Estados Unidos en una dirección positiva. De eso se enorgullece Huntsville".



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